Miércoles, 05 de Noviembre 2025
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Emociones con inteligencia y ejemplo

A falta de un manual para ser padres e hijos, CIMA promueve un taller para mejorar las relaciones en familia

Por: EL INFORMADOR

Armonía. Si en un hogar los padres pasan el tiempo discutiendo, difícilmente podrán enseñar a sus hijos a controlar sus emociones.  /

Armonía. Si en un hogar los padres pasan el tiempo discutiendo, difícilmente podrán enseñar a sus hijos a controlar sus emociones. /

GUADALAJARA, JALISCO (24/MAY/2013).-Ser niño no es fácil. Mucho menos cuando se crece en un ambiente hostil, donde la única manera de comunicarse es a través de los gritos y, a veces, hasta con golpes.

Se dice que los niños no tienen nada de qué preocuparse. Que la vida les fluye entre el jugar, los dulces y la escuela.

Sin embargo, existen situaciones –a veces impulsadas por los adultos de manera consciente o no– que los conducen a construir una personalidad introvertida, agresiva o irresponsable, para desarrollo de su futura adolescencia y adultez.

Ser padre de familia tampoco es fácil. Principalmente cuando las complicaciones económicas, laborales y personales, afectan directamente en la relación con los hijos.

Las formas de actuar y enfrentar los problemas serán pilares para estrechar una relación de comunicación y confidencialidad amable entre padres e hijos y viceversa.

El psicólogo Jesús Aguilar Cortés, director del Centro Impulsor para la Motivación y el Arte (CIMA) de Guadalajara, aclara que ser padre de familia no sólo significa tratar de cumplir con las responsabilidades, derechos y obligaciones hacia con los hijos, con proveer alimento, calzado, vestimenta, un hogar propio para vivir y educación, sino que otra de las principales tareas es el saber cómo enseñar a canalizar y expresar las emociones, sean buenas o malas.

Para ello, Jesús Aguilar recurre a la llamada inteligencia emocional, un concepto apostado hace más de tres décadas por el psicólogo estadounidense Daniel Goleman, quien estructuró formas más sencillas e inteligentes para encausar las emociones y reacciones de manera inteligente, las cuales permitirán a la persona un desarrollo y convivencia más amable en sus diferentes círculos sociales, como la familia, la escuela y el trabajo.

Es precisamente en la forma de externar y enfrentar las emociones donde radica parte de la comunicación y educación entre adultos y niños. Por ejemplo, Aguilar Cortés explica que una situación muy habitual es el decirle al infante que no se enoje, pero el padre no detalla cuál es la técnica y forma de no hacerlo ante determinada situación o, por el contrario, el padre reacciona con un enojo explosivo o temeroso ante otra circunstancia. Aquí es donde se rompe el ejemplo.

“Es importante que a través de ejercicios de respiración y de autocontrol se puedan manejar esas emociones positivamente (…) la palabra educa, pero el ejemplo arrastra. Muchos papás pueden decirle a los niños que no realicen ciertas actividades o conductas, como el fumar, pero los hijos ven fumando a los padres. Es como la limpieza, si los niños no lo ven como un hábito, crecen con ese desorden”.

Correctivos adecuados

Desde hace 10 años, el Centro Impulsor para la Motivación y el Arte (CIMA), se ha dado a la tarea de estructurar e impartir talleres, charlas y grupos de motivación, a padres e hijos que enfrentan problemáticas relacionadas al mal manejo de emociones, y que con el paso del tiempo, llegan a convertirse en conflictos de comportamiento, autoestima y comunicación personal, familiar y escolar.

Jesús Aguilar Cortés señala que una de las nuevas tendencias educativas es el no castigar a los niños.

El castigo –definido por la Real Academia Española como una “pena que se impone a quien ha cometido un delito o falta”– dejó de verse como una forma de educar, dentro de los parámetros de convivencia sana, puesto que la reacción generada por las correcciones –o regaños– causaba en algunos infantes traumas o rencores con los padres.

No obstante, el experto aclara que esta idea de no castigar ha desencadenado nuevas actitudes negativas en los niños, pues algunos padres caen en el juego de permitir que el niño haga lo que “se le antoje” sin que tenga una consecuencia por ello.

Tampoco se trata de recurrir a los golpes ni a los gritos, pero sí de hacerle saber al menor que su mal comportamiento o acción tendrá una reacción para bien o para mal, ya sea mediante una plática en la que se le explique por qué está mal su forma de actuar, cómo es que se solucionará y cómo habrá que comportarse en el futuro.

“Se ha visto que los niños se están volviendo un poco ‘tiranos’, porque entienden que pueden hacer lo que quieren. Aquí debe de existir un equilibrio, no dejarlos en tanta libertad, se necesita la disciplina. Los hijos crecen y a cierta edad ya no obedecen a los papás, se revelan. Porque desde pequeños dejaron que hicieran su santa voluntad, y no solamente con sus papás, sino con cualquier autoridad también se rebelan, como contra los maestros”.

En esta parte de la enseñanza, los padres o tutores deben prestar  atención, ante el control de impulsos: “Ser inteligente de una forma integral. Los niños tienen que aprender que a través de la comunicación se pueden solucionar problemas y diferencias. Si ven que hay gritos y peleas, ellos lo van asumiendo como modelo, y cuando crezcan es lo mismo que harán”.

Otro hábito vital, añade el especialista, es saber enfrentar los problemas. “Muchas veces, por ejemplo, llega un cobrador a la casa y papá o mamá le dicen al niño que diga que no está. Prácticamente le están enseñando a evadir los problemas, mas no a enfrentarlos. Crecen y de grandes también evaden la responsabilidad. Es importante que los niños vean que los adultos enfrentan los problemas por más difíciles que sean”.

Un apoyo para el desarrollo

Este sábado y domingo,  Jesús Aguilar y el Centro Impulsor para la Motivación y el Arte (CIMA), impartirán un taller sobre la inteligencia emocional enfocada a niños, jóvenes y adultos, en el cual se abordarán temas relacionados al manejo y encausamiento de emociones y situaciones, así como de autoestima y autocontrol, entre otros, mediante una dinámica de juegos y material visual; en tanto que para los mayores el taller se llevará a forma de seminario.

Los horarios están seccionados por grupos: para niños y jóvenes será de 10:00 a 14:00 horas, mientras que para los adultos se desarrollará de 16:00 a 20:00 horas.

La cita es en el Hotel Aranzazu (Avenida Revolución Oriente 110, zona Centro de Guadalajara). El costo por módulo es de mil pesos por persona. Incluye material de trabajo (desayuno o merienda) y manual de ejercicios.

Más información se puede obtener en el sitio web www.cima-ac.com o al teléfono: 3644-4012.

Para Saber

De Aniversario

Aunque el Centro Impulsor para la Motivación y el Arte (CIMA) se constituyó legalmente hace cinco años, desde hace una década ha trabajado en el desarrollo emocional de los individuos, con diversas labores que incluyen cursos, talleres, seminarios para instituciones públicas, privadas y el público en general.

A la fecha, han realizado 300 talleres intensivos, 10 diplomados de “Niños Triunfadores y de Inteligencia Emocional”, 10 cursos de verano, 800 asesorías individuales, así como el primer Congreso Nacional de Motivación (La Odisea de la Mente).

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