Suplementos | Por: Julieta Flowers Emergencias 33 En el salón de mi justicia Por: EL INFORMADOR 24 de abril de 2010 - 01:50 hs ¿Qué es lo que pasa con esas mujeres poderosas que ya pasaron los treintas y que siguen solas? Eso me lo dijo un amigo, a punto de beberse tranquilamente una cerveza bien fría. ¿Solas? -pensé yo-. El término solas a mi la verdad, me confunde. Si yo llego con mi amiga Ana Pau a un lugar, el mesero luego, luego, nos pregunta ¿vienen solas? ¡zas¡ Como por qué solas… ¿si no me ve que vengo con mi amiga y mi amiga viene conmigo? Digo. Yo pregunto, por qué a los hombres cuando llegan en bola a un billar, a un bar o a un antro, no les preguntan ¿vienen solos? Y entonces me pongo a pensar en esto del sexismo y sus perspectivas mutuas. Somos machistas hasta para preguntar. Ellos nunca están solos. Nosotras siempre. En estos tiempos, le decía yo a mi amigo bebedor de cerveza, la cantidad de mujeres sin pareja es impresionante, pero también de hombres. Y subrayo algunas cosas. Quienes oscilamos entre las edades de los treintas, vivimos, digo yo, un modelo de matrimonio que por supuesto nos enseñaron nuestros padres. Modelo, que en altos porcentajes no fue exitoso, pero esos matrimonios no tenían la opción de la libertad social -que hoy sí tenemos- de divorciarse y mandar al marido a la marida a Júpiter! Antes no se usaba, no era bien visto, te tachaban de loca -me dijo mi abuela-. Lo que no significa, y hay que aceptarlo, que todas nuestras madres fueran felices, por ende nuestros padres. Lo que por supuesto subrayan en ellos un gran mérito. Por estoicos. Tuve un ex novio precioso, que siempre me decía lo mucho que le agradecía a sus padres que no se hubieran divorciado, aunque el amor entre ellos se había terminado desde hacía muchísimo. Esos padres, dijo, fueron lo suficientemente responsables para sacar adelante a cinco hijos sanos y cumplidores. No así o no normalmente así, los hijos de padres que en ese entonces sí optaron por divorciarse. Y ni qué decir de nuestras abuelas. El divorcio, no existía punto. A él no se podían enfrentar. Ni si el marido era golpeador, tenía casa chica o era pone cuernos por deporte. Ser la esposa oficial era el mejor rol que una en esos tiempos podía tener y no solo eso, habría que agradecerlo. (Ahí está el guapísimo de mi general Giménez Cacho en Arráncame la Vida, diciéndole a la Talancón, bueno al personaje que interpretaba la Talancón cuando ésta lo descubrió con otra… ¿qué me reclamas? ¿estás mal comida? ¿mal vestida?). Pero hoy en día, más bien es al revés. A nadie que se respete, puede parecerle el mejor rol estar en tu casa enamorada, siendo la esposa oficial, mientras te ponen el cuerno ¿verdad? Prosigo. Los modelos de pareja que propusieron nuestros antepasados, se colapsaron en la generación de nuestros padres y existen hoy en día, un puñote de mujeres super woman que se hacen cargo de sí mismas, de su casa, de sus hijos y mandan al marido por un tubo. ¡Uy antes ni cómo! eras una perdida. Si esto que digo es verdad, lógicamente también hay un puñote de hombres sin pareja que cuando llegan a divertirse con sus amigotes, nadie les preguntan Disculpen señoritos ¿vienen solos? Pero a nosotras sí y eso es lo que enchila. Como para responderle a la muchachita: “Pos que no está viendo a mi amiga señorita”. Muy solas, muy solas, muy solas, pero nosotros sabemos qué hacer con nosotras. Ellos todavía no. Porque una puede tener hijos, trabajar, mantener una casa, ser campeona de golf y además cuidar a la familia. Pero ellos no. Y lo más preocupante es que, verdaderamente como el rol de la mujer cambió, el de ellos se arrinconó y el género masculino observa como lo que antes fueron sus espacios, son ahora invadidos por una bola de mujeres que no hay quien las pare. Entonces, se han replegado y aquellos hombres galantes que se hacían cargo del asunto; reparar el auto, llevarte a cenar, pagar una cuena, dejarte en tu casa bien comida y bien besada mientras ellos iban a salvar el mundo de Linterna Verde, han desaparecido. Al multiplicarse la mujer maravilla, desaparecieron nuestros Roberts Redfords y Marlons Brandosssss. Qué haremos, no lo sé. Encontrar otro modelo de relación, supongo. Mientras ellos y nosotros seguimos solos, aunque nomás se note en las mujeres. Temas Tapatío Recibe las últimas noticias en tu e-mail Todo lo que necesitas saber para comenzar tu día Registrarse implica aceptar los Términos y Condiciones