Suplementos | Por: Julieta Flowers Emergencias 33 Seleccionar la memoria Por: EL INFORMADOR 11 de abril de 2010 - 19:48 hs Me da mucha pena. Pero se los voy a decir. En mi decisión última de abrir mi refrigerador emocional y cambiar de vida, de galanes y de prospectos. Me reencontré con un amigo que fue mi pretendiente pero dijo que fue mi novio pero yo no me acuerdo. Sí, así de aparatoso, impávido y despavorido. O sea... que qué... La cosa es que el muchachito, joven, guapo y talentoso (y sin un centavo ¡claro! como todos los talentosos), regresó de las Filipinas después de un autoexilio, quesque porque yo no sé que le había hecho. Total. Yo sorprendida, me reencontré con él y le dije, me dijo, nos dijimos. Así pues, me remoté a la historia amorosa de una servidora, que aprovechándose de su escultural belleza, le prometió fidedignamente al muchacho del autoexilio que lo iba a querer toda la vida, y que además me casaría con él y que además yo iba a cambiar mi vida. Fíjense nomás. Todo eso hice, hace muchos años. El muchacho, perdidamente enamorado, me creyó todo y comenzó a planear con cabeza y corazón una vida conmigo. Cielos. El detalle vino, que yo recordando, recordando, me acordé... que en aquella época yo tenía un novio amado con el que solía terminar cada dos días. Una relación inmadura, de esas que tenemos de pronto... una vez en la vida. Y sí. Lo había borrado de mi disco duro, pero en una pelea descomunal con mi novio de entonces acepté la propuesta del muchacho que luego se dio al exilio, sin importarme, por mi inmadurez, que lo que yo hiciera, dijera, pensara, hablara... iba a repercutir en él toda la vida. Y luego las mujeres nos hacemos las víctimas. Así, le prometí algo que no tenía, que no podía, que no pensaba darle. Y seguramente a los dos días me reconcilié con mi novio y al muchacho autoexiliado lo mandé a volar con una frescura de campeonato. Se enojó conmigo y nuestras vidas tuvieron rumbos distintos. El encuentro con el muchaho que ahora es mi amigo porque me ha perdonado, ha arrojado muchas dudas al respecto de mi comportamiento selectivo y de mi memoria tan poco práctica. Ahora soy yo la que me siento mal. En mi andar por la vida, he tenido amores, varios, he tenido galanes... muchos, pero jamás registré que yo, así como otros me partieron el corazón, era capaz de partir, de hacer picadillo, mole verde y pozole con el corazón de alguien más... Fui tan egoísta y cruel que preferí borrarlo de mi memoria. Ahora que veo con claridad, después de muchos años, las cosas que le hice al joven muchacho. Temas Tapatío Recibe las últimas noticias en tu e-mail Todo lo que necesitas saber para comenzar tu día Registrarse implica aceptar los Términos y Condiciones