Jueves, 13 de Noviembre 2025
Suplementos | Prueba de manejo

El premio perfecto

Conducir un BMW Serie 7 es regalarse placer en los traslados cotidianos. En cualquier asiento que uno esté sentado.

Por: EL INFORMADOR

Nadie realmente necesita un Serie 7. Y muchos tal vez ni siquiera sepan que quieren uno. Pero el que ya condujo, o al menos tuvo la fortuna de andar en un 750i, difícilmente va a aceptar un vehículo inferior, claro, si es que puede pagar por uno de ellos.

La nueva generación del mayor de los autos de BMW que usan la hélice como logotipo en su cofre (claro, por el verdadero buque insignia del grupo en el Rolls Royce Phantom), fue rediseñada para 2009. Perdió sus rasgos atrevidos y controvertibles, para adoptar formas más tradicionales y menos conflictivas. Pero ganó en todos los demás aspectos. Es ahora un coche mejor, más fácil de conducir y de disfrutarse y con una capacidad aún más amplia de proporcionar placer a sus ocupantes, inclusive el conductor.

Por fuera, sigue con una silueta similar a la de su antecesor. Es alto y transmite poder. La parrilla de doble “riñón”, clásica de la marca bávara, es inmensa, pero va de acuerdo con el tamaño y forma del auto. Las calaveras, de diseño simétrico, son conservadoras como también lo son el corte del cofre y de la tapa de la cajuela, que sin duda era el elemento menos apreciado del auto anterior.

Por dentro hay una mejora en la ergonomía y el también polémico mando central llamado i-Drive, fue extremadamente simplificado. Ahora hay solo cuatro direcciones en lugar de ocho y hay botones de acceso directo. El aire acondicionado ya no se controla por este sistema y tiene sus botones independientes. Gracias a BMW, por entender que el mundo aún no estaba exactamente listo para su despliegue tecnológico. Sin embargo, el sistema aún no es precisamente simple y requiere con alguna frecuencia que se retira los ojos del camino para ordenar alguna acción.

La versión del auto que probamos es la más, digamos, austera, si es que se puede usar este término en un auto como este, con precio cercano a los 110 mil dólares. Hay lo mínimo necesario para que los pasajeros estén a gusto y resalta, más que nada, la excelencia de la construcción y la magnífica elección de materiales. A diferencia, por ejemplo, de Audi, el ambiente en un BMW es más cálido, probablemente por verse y sentirse menos “perfecto” que los coches de la casa de los cuatro aros. Hay, claro, una pantalla a todo color, pero que no es sensible al toque y hay que usar, ya saben, el i-Drive para navegar por ella. Hay sistema de navegación GPS (un opcional del que disponía nuestro auto de pruebas); un excelente estéreo; entrada USB y auxiliar; Bluetooth; quemacocos; cortinas de cortesía en todos los cristales traseros y unos de los mejores asientos delanteros de todo el mundo, con una cantidad de ajustes posibles que parece infinita.

Es una lista larga, es cierto, pero es aún más vasta la de equipo que queda fuera, como opciones o como parte de versiones superiores. El Serie 7 puede contar, por ejemplo, con “head up display”, es decir, proyección de información de velocidad y sistema de navegación en el cristal delantero; cámara de visión nocturna con detección de peatones; sistema de comando por voz; cámaras en las salpicaderas delanteras que muestran al conductor ambos lados del vehículo, muy útil en cruceros; asientos traseros con ajustes individuales; pantallas de DVD en la parte trasera de las cabeceras y un muy extenso etcétera.

Con una base 20% más rígida que la anterior (como si hiciera falta), el Serie 7 es una maravilla para ser conducido. Primero, por la suspensión puede ajustarse de cuatro formas distintas, que van desde el máximo confort hasta la rigidez exigida por los de espíritu más deportivo. El motor, un V8 de 4.4 litros, cuenta con la ayuda de dos turbocompresores para llegar a los 400 caballos de fuerza. La caja de cambios, de una eficiencia estupenda, es automática de seis velocidades y ahora (de nuevo, gracias BMW), su control está de regreso al lugar de donde nunca debió haber salido: la consola central. Se dice que BMW está trabajando en una nueva caja, con ocho cambios, para el Serie 7. Hay que esperar para verlo.

Con su nuevo tren motor, BMW hace de nuevo una puesta arriesgada. Porque los amantes de la suavidad absoluta tal vez se sienten un poco desencajados ante la relativa brusquedad del motor turbo. La demora para que éste entre en acción es mínima, de hecho, antes de las 2,000 rpm ya contamos con todo su poder, o casi todo. Una vez en acción, el turbo catapulta el coche hacia delante con una determinación que sólo encuentra comparación en motores con unos cuatro cilindros más, como los del antiguo 760. La modulación para transitar en el pesado tráfico urbano es su único problema.

A pesar de su casi espartana austeridad, que resalta mucho cuando sabemos todo lo que puede ofrecer las versiones superiores o opcionales, el Serie 7 es uno de los mejores autos del mundo. Andar en él es sentirse en la cima, aislado por su exclusividad, su impresionante insonorización y la atmósfera de lujo, tranquilidad y calidad que se vive en él. Es, pues, un verdadero premio que unos pocos podrán darse a sí mismos. Pena que sea sólo cosa de unos cuantos, porque existimos otros que bien merecemos un premio como el Serie 7, aunque (esperemos poder decir todavía) no podamos comprarlo.

Ficha Técnica

BMW 750i


Motor:
Frontal longitudinal; ocho cilindros en V; 4.4 litros de desplazamiento; DOHC; TwinTurbo; 32 válvulas; con inyección directa de combustible. Potencia: 408 cv @ 5,500 rpm / Torque: 600 newton-metro @ 1,750-4,500 rpm.

Tracción: Trasera.

Transmisión: Automática de seis velocidades (6+R).

Suspensión: Delantera – Independiente, de paralelogramo deformable, con resortes helicoidales y barra estabilizadora. Trasera – Independiente, de paralelogramo deformable, con resortes helicoidales y barra estabilizadora.

Frenos: De discos ventilados en las cuatro ruedas, con sistema antibloqueo (ABS).

Dirección: De piñón y cremallera, con asistencia hidráulica.

Dimensiones y capacidades:

Largo / Ancho / Alto (mm)

5,072 / 1,902 / 1,479

Distancia entre ejes: 3,070 mm

Peso: 2,020 kilogramos.

Tanque- 82 litros.

Cajuela- 500 litros.

Precio: 109,500 dólares

Resultados de la prueba realizada en el Autódromo Guadalajara:

Aceleración 0 a 100 km/h en 7.1 segundos

Frenado de 100 km/h a 0 en 40 metros

Cuarto de milla en 15.21 segundos a 148.9 km/h

Velocidad máxima gobernada: 250 km/h


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