Martes, 11 de Noviembre 2025
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Echemos una mirada

Entre las piernas

Por: EL INFORMADOR

Muchos podrían pensar que “entre las piernas” solo puede suceder una cosa, o quizá dos; sin embargo, son muchas las situaciones que se desarrollan en este -a veces- pequeño espacio, escenario en ocasiones de tropiezos, risas y nervios.

El problema está en que no todos tenemos acceso a este sitio e incluso ni siquiera podemos echarle un ojo desde la distancia... a menos que nos encontremos en uno de los palcos laterales del Teatro Degollado por ejemplo, pues desde ahí, prácticamente lo que sucede entre las piernas del escenario se convierte en un distractor para ver cualquier otra cosa que pueda suceder en la parte central del foro.

¿Qué, qué? Sí… me estoy refiriendo a las piernas de un teatro -tan escasos en estos tiempos-, pero uno formal, no ésos que han sido abiertos por los artistas que han decidido optar por el drama de las artes escénicas, peregrinando en una ciudad donde los apoyos se dan de una forma que poco satisface a quienes se ocupan de dar a Guadalajara una vida cultural “decente”.

En fin, al grano. Las piernas son esas largas telas negras que penden a cada lado del escenario, por donde los actores o bailarines entran al foro a la vista del público y salen para ocultarse tras bambalinas de los espectadores.

La verdad es que es un órgano -¿podríamos llamarle así?- bastante sugestivo del espacio teatral y que en Guadalajara básicamente puede verse en sitios como el Teatro Degollado, el Experimental de Jalisco, el Foro de Arte y Cultura, el Alarife Martín Casillas, el Torres Bodet y el Diana, aunque en este ex cine pocas veces los creadores locales tienen cabida.

Da la impresión de que se trata de muchos teatros, pero la verdad es que éstos han resultado insuficientes para la comunidad dancística y teatral de la ciudad; por eso es que muchos grupos han optado por esto de crear sus propios espacios (como ejemplo cito a La Casa Suspendida, dirigida por Sara Isabel Quintero, que ya va por su segundo intento; y la Casa Blanca, proyecto de Jesús Esquivel que lamentablemente se desplomó al poco tiempo de haber iniciado su vuelo) o buscar otro tipo de lugares para mostrar al público sus obras (o sea cafés, galerías, estaciones de tren ligero y hasta elefantes blancos).

El teatro y la danza sufren (entiéndase por danza a la contemporánea, experimental, jazz o flamenco, por mencionar algunas; ignorando al ballet que en últimas fechas le ha ido genial con su recién formada -y poco presentada- compañía jalisciense), pero todos los días luchan encontrar un sitio con o sin piernas para presentar sus trabajos -buenos, malos, regulares, pésimos, magníficos… hay de todo en la viña del señor-.

Al final, hay tantas cosas que suceden en la escena teatral y dancística  que éste será sin duda un buen espacio para encontrarnos con eso que aunque está a la vuelta de la esquina, todavía no ha logrado posicionarse en el gusto de todos los tapatíos y ni qué decir del resto de los jaliscienses.

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