Sábado, 15 de Noviembre 2025
Suplementos | Dios ama a los seres humanos y en una comunidad, a sus ojos

Dios y comunidad

Dios hace saber a los seres humanos que los ama y que quiere tener una relación amorosa con ellos; pero no de forma aislada

Por: EL INFORMADOR

Desde siempre, Dios ha tenido un plan sobre los seres humanos. De muchas formas les ha hecho saber que los ama y que quiere tener una relación amorosa con ellos; pero no de forma aislada, sino como comunidad, pues a sus ojos, la comunidad humana es el reflejo de la unidad que existe en el seno mismo de la Santísima Trinidad. Dios quiere reunir en un pueblo a todos los que respondan a su llamada, y entre ellos fundará un reino de paz, justicia y fraternidad; al final de los tiempos, serán los herederos de su gloria eterna.

Sin embargo, en la realidad, la mayoría de los bautizados está muy lejos de comprender, aceptar y vivir esto que Dios quiere.

 Predominan las personas individualistas, aquellas que no quieren ni les interesa estar en comunión con los demás creyentes, y viven su “fe” de una manera egoísta, centrada en ellas y en sus intereses; es una fe vertical, es decir, privilegian su relación con Dios, y minimizan y hasta desprecian su relación con los demás, particularmente con aquellos que profesan la misma fe que ellos dicen profesar, contradiciendo así lo que afirma la Palabra de Dios en la Carta del Apóstol Santiago: “Quien dice que ama a Dios, a quien no ve, y no ama a su hermano, al que sí ve, es un mentiroso”.

Si se trata de compromisos, suelen sostener que éstos son con Dios, y no se comprometen con ningún tipo de grupo apostólico, asociación, movimiento, etc.

Viven encerrados en sí mismos, y por lo tanto son sus propios pastores, y se “apacientan” a ellos mismos; son también sus propios directores espirituales, y convalidan ellos mismos sus decisiones y acciones, y se convierten en sus propios jueces, emitiendo sus veredictos personales acerca de la forma de vivir su “religión”. Es por ello que llegan a calificarse como personas “buenas”, que no se meten con nadie, que no le hacen mal a nadie; que suelen ser escrupulosas y meticulosas en sus prácticas piadosas, y leer y estudiar escritos desde tipo apologético hasta catequético, creyendo que con ello ya tienen una autoridad moral y espiritual sobre otros.

 Otros han caído en el subjetivismo, es decir, todo lo pasan a través del filtro de su propia manera de pensar, de su personal escala de valores, de su “sabiduría”; interpretan, ya sea la Sagrada Escritura, el Magisterio de la Iglesia, o incluso los mismos acontecimientos, a la “luz” de su propia perspectiva y conveniencia, y todo lo que no esté de acuerdo a sus criterios, es anacrónico, intranscendente, no tiene valor, lo que les hace aislarse de la comunión eclesial.
Un tercer grupo, quizá los menos, que han tenido la oportunidad de estudiar, de reflexionar -- pero de una manera fría, desencarnada de la realidad--, ya sea las ciencias teológicas o filosóficas, suelen intelectualizar todo, pasándolo por el tamiz, no sólo de sus propia visión de las cosas, sino de la de aquellos de los que aprendieron, ya sea profesores o autores de libros. Esta actitud impide que participen de la dinámica de la comunión.

Ante todo esto, subrayamos: Jesús no vino a salvar al individuo que está solo, aislado, sino a la persona que vive en comunión con los demás, que está inserta en la gran comunidad que es la Iglesia que Él fundó, y a la que encargó la continuación de su obra salvadora, a partir de una labor de congregar a todos sus hijos en la común unión que opera el Espíritu Santo.

Es necesario, pues, caminar juntos en la vida de la fe, para salvarse juntos, lo que implica renunciar al individualismo, al subjetivismo, al intelectualismo y a tantos “ismos” más, cuyo común denominador es el egoísmo, para empezar a construir la comunidad.

La Iglesia es ese pueblo de Dios, es la Comunidad de comunidades. Y es, precisamente, en el seno de la comunidad, donde el Señor ha querido manifestarse. Así nos lo recuerda el Evangelio de este domingo en las  palabras de Jesús “Yo les aseguro también, que si dos de ustedes se ponen de acuerdo para pedir algo, sea lo que fuere, mi Padre celestial se lo concederá; pues donde dos o tres se reúnen en mi nombre, ahí estoy Yo en medio de ellos”.

Francisco Javier Cruz Luna
cruzlfcoj(arroba)yahoo.com.mx

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