Suplementos | Para el pensamiento del hombre natural, algunas de las cosas más deseables son lo opuesto a lo que Jesús plantea Dichosos en extremo Muy pronto, al inicio de su ministerio, Jesús dio la enseñanza que después llegaría a conocerse como “el sermón del monte” Por: EL INFORMADOR 31 de octubre de 2009 - 12:47 hs Muy pronto, al inicio de su ministerio, Jesús dio la enseñanza que después llegaría a conocerse como “el sermón del monte”; en este mensaje dejó en claro la manera en que funcionan las cosas en el reino de los cielos. Lo interesante es que sus palabras iban exactamente en contra de lo que el hombre ha pensado en todos los tiempos y todas las culturas. Permítame darle algunos ejemplos. Para el pensamiento del hombre natural, algunas de las cosas más deseables son lo opuesto a lo que Jesús plantea: es mejor reír que llorar, es mejor gozar que sufrir, es mejor estar saciado que tener hambre y sed de la justicia, es mejor estar en paz con los demás que ser perseguidos por causa de la justicia. Esto se demuestra por la manera en que la gente vive, y aquello que hace en cuanto le es posible. No importa en qué época o cultura hagamos un análisis, prácticamente siempre llegaremos a la misma conclusión: el hombre persigue con denuedo todo aquello que le haga reír y sentirse bien, lo mismo viendo el espectáculo del circo romano, que conquistando una ciudad; lo mismo comprando esclavos para uso personal, que intrigando en el mundo de la política; lo mismo conquistando a la mujer ajena, que hablando mal de los demás. En todo ello hay un perverso sentimiento de satisfacción, aunque esto signifique el dolor de otros. También nos damos cuenta del tremendo esfuerzo de la raza humana por librarse del sufrimiento y escogiendo el gozo, sin darse cuenta del maravilloso valor de la disciplina, la cual tiene un conflicto eterno con la pereza o el exceso de comodidad. Todos podemos reconocer el supremo valor de un estudiante con excelencia en sus calificaciones, o un atleta con un desempeño extraordinario, o una persona altruista con un apostolado en pro del bien de los demás, pero olvidamos muy pronto que nada de lo anterior habría podido lograrse sin el papel del sufrimiento que implica la disciplina y el dominio propio. Ningún buen hijo puede formarse, a menos que sus impulsos equivocados sean controlados a través de la confrontación de la manera en que los padres acostumbren hacerla. Esto nos lleva a pensar que muy pronto enfrentamos la tentación de buscar el exceso de la comodidad, o evadir aquello que nos es molesto o desagradable, sin recordar el valor de las palabras que Jesús dijo en aquella ocasión. El mensaje que podemos leer el día de hoy en el evangelio de San Mateo 5,1-12 no fue solamente un bonito discurso para atraer seguidores interesados en una nueva doctrina, sino una serie de mandamientos de aquel que demostró que es Rey y Señor de aquellos que creen en Él, y que por lo tanto debe ser obedecido todo aquello que enseñó. Aunque el punto principal de este pasaje de la Biblia no es exaltar el valor del sufrimiento, o amenazar a los seguidores de Jesús con el temor de andar en un camino lleno de espinas, es necesario considerar profundamente el significado de lo que el Maestro nos enseñó, para poder obedecer aquello que nos mandó. Sin duda que este no es un mensaje popular para los tiempos en que nos ha tocado vivir, pero haremos bien en meditar profundamente en las palabras de quien ha demostrado ser el Hijo de Dios. Angel Flores Rivero iglefamiliar@hotmail.com Temas Religión Fe. Recibe las últimas noticias en tu e-mail Todo lo que necesitas saber para comenzar tu día Registrarse implica aceptar los Términos y Condiciones