Sábado, 15 de Noviembre 2025
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Detrás del verde

Lo que hay detrás de la idea de promover las prácticas ecológicas

Por: EL INFORMADOR

Si alguien que de pronto se convierte en abanderado del ecologismo radical puede ser considerado peligroso para las costumbres imperantes en su grupo social, no se diga cuando algún gran corporativo, alguna gran empresa o ramo de la economía mundial se convierte en promotor de las prácticas verdes.

Ese es un momento oportuno para ver lo que hay detrás de la idea de promover las prácticas ecológicas que tan políticamente correctas son. Y lo que encuentra uno, salvo raras excepciones, es un interés económico, algo que al final de las cuentas hará engrosar aún más las utilidades de esas compañías.

En estas cosas no se dan pasos verdes sin billetes ídem.

Ya lo hemos visto con todo ese nuevo mercado de la comida “sana”, por ejemplo. También sucede con los productos reciclados y con las energías renovables. Es obvio que si las iniciativas ecológicas de cualquier tipo no son negocio para alguien nunca van a ser adoptadas por una buena cantidad de gente, que represente un cambio en la manera en que contaminamos. Lo deleznable es que se disfracen las cosas de pura “buena onda” con el planeta, cuando esa tanta mercadotecnia es sólo para sacar más dinero y no termina en acciones consistentes y sistemáticas para evitar contaminar a la escala en que lo hacemos.

Un caso es el de las compañías aéreas, que obligadas por la subida extrema de los precios del combustible, comienzan a promover el “volar verde”. Ya lo dijo el presidente de Air France, Jean-Cyril Spinetta: “La escasez energética es un potente motor de virtud ecológica”. Ahora las aerolíneas no hablan de economizar combustible, sino de reducir las emisiones de bióxido de carbono. Claro.

Un breve artículo publicado por el semanario francés Le Nouvel Obsevateur da cuenta de las medidas que han tomado estas compañías, basadas primordialmente en la reducción del peso que va en los aviones.

Por ejemplo, la combustión de una tonelada de keroseno produce 3.14 toneladas de gas carbónico. Con sólo reducir tres gramos el peso de cada uno de los vasos de plástico distribuidos a los pasajeros de Air France, se reducen 209 toneladas de emisiones anuales del gas contaminante. Y 19 mil 400 toneladas del mismo con disminuir seis kilos el peso de los carritos en los que se distribuyen las bebidas y los alimentos. Pronto, los asientos también serán más ligeros en cuatro kilos y medio.

El texto cita a un directivo de la compañía estadounidense Northwest, quien explica que cada kilo ganado representa un ahorro anual de 17 mil dólares. Esta aerolínea ya ha reducido 25 por ciento el almacenamiento de agua en los baños de los aviones. Éstos, explica Fabien Gruhier, reportero del semanario, son un enemigo importante, pues acumulan mucha agua en los trayectos y por si fuera poco, el agua es más pesada que el keroseno. Así es que es de esperarse, dice, que pronto nos veamos invitados sistemáticamente a ir a orinar antes de subirnos al avión, y que si la medida es fructífera, pues de plano sean aún menos los baños instalados en la nave, con lo cual podrían ponerse ¡unos dos asientos más! Verde es verde, faltaba más.

Japan Airlines, por su parte, tiene ahora una vajilla 20 por ciento menos pesada para los pasajeros de primera clase. Y en general, todas las compañías buscan la manera de reducir los 40 kilos de peso de la documentación obligatoria en cabina (planos de navegación, trayectos de todos los aeropuertos del mundo), con una versión electrónica. No por nada, el peso de nuestras maletas nos cuesta cada vez más caro. Hoy hasta puede dar risa lo que un pasajero llevaba consigo a su asiento apenas hace diez o cinco años.

Pero además de todas estas medidas visibles para los usuarios del transporte aéreo, entre las que están también despegar sin rodar tanto en la pista y aterrizar en descenso continuo, están otras que no se ven, como la optimización de las rutas para llegar de manera más directa al siguiente puerto aéreo. Y una imperceptible para muchos, como la reducción de la velocidad de vuelo, para reducir el consumo de carburante.

Sin embargo, ironiza el reportero, los pasajeros tienen un arma secreta en contra de todas estas medidas que se les imponen: el aumento de un kilo de peso promedio por año, provocado por el progreso de la obesidad en el mundo. Otra gran veta de negocio y de dobles discursos mediáticos.

por: eduardo castañeda h. / foto: edmundo Pacheco

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