Suplementos | ¿A qué se refería el Maestro con estas palabras? ¿De verdad no se puede servir a Dios y al dinero? Muchas personas buscaron a Dios en medio de su necesidad, pero se olvidaron de Él cuando el Señor contestó sus peticiones Por: EL INFORMADOR 18 de septiembre de 2010 - 13:48 hs Aunque es San Lucas quien lo menciona en el capítulo 16 de su evangelio, en realidad son palabras textuales de Jesús, quien dijo: “Ningún siervo puede servir a dos amos, porque, o bien aborrecerá a uno y amará al otro, o bien se dedicará al primero y no hará caso del segundo. No pueden servir a Dios y al dinero”. ¿A qué se refería el Maestro con estas palabras? ¿Será entonces que si alguien tiene mucho dinero no puede ser un buen cristiano? ¿Cómo podemos entender esta enseñanza de Jesús? Por supuesto que la historia que contó, hizo reflexionar a la gente, acerca de la manera en que el manejo del dinero produce motivaciones y decisiones dentro del corazón de las personas, que pueden ser buenas o terribles decisiones, motivadas fundamentalmente por la codicia o la pereza. Cuando examinamos la manera en que el dinero compite con Dios en el corazón de los hombres, concluimos que sin duda, el Señor tiene razón. Veamos algunos ejemplos que, siendo hipotéticos, al final pertenecen a la vida real. ¿Conoce usted a alguien que destruyó o dañó lazos familiares por causa del dinero? Yo sí. He visto hermanos hacerse garras por la herencia que sus padres intentaron repartir entre ellos; he visto parientes pelear por propiedades comunes, e incluso dañar de todas las formas posibles a quienes comparten con ellos lazos de sangre. Esto es muy triste, porque la raíz de este mal fue sin duda el amor al dinero, mientras que por el contrario, Dios es la fuente de amor y bendición para las familias, y su deseo siempre ha sido bendecir a todas las familias de la tierra. ¿Conoce usted a alguien que se casó únicamente por el interés en el dinero? Yo sí. He visto mujeres perseguir prospectos de marido hasta lograr atraparlos, motivadas exclusivamente por los beneficios económicos que el matrimonio, y a veces el subsecuente divorcio, le van a proporcionar. ¿Conoce usted a amigos que han dejado de serlo por problemas económicos? Yo sí. He visto compadres distanciarse, o familias que han roto relaciones porque algunos de sus miembros tuvieron un problema de dinero. ¿Conoce usted a alguien que perdió su salud por tener más dinero, y que luego gastó todo su dinero tratando de recuperar su salud? Yo sí. Lo más triste no es el hecho de que ya no pueda recuperar su salud, sino que perdió muchas oportunidades a lo largo de la vida. ¿Conoce usted a alguien que era honesto y con altos valores morales, pero que acabó corrompiéndose por causa del dinero, y que por esta misma causa lo perdió todo? Yo sí. He podido ver de cerca personas admirables, quienes lo perdieron todo por el deseo de lograr “sólo un poco más”. ¿Conoce usted a alguien que manifestó amor y devoción por Dios, pero que a medida que fue prosperando se olvidó de Él? Yo sí. Lamentablemente he visto muchos casos de personas que buscaron a Dios en medio de su necesidad, pero que se olvidaron de Él cuando el Señor contestó sus peticiones. ¿Conoce usted a alguien que habiendo decidido servir a Dios con toda su vida, al final terminó haciendo negocio con la fe de la gente? Yo sí. ¿Cómo puede explicarse que alguien que amó a Dios, al grado de desear servirle, tiempo después acabó sirviendo al dinero? Por las palabras de Jesús: no se puede servir a ambos, porque “se dedicará a uno y no hará caso del otro”. ¿Conoce a usted a alguien que, cuando tiene cualquier clase de necesidad, voltea primero a preguntarle a su cuenta de banco, antes de preguntarle a Dios? ¿Conoce a alguien que toma sus decisiones en base a lo que tiene ahorrado, y no de acuerdo al Dios que ha conocido? Yo sí. Conozco bastante gente que le tiene más temor a la escasez que a Dios. Parece entonces que, como siempre, Jesucristo tenía razón. Ángel Flores Rivero iglefamiliar@hotmail.com Temas Religión Fe. Recibe las últimas noticias en tu e-mail Todo lo que necesitas saber para comenzar tu día Registrarse implica aceptar los Términos y Condiciones