Suplementos | Pasaporte De Viajes… y aventuras Cañada del Carmen, no muy lejos de Ayutla Por: EL INFORMADOR 22 de diciembre de 2008 - 11:38 hs La idea era llegar a unas cabañas -de las que ya mucho nos habían platicado- al pié de la Sierra Cacoma, por allá por el rumbo de… pos que dijéramos… un poco más para acá de Autlán pero como yendo para Talpa y a Mascota; por esos rumbos para orientarnos aunque sea un poquito. Saliendo por la carretera que va hacia el sur (Colima y todo eso) en el cuarenta, en vez de seguir por la súper seguimos rumbo a Autlán. Al pasar por Tecolotlán nos acordamos que los amigos de “Sierra de Quila” nos habían platicado que ahí en el museo estaba el caparazón de un Gliptodonte, y decidimos hacer una escala para visitarlo. El animalito que murió hace unos 10 mil años, era algo así como una caguama pero a lo bestia. Dicen los que saben, que medía como unos 3 metros, y pesaba tonelada y media. Existió allá en el Pleistoceno del periodo Cuaternario; o sea en la época Cenozoica (yo tampoco le entendí) pero lo que si es que estos bichos nomás existían aquí en América. Es pues en términos ligeros, un tortugonón que José Quintero se encontró por ahí en las cercanías; y que Enrique Flores Trishler, Eduardo Vázquez Valls y Federico Solórzano y un equipo de investigadores, se devanaron los sesos para poder preservarlo como actualmente se encuentra en el Museo Comunitario que está ahí cerca de la plaza. Una grata sorpresa fue encontrar, ahí mismo en el museo, un súper artístico y modernista altar de muertos, que había sido puesto por José Natividad Cueva (josencueva@hotmail.com) artista de la localidad, quien además exponía como parte del conjunto y en gran formato, la impresionante pintura de un ala rota que habla a gritos del espíritu desgarrado del pueblo conquistado; Buenísimos, tanto el altar como la pintura. Después de esta interesantísima desviación de nuestro viaje, seguimos nuestro andar hasta el crucero de San Clemente, para meternos por ahí hacia Ayutla, donde nos encontramos (después de marcar el 333 157 6490) con Manuel Prudencio dueño de las cabañas de Cañada del Carmen, quien nos indicó que siguiéndo por la calle Netzahualcóyotl encontraríamos el camino hacia San Miguel de la Sierra, por donde después de una hora y media de buena brecha, llegaríamos al Rosario y más tarde a La Cañada, que es un caserío desde donde ya se vislumbran sobre una loma las bonitas cabañas entre paisajes pastorales. No siendo lujosas -con muy buen gusto- tienen todo lo que se pueda necesitar; desde ropa de cama hasta utensilios de cocina y buenos muebles en medio de una singular arquitectura -que curiosamente es de la región- que bien pareciera provenir de alguna parte de por allá del noreste de gringolandia; agua caliente y luz eléctrica hasta las 11 pm. proveniente de paneles solares nunca faltarán; agradables caminatas entre arroyos cantarines y lomas arboladas observando cuervos, gavilanes y aguilillas que revolotean allá en el cielo son una delicia; silencio y paz completan el panorama. Vale la pena echarse una vuelta hasta allá para pasar un par de días desintoxicándose de los mundos actuales atiborrados de modernidades y de “progresos”. El regreso se puede hacer por el otro lado, por Santa Rosalía; que aunque la brecha no está tan buena es bien interesante. Llegando a un humildísimo caserío que tiene el ostentoso nombre de Buckinham, se alcanza a divisar uno de los rincones de la enorme presa de Trigomil. Un poco más adelante, al cruzar el río, está el llamativo paisaje pétreo de Piedras Cargadas que seguramente será el escenario de unas buenas fotos. Más adelante encontraremos la singular presa de Tacotán, buena para la pesca. Como pueden ver es un recorrido que… con el ojo aguzado y el espíritu receptivo, será una gozada de fin de semana. deviajesyaventuras@informador.com.mx Temas Pasaporte Recibe las últimas noticias en tu e-mail Todo lo que necesitas saber para comenzar tu día Registrarse implica aceptar los Términos y Condiciones