Suplementos | Cada cristiano, en razón de su bautismo, está llamado a cooperar a la hermosa tarea de Evangelización que Jesús nos dejó Dar y darnos Vivimos una realidad en la Iglesia Católica de la que muchos de sus miembros no son conscientes, y es que la mayoría de ellos son pasivos y tienen muy poca conciencia de pertenecer a la Iglesia Por: EL INFORMADOR 7 de noviembre de 2009 - 12:13 hs Cada cristiano, en razón de su bautismo, está llamado a cooperar a la hermosa tarea de Evangelización que Jesús nos dejó. Sin embargo, para cumplir con este mandato, además de recursos humanos y de la gracia del Espíritu Santo, también se necesitan recursos materiales. Es necesario preparar personal, contar con instalaciones dignas para reuniones, celebraciones y para la administración, etc. No podemos evangelizar sin contar con los medios necesarios para el apostolado. No debemos “tentar a Dios” pensando que Él va a arreglar todo milagrosamente. Dios nos ha dado manos y la inteligencia para solucionar los problemas que se presentan en el camino. De ahí la necesidad de que todos los bautizados cooperen también materialmente a la extensión del Reino. Este deber tiene, por supuesto, un fundamento bíblico. Tanto en el Antiguo Testamento, como en el Nuevo, encontramos muchas referencias al respecto. Mencionamos algunas: Moisés, en el Deuteronomio, muestra el profundo sentido del diezmo o primicia, que nació como una forma de agradecer a Dios por todos los dones recibidos (Deut. 12, 6-9 y 14, 22-28). Jesús es presentado al templo y hace su ofrenda (Lc. 2, 24). Jesús paga el impuesto al templo (Mt. 17, 24-27). En la primera comunidad los cristianos compartían todo (Hch. 2, 42). Al ofrecer dinero, uno se ofrece a sí mismo (2 Cor. 8, 5). Vivimos una realidad en la Iglesia Católica de la que muchos de sus miembros no son conscientes, y es que la mayoría de ellos son pasivos y tienen muy poca conciencia de pertenecer a la Iglesia. Ello se debe, sin duda, a la falta de compromiso en lo económico. En cambio otros grupos religiosos avanzan tanto, en parte porque son sumamente exigentes en este punto. Es frecuente que católicos que nunca han colaborado económicamente con su Iglesia, la dejen y se pasen a uno de esos grupos, e inmediatamente se comprometan a pagar el diezmo. Muchos católicos a veces colaboran con la Iglesia dando una limosna en la Misa, o con motivo de una colecta especial. Sin duda que esto es bueno y hay que hacerlo, pero ninguna de estas colaboraciones dispensa del compromiso formal con su comunidad. En nuestro país el porcentaje de católicos comprometidos con su Iglesia es muy bajo. Esta situación, de por sí, ya revela una gran falta de madurez. Tenemos que comprometernos. La Iglesia nos llama a asumir este compromiso con sentido misionero. ¿Cuántos misioneros laicos y sacerdotes se comprometen de por vida con el Señor? Preguntémonos: ¿Hasta dónde llega nuestro compromiso con Cristo? ¿Somos de los que tan sólo nos gusta recibir en la Iglesia, o de los que estamos prontos a cooperar, siquiera con un granito de arena, para que la causa del Reino siga avanzando? Si todos cumplimos, la obra del Reino irá creciendo de día en día y nuestra Iglesia irá avanzando. Si no cumplimos, algo quedará por hacer. El Evangelio de hoy nos recuerda un pasaje muy bello en la vida de Jesús, que nos ayudará a comprender mejor todo esto y a hacernos más sensibles a la voz de Dios para obedecerle; en él observa a una ancianita pobre pero con un corazón desprendido de todo, incluso de sí misma, capaz de entregar todo lo que tenía a quien, de hecho, era su Dueño, que deposita en la alcancía del templo las únicas monedas que poseía, y Jesús la alaba diciendo: “Les aseguro que esta pobre viuda ha puesto más que cualquiera de los otros, porque todos han dado de lo que les sobraba, pero ella, de su indigencia, dio todo lo que poseía, todo lo que tenía para vivir”. (Mc. 12, 43-44) Finalmente otras preguntas: ¿Cómo quisiéramos ver a nuestra Iglesia? ¿Cómo la quiere ver Jesús? Para ello es preciso que los católicos que creemos realmente en Él, no sólo aportemos económicamente todo lo que podamos, sino hacerlo con el espíritu de la ancianita, es decir, de entrega total a quien era su Señor. Francisco Javier Cruz Luna cruzlfcoj(arroba)yahoo.com.mx Temas Religión Fe. Recibe las últimas noticias en tu e-mail Todo lo que necesitas saber para comenzar tu día Registrarse implica aceptar los Términos y Condiciones