El experto, adscrito al Hospital de Especialidades del Instituto en el estado, señaló que los más expuestos a presentar esta afección son los niños y adolescentes de cinco a 15 años, así como los jóvenes que rondan la tercera década de la vida al ser quienes más gustan de la natación y otros deportes acuáticos. La también llamada enfermedad del "oído del nadador", tiene una gama de síntomas que pueden incluir desde "audición apagada" hasta dolor intenso y es este último el que mueve a las personas a buscar ayuda médica, la cual consiste en la administración de gotas y cremas aplicadas directamente en el canal auditivo. Un punto en el que hizo énfasis, fue el relativo a la otitis externa en personas con un sistema de defensas bajo, como ocurre con los diabéticos. en este caso, dijo, debido a sus pobres defensas, los pacientes pueden desarrollar una variante de otitis externa muy agresiva que evoluciona rápidamente y no se limita al conducto auditivo, sino que llega a invadir huesos del cráneo, penetrando al cerebro con un potencial riesgo de muerte para el paciente. Al advertir que durante el tratamiento -cuya duración puede variar de siete a 14 días, en función de la severidad de la infección y de la respuesta de cada paciente-, es importante evitar el ingreso de agua al canal auditivo, el entrevistado enumeró algunas recomendaciones útiles para evitar el desarrollo de ésta y otras afecciones del oído. Así, continuó, la recomendación es usar tapones auditivos especiales para nadar y en contraparte, evitar introducirse objetos al oído ya sea para rascarlos o para limpiarlos. El oído tiene sus propios mecanismos de defensa, entre ellos la producción de cerumen o cerilla que por su acidez, evita la colonización de bacterias en esa área, por lo cual, reiteró, es innecesario el uso de "cotonetes" u otros objetos para limpiarlos. Finalmente aconsejó que al primer síntoma de otitis externa, que también suele traducirse como la sensación de audición apagada y de “algo dentro del oído” debe buscarse atención médica para evitar el avance de la infección y con ello el riesgo a desarrollar las molestias ya señaladas como dolor, inflamación y disminución de la capacidad auditiva.