Suplementos | Ello los lleva a vivir casi en el ateísmo práctico, con una fe infantil o nula ¡Cuidado con la tibieza! La relación con Dios de muchos cristianos católicos es tan lejana, fría, ritual, escasa y esporádica, que difícilmente conocen quién es Él Por: EL INFORMADOR 6 de febrero de 2010 - 12:14 hs La relación con Dios de muchos cristianos católicos es tan lejana, fría, ritual, escasa y esporádica, que difícilmente conocen quién es Él; cómo actúa; cómo manifiesta su amor, y qué espera de sus hijos; cuál es su plan de salvación para ellos; qué les ofrece en realidad si le son fieles, etc. Ello los lleva a vivir casi en el ateísmo práctico, con una fe infantil o nula, y por ende a actuar con “suma prudencia” ante las acciones ordinarias y, aún más, las extraordinarias del mismo Dios, quien se manifiesta, además de las formas más fehacientes, como son a través de la Sagrada Escritura, por medio de su Palabra, en los Sacramentos, especialmente en la Eucaristía, fuente y culmen de vida cristiana; a través de otras personas, de los acontecimientos, de hechos inusitados y fuera de lo común. El problema no es que se actúe con prudencia, pues de hecho, Jesús conmina a sus discípulos, en varias ocasiones, a ser prudentes. El problema es que se actúe con la prudencia equivocada. Existen dos clases de prudencia: la del espíritu y la de la carne. San Pablo afirma que la del espíritu es vida y paz verdadera del alma; es la verdadera prudencia, la única que merece llamarse así, ya que la de la carne, es prudencia falsa, enemiga de Dios, contraria a los planes divinos; sólo está a las órdenes de la misma. Y esta prudencia es la del mundo: se confunde con el disimulo, la hipocresía, la astucia, el cálculo interesado y egoísta, que no mira más que el interés material. Y por eso, en realidad, esta prudencia falsa es miedo, temor, cobardía, soberbia, pereza, aburguesamiento, apatía y tibieza. ¿Cuántas veces, en cuántos momentos y ocasiones de su vida, Dios se ha hecho presente de manera especial, con el fin de hacer un llamado a la reflexión, a la conversión, a enmendar el camino, muchas veces con signos y señales prodigiosas, y la respuesta ha sido nula, calculadora o indiferente, porque “hay que ser prudentes ante esas manifestaciones”? Las tantas que se han desaprovechado, echado por la borda las gracias y bendiciones; la oportunidad de encontrase con Dios, de conocerlo y de cambiar de vida. Lo mismo sucede con muchos que dicen tener fe, que acuden a la iglesia, que suelen orar y realizar prácticas piadosas, pero que en el momento en que se da una manifestación de la presencia, del poder, la voluntad de Dios, “prudentemente” recelan, dudan, esquivan y finalmente la rechazan, rechazando a quien es el origen de ella: Dios mismo. En el Evangelio de hoy encontramos un testimonio por demás iluminador, de lo que es responder a Dios con fe y no con falsa prudencia. Pedro, el pescador, junto con sus compañeros de labor, había trabajado toda la noche sin poder pescar nada. Cuando Jesús le ordena que eche las redes, él no recurre a su prudencia y por lo tanto no piensa: “¿Qué puede decirme éste acerca de mi trabajo si no es pescador, si yo tengo tanto tiempo pescando y conozco mejor que él y que muchos cómo se hace esto?”. Pedro le cree a Jesús, porque cree en Jesús; y Pedro le responde: “Maestro, hemos trabajado toda la noche y no hemos pescado nada; pero, confiado en tu palabra, echaré las redes”; y así lo hizo. El resultado lo dice también el Evangelio, la pesca fue enorme, al grado tal que se llenaron las dos barcas y casi se hundían. Hermano(a): El Señor Jesús, por el bautismo, convierte a todo cristiano, como lo hizo con Pedro, en pescador de hombres. Él espera, pues, de cada uno de nosotros, nuestra fe y no nuestra falsa prudencia, rechazando tajantemente nuestra tibieza: “¡Ojalá fueras frío o caliente! Por eso, porque eres tibio, te vomitaré de mi boca”. (Apocalipsis 3, 15-16)¿Cómo le hemos respondido y cómo le responderemos a partir de hoy? Nosotros, que tenemos serio compromiso muy concreto y específico, en virtud a, precisamente, nuestro Bautismo, hemos de dar una respuesta sumamente generosa, entregando toda nuestra vida a la labor de pescar hombres para Él, llevándoles en todo momento el mensaje de esperanza y salvación. Francisco Javier Cruz Luna cruzlfcoj(arroba)yahoo.com.mx Temas Religión Fe. Lee También En misa de bienvenida de "La Generala", cardenal pide por una reforma judicial justa "La Virgen me salvó del cáncer de mama", agradecen la vida, salud y bienestar en la Romería 2025 Veinticinco años Evangelio de hoy: Jesús se deja encontrar en nuestro sufrimiento Recibe las últimas noticias en tu e-mail Todo lo que necesitas saber para comenzar tu día Registrarse implica aceptar los Términos y Condiciones