Suplementos | Según fuentes especializadas, son muchos en el mundo los cristianos que toman parte en ritos satánicos, brujería, santería, magia, etc. ¡Cuidado con el engaño! El ser humano, en su vida, enfrenta una gran disyuntiva por la que tiene que optar: o vivir según Dios, en su Reino, en la vida de la gracia, o bajo el imperio del diablo Por: EL INFORMADOR 12 de septiembre de 2009 - 09:54 hs Según fuentes especializadas, son muchos en el mundo los cristianos que toman parte en ritos satánicos, brujería, santería, magia, etc., acudiendo a quienes se dedican a realizarlos, y lo hacen con conocimiento de causa, o sin él, de lo que se trata en realidad. A juzgar por el enorme número de personas que, sabiéndolo o no, creyéndolo o no, practican una gran diversidad de ritos que en el fondo tienen fundamento o influencia satánica, y que "prestan sus servicios" tanto en grandes como en pequeñas ciudades, se puede deducir que Lucifer ejerce un gran poder en muchos. En esto tienen una gran y grave responsabilidad, aquellos que buscando solución a problemas, sanar de enfermedades, adquirir poder o riqueza, etc., buscan los caminos fáciles y se dejan engañar, poniéndose al alcance de su acción; por lo demás, con ello manifiestan que en el fondo de su corazón está latente, a pesar del materialismo imperante, una enorme ansia de espiritualidad. Pues bien, así como en algunos círculos sociales, el hablar del diablo, de sus secuaces, de sus obras, artimañas, engaños, etc., es totalmente normal y cotidiano, y no causa ni siquiera extrañeza o inquietud, antes al contrario, en otros sí produce escozor, malestar y repulsa; de tal manera que, si bien por un lado se puede caer en el extremo de llegar a ser su aliado y rendirle culto, por el otro se llega a la negación de su influencia, de su acción directa y hasta de su existencia. Sin duda, ambas posturas, finalmente, están instigadas por este espíritu inmundo, enemigo del ser humano. Al respecto, la Sagrada Escritura es clara y precisa, al referirse en múltiples pasajes a la existencia y actuación del demonio en el mundo. La Iglesia, por su parte, ha declarado como verdad de fe, su existencia. El demonio es un ser real y concreto, creado bueno por Dios, de naturaleza real, espiritual e invisible, que por su pecado se apartó de Dios y se convirtió en un ser malo en su misma esencia. Es el señor del mundo, del pecado, de la muerte, de la discordia, de la desgracia, del odio, de la perversión, de todo lo absurdo y malo que hay en el mundo. Es el enemigo que siembra la cizaña en el corazón del hombre; es "el mentiroso y padre de la mentira"(Jn 8, 44). El ser humano, en su vida, enfrenta una gran disyuntiva por la que tiene que optar: o vivir según Dios, en su Reino, en la vida de la gracia, o bajo el imperio del diablo; como enseña el Concilio de Trento, y lo afirma la Biblia: "Con mucha frecuencia los hombres, engañados por el Maligno, se envilecieron con sus fantasías y trocaron la verdad de Dios en mentira, sirviendo a la criatura más bien que al Creador" (Cfr. Rom 1, 21-25). Quienes creemos en Jesucristo, estamos convencidos de que Él ya lo venció, que Él es el vencedor del demonio, según Él mismo lo prometió: "Ahora el príncipe de este mundo será arrojado fuera"(Jn 12, 31)". Por lo tanto, en Jesucristo está puesta nuestra esperanza, pues no permitirá que seamos tentados más allá de nuestras fuerzas, y nos dará las gracias oportunas para salir adelante en todas las dificultades y pruebas de nuestra vida, si acudimos a Él con confianza. El pasaje evangélico de hoy, es uno de los que hacen mención al Enemigo y a su acción, y lo hace de una manera directa, al reprenderlo en la persona de Pedro, quien era víctima de su influencia y manipulación, y lo utilizó para tentar al Señor con respecto a su misión salvífica y a la forma en que habría de realizarla. Este pasaje nos muestra la existencia y varias facetas de la forma de operar de nuestro enemigo, cuya principal acción se enfocará siempre a hacer que perdamos nuestra fe en Jesucristo, en su obra de salvación y en todas las verdades reveladas de las que es depositaria nuestra Iglesia, las que nos guiarán por el camino correcto para hacer nuestra esa salvación. Este domingo, día del Señor, es, sin duda, una gran oportunidad para renovar nuestra fe en Él, en su Palabra y en las verdades reveladas, para, de esa manera, seguirlo con autenticidad. ¿No lo crees así, hermano(a) lector(a)? Francisco Javier Cruz Luna cruzlfcoj(arroba)yahoo.com.mx Temas Religión Fe. Lee También En misa de bienvenida de "La Generala", cardenal pide por una reforma judicial justa "La Virgen me salvó del cáncer de mama", agradecen la vida, salud y bienestar en la Romería 2025 Veinticinco años Evangelio de hoy: Jesús se deja encontrar en nuestro sufrimiento Recibe las últimas noticias en tu e-mail Todo lo que necesitas saber para comenzar tu día Registrarse implica aceptar los Términos y Condiciones