Suplementos | La dinámica del mundo aleja a los hombres, pero el cristianismo los une y fortalece Cuando nos olvidamos de los demás La dinámica del mundo aleja a los hombres, pero el cristianismo los une y fortalece Por: EL INFORMADOR 28 de septiembre de 2013 - 23:03 hs Beato Andrés Solá Molist. ESPECIAL / GUADALAJARA, JALISCO (29/SEP/2013).- Vivimos en un mundo que está maniatado por sistemas político-económicos en los cuales, al contrario de cómo debería ser, no tienen como centro la persona humana, sino más bien aspectos como el rendimiento del capital, la productividad, la habilidad financiera y de mercadotecnia, etc. Ello, unido a la vivencia por parte de una gran cantidad de hombres y mujeres de una religión sin riesgo y un culto sin conciencia, lo que quiere decir que, aun dentro del cristianismo, y del catolicismo más específicamente -además de que por siglos se ha venido arrastrando una religiosidad consistente en ritos sin sentido, en prácticas vacías, en sacrificios infecundos-, se han infiltrado corrientes engañosas que presentan una vivencia religiosa ligera, sin compromiso serio, sin poner de por medio la propia vida, como lo hizo Jesucristo, al grado de querer presentarlo siempre como un Dios triunfalista, minimizando y hasta queriendo ocultar el misterio de su Pasión y su muerte en la cruz, porque ello significa la muerte al propio ego y al pecado. Todo esto surge, tiene su origen en el natural egoísmo-egocentrismo, que nos lleva a una búsqueda afanosa de placer, de poder, de poseer y de parecer, olvidándonos de los demás; de sentirnos como dice el dicho vulgar 'el ombligo del mundo' y creer que todo gira en torno nuestro. Esa fue la actitud permanente del hombre rico del que nos habla el Evangelio, que lo llevó inevitablemente a la condenación eterna, al estado de vida del que no se puede salir y en el que el sufrimiento será para siempre. Su exacerbada egolatría lo cegó de tal manera que ni cuenta se dio de la realidad y las necesidades de los demás, ni siquiera de aquel mendigo que yacía a la puerta de su casa, esperando las migajas de su pan y de su amor fraterno, lo que nunca recibía. Contrario a ello, Jesús nos ha dado ejemplo de amor, de entrega total. En la Eucaristía se nos da entero, a plenitud, en un banquete de amor divino humano, del cual, quienes aceptan su invitación a participar, reciben el alimento que les sostiene en las pruebas y dificultades de esta vida, y no sólo eso, sino que los fortalece para sostener a otros. En contraposición a tantas cosas que pueden destruir al mundo, está el misterio del amor de Dios, plasmado en la Eucaristía, en la que encontramos la salvación y la seguridad de una vida nueva. Francisco Javier Cruz Luna • CUMPLIR BIEN LA PROPIA MISIÓN Beato Andrés Solá Molist La vida es un camino, único e irrepetible para cada uno de nosotros. Dios nos pone al inicio de esta ruta y nos da la oportunidad de recorrerlo a sabiendas de que un día se acabará y tendremos regresar a él. ¿Cómo llegaremos?‚ ¿con las manos vacías?, ¿contentos de haber vivido y con el gozo de haber cumplido?, ¿con la alegría de regresar a sus brazos y encontrarnos con él para siempre? Mientras tanto el tiempo que Dios nos da para transcurrir unos pocos años en esta tierra no es suficiente para lo que quisiéramos vivir y hacer. Por eso es necesario provecharlos intensamente. Dios no quiere a nadie ocioso, no quiere a nadie inútil, no quiere a nadie estéril. Más bien quiere que al regresar llevemos en las manos ramos de fragantes flores y abundantes y jugosos frutos. La oportunidad es una y única, desaprovecharla o perderla es nuestra responsabilidad. En eso se cifra el compromiso ineludible de la vida y de la misión que a cada uno se le da. Un extranjero mártir. Estas reflexiones han surgido en mí al considerar la trayectoria del Beato Andrés Solá Molist, un sacerdote claretiano, español originario de un pueblo perteneciente a Barcelona. Andrés quiso aprovechar al máximo la vida y cuando oyó predicar a un misionero claretiano, decidió llevar por el mismo camino su vocación y su sacerdocio. Ordenado sacerdote el 23 de septiembre de 1922 fue enviado a México. Cuando llegó procedente de su natal Barcelona en agosto de 1923, lo primero que hizo fue visitar a la Virgen de Guadalupe en su santuario de la capital, y poner bajo su protección su ministerio sacerdotal y misionero. Eran tiempos en que mucha gente sufría la carencia de alimento espiritual y la sed de Dios era tanto má angustiante por su ausencia, como por la persecución a la que estaban sometidos los que llevaban en sus manos el don de comunicarles ese alimento que sostiene la vida desde dentro. Sus biógrafos no nos dicen mucho, pero intuimos que era hombre de Palabra elocuente y sumamente apreciado que vivía su ministerio con la convicción de que estaba llamado a dar lo mejor de sí mismo a favor de los demás. Los mártires de San Joaquín Cuando la persecución religiosa arreciaba y la amenaza se cernía sobre su cabeza, el Padre Andrés en vez de huir prefirió quedarse en el lugar asignado y fue allá donde lo encontraron los que le llevarían a la muerte acusado, junto con Leonardo Pérez, un laico colaborador, y el joven sacerdote mexicano Trinidad Rangel, de haber asaltado y descarrilado un tren. El P. Solá dijo con toda entereza: "Que me sea lícito manifestar que no tengo otro crimen, que yo conozca, que el de haber cumplido con mi deber como misionero que soy". El día 25 de abril de 1927 fueron fusilados los tres. Tanto Leonardo como el P. Rangel murieron de inmediato, pero el P. Solá, herido de muerte, tuvo una larga agonía. Hoy se les conoce como los "mártires de San Joaquín", por el nombre del rancho en el que fueron fusilados. • ORACIÓN Señor Jesús, tú llevaste de la mano al Beato Andrés Solá Molist cuando era niño y le infundiste el deseo de ser más y de ir más allá; hoy te pedimos por su intercesión nos concedas afrontar las dificultades o el sufrimiento que conllevan nuestras obligaciones cotidianas y saber ofrecértelas cada día con amor. Te pedimos que recibas nuestra vida y nuestro corazón como recibiste un día el holocausto del beato Andrés Solá Molist. Temas Fe. Lee También Evangelio de hoy: El justo vivirá por su fe Evangelio de hoy: El inmenso abismo Evangelio de hoy: La lógica del mundo y la lógica del Reino Evangelio de hoy: Alegría, signo de perseverancia y misericordia Recibe las últimas noticias en tu e-mail Todo lo que necesitas saber para comenzar tu día Registrarse implica aceptar los Términos y Condiciones