Suplementos | A Jesús se le comprende plenamente sólo desde la Eucaristía Cuando Dios Manda... - A tres años del primer encuentro de Jesús con sus discípulos, pareciera que en el pasaje del evangelio se hace una réplica, con unas extraordinarias variantes... a Jesús ya no se le reconoce sólo como un gran maestro, sino como el Hijo de Dios, es la pascua Por: EL INFORMADOR 13 de abril de 2013 - 23:03 hs / GUADALAJARA, JALISCO (14/ABR/2013).-LA PALABRA DE DIOSPRIMERA LECTURA: Hechos de los Apóstoles 5, 27b-32. 40b-41 “Hay que obedecer a Dios antes que a los hombres” SEGUNDA LECTURA: Apocalipsis 5, 11-14 “Al que está sentado en el trono y al Cordero, alabanza, honor, gloria y poder por los siglos de los siglos” EVANGELIO: San Juan 21, 1-19 “Jesús les dijo: Echen la red al lado derecho de la barca y encontrarán peces” SOLEMNIDAD DE LA ASUNCIÓN¿Qué significa para nuestra vida la Resurrección? En su catequesis semanal, el Papa Francisco dio respuesta a tan importante pregunta diciendo: “Nuestra fe se basa en la Muerte y Resurrección de Cristo. En la cruz, Jesús se ofreció a sí mismo al tomar sobre sí nuestros pecados y descender al abismo de la muerte, y en la Resurrección los vence, los elimina y nos abre el camino para renacer a una nueva vida”. Con la Resurrección algo absolutamente nuevo sucede: somos liberados de la esclavitud del pecado y nos convertimos en hijos de Dios, es decir somos engendrados a una nueva vida. ¿Cuándo sucede esto para nosotros? En el Sacramento del Bautismo. La tentación de dejar a Dios apartado para ponernos nosotros mismos en el centro siempre está a las puertas y la experiencia del pecado daña nuestra vida cristiana, nuestro ser hijos de Dios. Por eso debemos tener la valentía de la fe, no dejarnos llevar por la mentalidad que nos dice: “Dios no sirve, no es importante para ti”. Es todo lo contrario: sólo comportándonos como hijos de Dios, sin desanimarnos por las caídas, sintiéndose amado por Él, nuestra vida será nueva, animada por la serenidad y la alegría. ¡Dios es nuestra fuerza! ¡Dios es nuestra esperanza! El Espíritu Santo realiza en nosotros esta nueva condición de hijos de Dios. Esta es nuestra dignidad. ¡Comportarnos como verdaderos hijos! Esto quiere decir que cada día debemos permitir que Cristo nos transforme y nos haga semejantes a Él. El haber resucitado con Cristo mediante el Bautismo, con el don de la fe, para una heredad que no se corrompe, nos lleve a buscar aún más las cosas de Dios, a pensar más en Él, a rezarle más. Ser cristiano no se reduce a seguir algunas órdenes, sino que quiere decir estar en Cristo, pensar como Él, actuar como Él, amar como Él. Es dejar que Él tome posesión de nuestra vida y la cambie, la transforme, la libere de las tinieblas del mal y del pecado». De nuevo pescadores En eso dijo Pedro al grupo de los apóstoles: “Voy a pescar”… pero aquella noche no lograron pescar nada. Infinidad de autores han encontrado en este hecho de Pedro, en el que se involucran otros de los apóstoles, de volver a su oficio de pescadores, y la hora en la que se dedican a pescar, la noche, como un símbolo de la falta de la luz de Cristo, en donde no se encuentra su presencia, la noche en el sentido bíblico es la postura de la autosuficiencia, el momento del fracaso. Faltan los peces porque falta Jesús. Al clarear el día, se presentó Jesús… Es el alba de un nuevo día, es la nueva creación que se nos da con su resurrección. Pero los discípulos no sabían que era Jesús, seguían inmersos en su oscuridad, imposibilitados por ellos mismos para ver al Señor. Y la llamada de Jesús les hace reconocer su fracaso: “Muchachos, ¿han pescado algo?” Para así ser conscientes que sin Él nada es posible. Las redes a la derecha son signo de la bendición de Dios, fruto de la generosidad divina y no tanto del trabajo del hombre. Esta obediencia es la que permite a los discípulos reconocer al Señor, en medio de su cansancio y desvarío, Juan lo reconoce y lo anuncia, diciendo a Pedro: “¡Es el Señor!” Pedro, el siempre impulsivo, aun para negarlo, se arroja presuroso al agua para ir en pos de Él, uno ve con el corazón, Juan. El otro ve con la autoridad y va primero. Ellos que volvieron en la penumbra de la noche a sus redes y los peces, Jesús los vuelve a encaminar a la Misión de ser pescadores de hombres, en la claridad del día, el nuevo día de la Iglesia que el Señor ha constituido. ¿Quién eres? Cuántas veces nos habremos preguntado quién es Jesús, y cuántas hemos callado la respuesta, o peor aún, no nos hemos dado la oportunidad de buscar la respuesta. En este pasaje evangélico, los discípulos no se atrevían a preguntar porque sabían muy bien que era el Señor. Pero ante sus dudas, Jesús se vuelve a presentar, y de una manera contundente. Es el resucitado que ha vencido a la muerte, pero si la razón obtusa su mente, porque lo han visto muerto, y ahora está entre ellos, el Señor Jesús, les da el gran argumento, se revela en la Eucaristía: “Jesús se acercó, tomó el pan en sus manos y se lo repartió…” Jesús los confirma en la Eucaristía, se hace el centro, para que comprendan que es en Él de donde tomaran sus fuerzas para cumplir con su misión. A Jesús se le comprende plenamente, solo desde la Eucaristía, es su presencia viva y permanente de aquel que ha vencido a la muerte para darnos la victoria de la resurrección. Sólo el amor Jesús tiene un gran interés para con sus apóstoles y en ellos para con Pedro, quiere fortalecerle y reconstituirlo como roca, el triple interrogatorio purifica la triple negación, lo reconquista, llamándolo nuevamente Simón: “Simón, hijo de Juan, ¿me amas más que éstos?” Todo esto lo hace Jesús porque desea que en Pedro, tenga más peso el amor que la cobardía de la negación, porque en él de una manera especial, la cualidad del amor debe ser proporcional a la responsabilidad y servicio que se le ha exigido. Esta ratificación de Pedro, nuevamente llamado, perdonado y purificado en el amor, será lo que lo hará incansable pregonero de Cristo, y sólido puente entre los hombres y Dios, al tener necesidad del perdón, estará siempre en disposición de comprender y compadecer a sus hermanos también pecadores como él. El Pedro que reconoce que Jesús lo sabe todo, y confirma su amor, ha comprendido para no olvidarlo jamás, que sólo el amor basta, que quien a Dios tiene nada le falta. Por eso sabe que cuando Dios manda es para amar. DESDE LAS LETRAS¡Oh Cristo! -«Ya no hay un dolor humano que no sea mi dolor; ya ningunos ojos lloran, ya ningún alma se angustia sin que yo me angustie y llore; ya mi corazón es lámpara fiel de todas las vigilias, ¡oh Cristo! »En vano busco en los hondos escondrijos de mi ser para encontrar algún odio: nadie puede herirme ya sino de piedad y amor. Todos son yo, yo soy todos, ¡oh Cristo! »¡Qué importan males o bienes! Para mí todos son bienes. El rosal no tiene espinas: para mí sólo da rosas. ¿Rosas de Pasión? ¡Qué importa! Rosas de celeste esencia, purpúreas como la sangre que vertiste por nosotros, ¡oh Cristo!» Amado Nervo Temas Fe. Lee También Evangelio de hoy: El justo vivirá por su fe Evangelio de hoy: El inmenso abismo Evangelio de hoy: La lógica del mundo y la lógica del Reino Evangelio de hoy: Alegría, signo de perseverancia y misericordia Recibe las últimas noticias en tu e-mail Todo lo que necesitas saber para comenzar tu día Registrarse implica aceptar los Términos y Condiciones