Martes, 21 de Octubre 2025
Suplementos | Tenemos la certeza de que Cristo esta en medio de nosotros

Cristo, dador de vida

- Jesús, después de su muerte y resurrección, se presenta como el viviente, Cristo no se aparece a sus discípulos para hacerles ver su muerte, sino la vida, y con ello demostrar que es dador de vida, con el don de la paz

Por: EL INFORMADOR

/

/

PRIMERA LECTURA:

Hechos de los Apóstoles 5, 12-16


“La gente sacaba los enfermos a la calle, y los ponía en catres y camillas, para que al pasar Pedro, su sombra por lo menos cayera sobre alguno”

SEGUNDA LECTURA:

Apocalipsis 1, 9-11. 12-13. 17-19


“Yo soy el primero y el último, yo soy el que vive. Estaba muerto, y ya ves, vivo por los siglos de los siglos; y tengo las llaves de la muerte”

EVANGELIO:

Juan 20, 19-31


“Dichosos los que

crean sin haber visto”

REFLEXIONANDO LA FE...

A puerta cerrada


En los pasajes pascuales de los evangelios, encontramos una constante: los apóstoles se encontraban escondidos, a puerta cerrada, por temor a los judíos. Afortunadamente a Jesús no le importa que tengan sus puertas cerradas, y entra y sale como quiere, precisamente por eso, porque les quiere, ya que a él no le importan nuestros temores, más aun ha venido a vencerlos: “No tengan miedo, Soy Yo”.

La búsqueda insistente de parte de Jesús, no tiene como único fin el que ellos se enteren de que ha resucitado, sino particularmente que les da vida y quiere vencer sus miedos, para que ellos reavivados en la fe, sin temor, venzan las puertas de la indiferencia que hay en la sociedad, y junto con esta infinidad de puertas que se cierran a la fe, para que por su acción y su convencimientos las abran a la luz de la fe.

El miedo vencido y las puertas abiertas de par en par, hacen gritar al hombre su fe en toda circunstancia, para decir como Tomás: “¡Señor mío y Dios mío!”. Este tiempo de pascua nos debe hacer caminar de nuestros temores a la seguridad y certezas que sólo Cristo nos da.

Estaba muerto


El escritor del libro del apocalipsis nos dice con toda puntualidad en referencia a Cristo: “Es el que estaba muerto y ahora vive y tiene las llaves de la muerte”. De aquí radica el señorío de Cristo, el eterno viviente, fuente y culmen de todo, y es de Cristo mismo, el eterno viviente, de donde se desprende la grandeza de la Iglesia, porque posee a Cristo, aun cuando camine en medio de las tormentas y tribulaciones, tenemos la certeza de que Cristo está en medio de nosotros.  Es éste el fundamento de la esperanza y la garantía de la victoria para el creyente.

La Iglesia no se solidifica a sí misma, no es ella su fortaleza, es y será siempre Cristo su garantía y esperanza. La Iglesia, si se apega a Cristo, nunca podrá ser vencida, porque Cristo le ha dado la victoria. No hemos de olvidar que los criterios de éxito para la Iglesia no han de ser los criterios humanos, porque la Iglesia es el lugar de la fe en Cristo resucitado.  

El valor del testimonio


Las primeras comunidades cristianas, a las cuales se hace mucha referencia en el tiempo de pascua, se distinguían por la gran calidad de su testimonio que realizan en todo momento, con sus hechos y sus palabras, razón por la cual el libro que da testimonio de la vida de los primeros cristianos se llama: “Hechos de los apóstoles”.

Así como Jesús pasó haciendo el bien, así también han de actuar sus testigos, ya que no sólo deben ser portadores de un mensaje, sino del poder de su Espíritu. Por lo cual, hoy, los testigos, creyentes de este siglo también hemos de ser testimonio de nuestra fe, con nuestras palabras y obras, especialmente en la caridad.

El testimonio y coherencia de fe y vida, no es algo optativo para los creyentes, sino la garantía plena de la fe que se ha asumido por convicción, en la medida que sea una fe más madura y formada, será una fe más responsable en la manera de vivir.

Crecimiento de la fe


El aspecto del crecimiento en la fe, es un punto fundamental en el texto del evangelio de hoy, y no sólo de este pasaje, sino de toda comunidad de creyentes, y no sólo de Tomás apóstol que es el que hoy sale a escena de una manera particular, ya que también los otros apóstoles encuentran dificultad para creer.

La duda no es el problema, y de ninguna manera, jamás será considerado pecado, ya que muchas veces gracias a la duda se llega progresivamente al conocimiento de la verdad. Al favorecer el crecimiento de la fe, la comunidad debe tener en cuenta los ritmos, las exigencias e itinerarios de cada uno.

A este respecto, si quisiéramos representar con una imagen, sería, la Iglesia como la escuela de la vida en la fe, en donde se aprende y se practica lo que Cristo nos ha enseñado por la acción del Espíritu Santo.

Si reconocemos plenamente que Cristo es el Señor y dador de vida, hemos de comprometernos también nosotros como cristianos a ser promotores de vida, en todas sus etapas y especialmente a vivir en la vida plena que sólo Dios nos da, en su gracia, en la realidad actual que desde aquí y ahora se nos ha prometido de la vida eterna.

DESDE LAS LETRAS

Al apostol Santo Tomás


Con tu mano metida en su costado,

compruebas con asombro la certeza

que no logró acomodo en tu cabeza

hasta ver a Jesús resucitado.

Para siempre en la historia han quedado

tus palabras en boca del que reza

“Señor mío y Dios mío”, y la dureza

con quienes te lo habían avisado.

Alimenta mi fe tu incertidumbre

cuando metes en las llagas tus dedos

y mis sombras encuentran quien alumbre

La verdad más profunda de mi Credo;

tus dudas para mí son reciedumbre

que aleja los fantasmas de mi miedo.

José García Velázquez

Temas

Lee También

Recibe las últimas noticias en tu e-mail

Todo lo que necesitas saber para comenzar tu día

Registrarse implica aceptar los Términos y Condiciones