Lunes, 10 de Noviembre 2025
Suplementos | La buena noticia es que el mismo milagro puede suceder con nosotros

Comprendiendo las Escrituras

Cada uno de los milagros de Jesús causó un profundo impacto en la vida de sus discípulos

Por: EL INFORMADOR

Jesús hizo muchas cosas maravillosas durante el tiempo que estuvo con sus discípulos después de que resucitó. A lo largo de esos cuarenta días, les amplió la información respecto al reino de Dios, llevando a cabo actos milagrosos como aparecer en medio de ellos, desvanecerse ante sus ojos, o ser llevado al cielo, ascendiendo ante la mirada de muchos de ellos; pero hay un prodigio que hizo el Señor, y que tuvo profundo impacto en la vida de sus seguidores: les abrió la inteligencia para que pudieran comprender las Escrituras.

Cada uno de los milagros de Jesús causó un profundo impacto en la vida de sus discípulos, eventos de los cuales ellos hablaron por mucho tiempo, y que quedaron como testimonios del poder del Señor; pero el milagro de haberles abierto la inteligencia para comprender las Escrituras, produjo un beneficio directo y permanente en su llamado de ir por todo el mundo y hacer discípulos a todas las naciones.

Muchas personas se han perdido de los beneficios de estudiar la Palabra de Dios, por considerar que es un libro difícil y complejo, al cual sólo pueden acceder los iluminados; pero esta idea no tiene fundamento, ya que Dios permitió que la Biblia fuera escrita para ser una luz en nuestro camino, una verdadera lámpara a nuestros pies; es por eso que el Señor Jesús habló con palabras y ejemplos que la gente podía entender, incluso usó muchas ilustraciones de la vida diaria para que sus oyentes pudieran comprender principios del reino de los cielos.

En su amor y provisión, Dios ha permitido que en nuestros días podamos tener acceso a un ejemplar de la Biblia en nuestro idioma, e incluso con comentarios y ayudas para pasajes que puedan ser complicados; poder disfrutar de esto, costó la vida de muchos que fueron perseguidos por traducirla al español, o por distribuirla clandestinamente, pero que gracias a su valor y coraje, nos legaron textos de las Escrituras que podemos leer el día de hoy.

La paradoja es que habiendo Dios enviado su Palabra para dirigir nuestra vida, y teniendo acceso a ella en nuestro idioma y cultura, nos perdamos de sus tesoros por pensar que es un libro difícil de entender: en realidad la Biblia es una historia de amor, donde cada página nos revela la persona de quien habría de dar su vida por nosotros, y a través de quien podríamos llegar al Padre. Por eso, cuando Jesús les abrió la inteligencia, lo que estaba haciendo era permitir que ellos se dieran cuenta de la verdad y la vida que hay en cada parte de las Escrituras, y que todo ello señalaba a Jesús, desde la Ley, hasta los profetas.

Después de este evento, los discípulos se dieron cuenta de que el cordero que se sacrificaba en la pascua, era un anticipo del mismo Jesús, quien sería sacrificado por los pecados de los hombres; también entendieron que muchos salmos estaban escritos como profecías que anticipaban los sufrimientos del Mesías, pero también su resurrección, y así a lo largo de todos los pasajes de las Escrituras, ellos pudieron encontrar a Jesús.

La buena noticia es que el mismo milagro puede suceder con nosotros, si le pedimos al Señor que abra nuestro entendimiento, para poder conocer su voluntad a través de su Palabra, y descubrir a Jesús en las páginas que leamos. Estudiar la Biblia no es un asunto de curiosidad intelectual o teológica, sino más bien de conocer un “manual del fabricante” que nos ayude a entendernos mejor, a relacionarnos correctamente con los demás, y a tomar las decisiones apropiadas para nuestra vida.

Le animo respetuosamente, a pedirle a Jesús, que haga con usted lo mismo que ese día hizo con sus discípulos, permitiendo que las Escrituras cobren una mayor vida y profundidad cada vez que las lea.

Angel Flores Rivero@hotmail.com

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