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Viernes, 24 de Noviembre 2017
Suplementos | Veracruz es la 'joya de la corona'; en Oaxaca puede volver un gobernador llamado Murat

¿Cómo leer los resultados de este domingo?

Veracruz es la 'joya de la corona'; en Oaxaca puede volver un gobernador llamado Murat...
En la mitad de las entidades podría haber alternancia. EL INFORMADOR /

En la mitad de las entidades podría haber alternancia. EL INFORMADOR /

GUADALAJARA, JALISCO (05/JUN/2016).- Una elección democrática es, por definición, una competencia entre dos o más partidos. Derrotar al adversario, eso es lo que cuenta. Sin embargo, hay coyunturas en donde las elecciones definen más hacia el interior de los propios partidos políticos que hacia el exterior. Son contiendas en donde la lupa está puesta no tanto en el rival, sino en los equilibrios políticos internos que arrojarán las elecciones. No en vano, un militante panista me comentaba hace algunos días: si Ricardo Anaya conquista cuatro gubernaturas, se le pondrá al tú por tú con Margarita Zavala; seguramente la ex primera dama será la candidata en 2018, pero le va a costar y mucho. Uno pensaría: “¿Cuatro gubernaturas? ¿Con eso se conforma el otrora hegemónico Partido Acción Nacional?”. Pues sí, hoy en día cada partido tiene sus parámetros, lo que nos lleva a un escenario en donde hay ganadores y perdedores relativos. El fantasma de 2018 aparece con fuerza y es que la bolsa en juego es de más de 500 mil millones de pesos en presupuestos públicos estatales.

Comencemos con el PRI. Manlio Fabio Beltrones en un ataque de soberbia, o posible mal cálculo, prometió conquistar nueve sillas de Gobierno para el tricolor. Solamente un vuelco inesperado, que no registran las encuestas, le daría al sonorense la posibilidad de arañar tres de cada cuatro gubernaturas. Los estudios demoscópicos lo que marcan hasta el último día en que se permitió su divulgación -el martes pasado- fueron contiendas cerradas y un techo de voto del PRI que rondaba los 33-35 puntos. Un techo bajísimo, tomando en cuenta que concurre a las elecciones con la mayoría de sus satélites integrados: el Partido Verde, Panal, Encuentro Social y el Partido del Trabajo. Hay que recordar que el peñanietismo ha recuperado la estrategia de mantener partidos políticos que le sirven de satélites para fragmentar el voto y permitirle amortiguar el castigo en las urnas en algunos estados. Solíamos partir de una base analítica: la oposición dividida siempre le da el triunfo al tricolor. Sin embargo, el desgaste del proyecto peñanietista y candidatos con muchos negativos, como Héctor Yunes o Alejandro Murat, han provocado que el PRI esté muy lejos de los 42 puntos que marcó Beatriz Paredes en 2010. Un claro aviso para el partido de Beltrones, sólo la fragmentación le permite alcanzar sillas de Gobierno en muchos estados. No ganar al menos siete gubernaturas, incluyendo Veracruz, sería un fracaso para el PRI. La incidencia de Beltrones en la sucesión, y la capacidad de influencia de muchos gobernadores en 2018, se juega este domingo.

El PAN es el instituto político que más debe enfrentar divisiones internas. Los comicios de este domingo condicionan la participación de cuatro actores políticos en específico: la fuerza de Zavala como precandidata a la Presidencia; el papel de Ricardo Anaya rumbo a la elección de candidata o candidato presidencial; el peso de Rafael Moreno Valle en las decisiones estructurales y fundamentales del PAN, y el “retorno” del Yunque como una expresión política con incidencia en el blanquiazul. Las encuestas lo que registraron, hasta la última que se publicó, es la victoria del PAN en Puebla, holgada, con su candidato Tony Gali. Si se confirma la tendencia, Moreno Valle refrendará una de las gubernaturas con más electores de todo el país (más de cuatro millones de votantes). Asimismo, Anaya se juega todo en Veracruz con Miguel Ángel Yunes y la alianza con el PRD. Una derrota en Veracruz no sólo debilitaría su liderazgo en el PAN, sino que también podría enterrar una posible alianza con el PRD de cara a 2018. En paralelo a Veracruz, a Anaya le han surgido coyunturas favorables en Aguascalientes y en Tamaulipas. Cuatro es el “número mágico” para el Presidente del PAN. Zavala seguro cruza los dedos para que las cuentas no le den al actual dirigente nacional del blanquiazul. La derrota de Anaya es la victoria de Zavala, por más mezquino que parezca.

En el PRD, la cosa está más oscura. El liderazgo de Agustín Basave hizo agua durante el proceso electoral. Recordemos sus amenazas de renunciar si no se pactaba la coalición en Puebla e incluso la durísima carta en donde acusaba a integrantes del Comité Ejecutivo Nacional de estar defendiendo de forma encubierta los intereses del PRI. Es decir, casi apuesto dos a uno, a que por la cabeza de Basave pasa la renuncia tras los comicios de este domingo. Sin embargo, algo podría rescatar la noche electoral. Una victoria en Tlaxcala, donde compite el PRD sin alianza, y una victoria con alianza en Veracruz podrían mandar un mensaje de que el Sol Azteca respira. Oaxaca es una aduana fundamental, aunque las encuestas no llaman al optimismo. Y, por último, la elección del 60% del constituyente de la Ciudad de México. Casi es un hecho que Morena se llevará la mayoría de los asientos en juego, lo que no quita que el PRD pueda quedar cerca y apuntarse como rival serio para mantener la urbe en 2018. Los “Chuchos” tendrán que responder tras los comicios, aunque les haya sido arrebatada la mayoría en el CEN.

Morena luce como uno de los ganadores de la noche electoral, pase lo que pase. El partido de López Obrador es competitivo en Veracruz, Zacatecas, Oaxaca y en la Ciudad de México. Como lo escribía la semana pasada, 2016 puede constituir el “sorpasso” tan cantado desde que Morena obtuvo el registro. No es sencillo saber con cuántos espacios institucionales se hará Morena, sin embargo tendrá presencia legislativa en todos los estados que están en juego. A diferencia de lo que sucede en PRI, PAN y PRD, Morena no tiene nada que definir al interior de sus fronteras; el liderazgo de López Obrador es incontestable, un partido hecho a la imagen y semejanza del tabasqueño. Veracruz es el gran reto de Morena, el único partido competitivo que no tiene a un Yunes como su candidato.

Los independientes son otra arena a disputa este domingo. En 2015, la primera vez que eran opción los candidatos independientes en todo el país, en conjunto todos los que se postularon a través de esta vía obtuvieron nueve puntos porcentuales -nada mal para una primera vez-, un porcentaje que nunca han obtenido MC, PT, PVEM. Sin embargo, la nota excluyente fue la victoria del “Bronco”, el primer gobernador que proviene de la vía no partidista. Este domingo, podrían ganar sendas alcaldías algunos candidatos independientes, en particular Ciudad Juárez y Tijuana. No son ciudades menores, son dos urbes muy importantes en nuestro país, y se unirían a otros municipios gobernados por independientes como Morelia. Lo que 2016 confirma es que las candidaturas independientes “no fueron flor de un día”, sino que seguirán siendo una opción de cara a 2018 y que tienen atractivo para una parte del electorado nacional.

Por último, la importantísima lectura de la participación. Peña Nieto dice que vivimos un momento de “mal humor” en el país. Otros dicen que vivimos un momento de “desencanto democrático”. Apuesto por la segunda. La democracia mexicana atraviesa por una crisis de representación y una crisis de eficacia, lo que provoca que la salida no sea tan simple de divisar. Si las urnas confirman lo que las encuestas ya vaticinaban, los comicios de 2016 pasarán a la historia como aquellos en donde menos mexicanos participaron, algunos estudios apuntan que el porcentaje podría rondar los 40 puntos-sorprendente si advertimos que se ponen en juego 12 sillas de gobernador. Una coyuntura de baja participación sería una señal más del hartazgo de la ciudadanía con los partidos políticos, la corrupción, la impunidad y lo excesivamente caro de nuestro sistema político. ¿Cuántos mensajes más aguantarán los partidos políticos para que entiendan que la degradación democrática les pasará factura más temprano que tarde?

Estas son algunas lecturas que podemos extraer de los múltiples comicios que habrá este domingo. Es cierto, las elecciones locales se deciden por factores locales, muy particulares, y no por dinámicas nacionales. En Veracruz el juicio al gobierno de Javier Duarte será clave. En Tamaulipas la inseguridad, el secuestro del futbolista Alan Pulido, puso contra las cuerdas al PRI Gobierno. En Oaxaca, el discurso de izquierda de Gabino Cué contrasta con los escándalos que ha debido enfrentar en materia de enriquecimiento. Las variables locales definirán la elección de hoy, lo que no evita que los resultados de este cinco de junio sean fundamentales para entender el tablero político en el que se jugará la elección de 2018.

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