Lunes, 03 de Noviembre 2025
Suplementos | Por:José Luis Cuellar de Dios

Censo Nacional 2010: Omisión imperdonable

Aprender de ellos

Por: EL INFORMADOR

Pronto se llevarán a cabo los trabajos de campo y gabinete que se requieren para llevar a cabo el décimo tercer Censo Nacional de Población y Vivienda por parte del INEGI. Labor periódica e indispensable para la planeacion de gran parte de la vida nacional.

Aquel ya remoto Centro de Estudios del Territorio Nacional, CETENAL, luego convertido en dirección, DETENAL, para finalmente dar paso al actual Instituto Nacional de Estadística,
Geografía e Informática, INEGI, parece cometer una grave omisión en esta edición 2010. Resulta que debido a las complicaciones financieras que vive nuestro país, los presupuestos de distintas dependencias oficiales se han visto mermados en sus montos, por lo que un grupo de insensibles y confundidos demógrafos han sugerido dejar fuera el censo correspondiente a la información que atañe al sector de la discapacidad.

De omitirse el levantamiento de las condiciones actuales, cuantitativas y cualitativas, en las que viven estas personas, se estará cometiendo una grave injusticia que provocará sumergir, aún mas, en espacios y condiciones indefinibles a este agredido y olvidado colectivo, complicando, en consecuencia, la ayuda requerida para sortear la gran cantidad de escollos que se oponen a su vivir cotidiano.

El conocimiento, puntual, exacto y veraz de su realidad conduce a valorar necesidades para luego hacer surgir lo indispensable. El censo proporciona, dada su calidad de trabajo, datos fidedignos que permiten encarar el reto de la discapacidad de una manera resuelta y radical y no con la filosofía compasiva y no prioritaria con la que se enfrenta ahora. El apoyo del Estado es determinante en este caso, no olvidemos que el propio Estado percibe impuestos que entre muchas otras cosas, deben cubrir las necesidades básicas del colectivo de la discapacidad. De por sí que hace un par de meses se anunció el recorte, significativo por cierto, que se hizo al presupuesto para apoyo de las necesidades educativas especiales, peor sería si ahora se toma la necia decisión de no recoger la estadística de este sector.

Dejar fuera el levantamiento demográfico de las personas con algún tipo de discapacidad es un fracaso estrepitoso del gobierno en el terreno moral y todos sabemos que sin opciones morales se llega al camino de la corrupción. Sería un gobierno con carencias en materia de gratitud que permitiría seguir haciendo objeto de burlas, por considerarlos retrógrados, a todas aquellas personas con discapacidad, incluyendo a sus familias. Se acabaría el espacio, no nada más de esta colaboración, sino de toda la plana para detallar la densa retahíla de injusticias y agravios cometida en contra de este colectivo a lo largo de la historia. El INEGI no puede ni debe adoptar una filosofía utilitaria y materialista en el tema, de suceder esto, cualquier medida o acción que se tome en apoyo de ellos tendrá un carácter de improvisación e irreflexivo.
Incluir al sector de la discapacidad en el censo nacional que se avecina es una muestra de solidaridad básica, moral y entrañable. Con la información recopilada se les podrá facilitar un futuro de vida a quien ahora carece, en muchos casos hasta de identidad, mexicanos anónimos cuya única oportunidad de ser asistidos se les puede negar. Amén de los amenes.

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