Suplementos | Sabemos que sin fe es imposible agradar a Dios Autoestima enferma El deseo de los discípulos para que el Señor les aumentara la fe Por: EL INFORMADOR 2 de octubre de 2010 - 13:39 hs Un amigo psicólogo me dijo hace tiempo que no existe la “baja autoestima” o la “alta autoestima”, sino una autoestima sana o una autoestima enferma. El tema me vino a la mente cuando leí el relato de Lucas 17, 5-10 que corresponde al día de hoy; en dicha lectura se relata que los discípulos pidieron a Jesús que les aumentara la fe, a lo cual el Señor les contestó con dos ilustraciones: la de la semilla de mostaza y la del criado que regresa de trabajar. Evidentemente el deseo de los discípulos para que el Señor les aumentara la fe, es un deseo no sólo válido, sino que muchos de nosotros sin duda deseamos lo mismo, ya que sabemos que sin fe es imposible agradar a Dios. Luego entonces Jesús les contestó con la comparación de la fe del tamaño de un granito de mostaza, para enfatizar la necesidad de que la fe crezca. En esta primera ilustración el Señor estaba señalando la importancia de que nuestra fe en Él crezca a medida que lo conocemos más, de la misma forma que una semilla de mostaza es muy pequeña al principio, pero al paso del tiempo se convierte en un árbol de gran tamaño. La segunda ilustración no trata de la importancia del tamaño de la fe, sino de la dirección de la fe, es decir, el propósito por el cual nuestra fe crece. En este ejemplo, que fue más extenso que el de la semilla de mostaza, el Señor puso a considerar a sus oyentes respecto al trato que se le da a un siervo que regresa de trabajar en el campo, al final del día, cuando ya se acerca la hora de cenar; la pregunta de Jesús fue sobre ¿quién debería levantarse para preparar la cena: el amo o el siervo? Sin duda que todos consideraron que quien debería levantarse para servir es el siervo, a pesar de venir cansado por el trabajo del día, ya que esa era su responsabilidad como servidor. Entonces, ya que todos llegaron a la misma conclusión, el Señor remató con las palabras: “Ustedes, cuando hayan hecho todo lo que se les ha mandado, digan ‘somos unos siervos inútiles, porque hemos hecho lo que teníamos que hacer’”. Pudiera parecer que decir que somos siervos inútiles porque hicimos lo que deberíamos haber hecho, refleja una autoestima enferma, y que esconde una falsa modestia, pero hay un significado más profundo en la enseñanza del Señor. Recordemos que esta ilustración se dio para ayudarnos a reconocer la dirección que debe tomar una fe que crece. En otras palabras, una fe que crece puede ser peligrosa, si no se acompaña de una buena dosis de humildad. Imagine usted a alguien que comienza su caminar con Dios con poca fe, pero que al paso del tiempo esa fe crece, de manera que la persona ejerce la fe para ayudar a los demás en cosas como sanar sus enfermedades, o hacer cualquier otro tipo de favores espirituales. A medida que la fe de esta persona crece, también crecen los resultados de sus servicios, lo que sin duda le traerá el favor y la admiración de los demás. En esas condiciones, los peligros aumentan respecto al orgullo y el abuso del poder, por lo que hace falta algo que equilibre la situación, por lo cual la humildad es muy bienvenida. El criado que se considera inútil por haber hecho lo que debía, refleja la actitud de quien reconoce que todo lo que tiene o sabe le ha sido dado por la gracia de Dios, y que siempre será deudor de Él, incluso si llega a tener una gran fe, capaz de mover los montes de un lado para otro. Permitamos que nuestra fe crezca, pero no olvidemos la humildad. Angel Flores Rivero iglefamiliar@hotmail.com Temas Religión Fe. Recibe las últimas noticias en tu e-mail Todo lo que necesitas saber para comenzar tu día Registrarse implica aceptar los Términos y Condiciones