Martes, 14 de Octubre 2025
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Aprendiendo a decir Padre Nuestro

Jesús nos enseñó que a Dios le gusta que le llamemos “Padre”

Por: EL INFORMADOR

Padre Nuestro

Jesús nos enseñó que a Dios le gusta que le llamemos “Padre”, porque Él es el creador de todas las cosas y de todos los seres que habitan en el Universo. De su amor surgieron los soles que transitan por el cosmos y los seres vivos que pueblan los mundos.

     Pero entre seres vivos e inanimados, el que ha llegado más alto en la escala de la creación es el ser humano, ya que el Señor le dio capacidad creativa, inteligencia y voluntad, además de sentimientos y razón, atributos heredados del Padre Dios, que quiso elevarlo al nivel de un ser a su imagen y semejanza; por eso dio a cada uno la sublime capacidad de amar.

Paternidad humana

     A todos los seres humanos nos hace falta un padre y una madre; el padre es la fuerza, la madre es la ternura. Y cuando la madre tiene inevitablemente que cumplir los dos roles, algo no va a funcionar, o funcionará deficientemente.

Pero por bien que lo haga, siempre faltará la mano del papá; por eso los niños tienen dos manos: para que de una lo lleve la madre y de la otra el padre. A veces se dice: al fin que está la madre, y lo hace bien... Pero no es suficiente, hacen falta padre y madre, aglutinados en familia, para crear hijos realizados, que aprendan a amar, a convivir y a ser felices.

     Por eso las nuevas teorías que promueven familias irregulares y una sexualidad desordenada que lleva a procrear hijos sin sin desearlos, sin reflexión, prudencia, sensatez y sin responsabilidad, son tan dañinas en  una sociedad absurda, que va dando como fruto una generación absurda de seres incompletos, desubicados, tristes, inseguros, agresivos, viciosos, propensos a cometer los peores delitos.

Y nosotros...

     Es menester compadecer y ayudar a aquellos que no tienen Padre, lo mismo que damos una moneda a quien tiene hambre, para que se compre un pan.

 

Nuestro Padre Dios

     Menos mal que en medio de este cuadro desolador, está por encima de todos los errores humanos la paternidad bondadosa de Dios, Padre de todo el género humano.

     Lo malo es que no todos se acercan a Él, o lo hacen en forma adecuada.

Sólo Dios Padre puede suplir los errores de los padres, y también de las madres. Él cubre las necesidades y las carencias de todos los hijos. Su amor infinito lo supera todo.

     Por eso nos acercamos, llenos de filial confianza, a decirle:

Padre Nuestro:

Señor Dios, ahora sé que Tú eres mi Padre,
un Padre bueno que sabe amar y perdonar.
Tú, Padre, que estás siempre con los brazos extendidos
esperando que regresemos al hogar.
Tú, Padre, que no quieres que nadie
se quede fuera de tu casa.
Tú que bajas a mirar y ayudar al pobre, al indigente,
porque no quieres parias sin hogar.
Tú, Padre, que no quieres un pueblo de huérfanos.
Padre de todos y de cada uno
de los que peregrinamos por el mundo
en busca de la Patria celestial.
Padre de un grupo humano
al que quieres ver unido
como un pueblo de hermanos
Padre de todos aquellos
que alzamos implorante nuestras manos
hacia ti y elevamos la voz para llamarte:
Padre Nuestro, Padre del Mundo,
Padre de todos.

Consecuencia:

     La inevitable consecuencia de llamar a Dios de tú y de reconocerle como nuestro Padre, será la fraternidad universal. Tema extremadamente difícil y muy poco entendido y menos aún comprendido.

     Por eso al decir Padre Nuestro, el compromiso debe llevarnos a formar un mundo de hermanos.

María Belén Sánchez  fsp

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