Suplementos | 3o Domingo ordinario Amó, se anonadó, se entregó Donde está el amor y donde está la vida, sobreabunda la alegría Por: EL INFORMADOR 20 de enero de 2013 - 03:48 hs / Ya pasaron las fiestas navideñas, ya en los primeros días del año, el pensamiento va hacia el futuro, a los días ordinarios, a los deberes cotidianos. En este segundo domingo ordinario del año, el Evangelio de San Juan lleva al cristiano a contemplar un ambiente de fiesta: una boda. La fiesta es en Cana de Galilea y los novios, sus parientes y amigos están muy contentos porque han invitado –y están entre ellos- a Jesús de Nazareth, profeta poderoso en obras y palabras, y a su madre María, con Jesús han sido invitados también los doce valientes que lo han dejado todo para serlo: sus discípulos. Toda la vida, toda la doctrina de Cristo es alegría, porque el mensaje es de amor. San Juan Evangelista, en el cuarto Evangelio, habla continuamente de amor, de vida, y sintetiza en tres verbos la historia de salvación: amó, se anonadó, se entregó. Donde está el amor y donde está la vida, sobreabunda la alegría, Cristo es la alegría y el cristiano auténtico, el que de veras vive su fe y practica la caridad, siempre es un mensajero de alegría, esa es la Buena Nueva, la alegría que bajó del cielo al portal de Belén, la alegría que se manifiesta en esa boda de Caná y cuyo símbolo es el vino. En este siglo XXI con el adelanto de las ciencias, con multiplicación de las técnicas y sus admirables aplicaciones, el hombre se ha confiado en exceso en el logro de sus propias conquistas científicas. La multiplicidad y variedad de tractivos del ambiente de los espectáculos y entretenimientos, no dejan ni tiempo, ni interés por los temas que rebasan el mundo de los sentidos, en esas circunstancias es difícil vivir la vida del espíritu y de la fe. En donde hay fe, hay milagros. El milagro es un signo, un acto que rompe las leyes de la naturaleza y tiene un fin: introducir el hombre hacía Dios. Cristo, que hizo vino lo que era agua, obró ahí mismo otro prodigio; más este fue invisible. Tomó el amor de aquel joven por aquella joven y el de ella por él –amor meramente humano- y con amor y poder, convirtió ese amor humano en amor sagrado. De esa primera bendición nació el sacramento del matrimonio. El matrimonio cristiano, es el verdadero milagro de amor; es el triunfo del amor contra todas las asechanzas del mal y contra las leyes del tiempo. Jesús, al elegir una boda como marco de su primera manifestación redentora –el milagro- lo hizo para darle vigor a esa institución: la familia, fundamento, escuela de virtudes, de santidad, base connatural de la sociedad redimida. Fue allí bendición del amor de los esposos. José Rosario Ramírez Hombre, a plenitud Una de las problemáticas que el cristiano, y también el hombre común, enfrentan hoy día –y han enfrentado siempre?para poder profesar una Fe en Dios Trino y Uno, auténtica y plena, es la imagen distorsionada, las ideas erróneas y el desconocimiento de la verdad acerca de quién es Jesucristo. Jesús vino al mundo como hombre, un hombre de verdad. Jesús vio con ojos de hombre, oyó con oídos de hombre, trabajó con manos de hombre, sintió con sentimientos de hombre, lloró con lágrimas de hombre, amó con amor de hombre. El Hijo Único del Padre, sin perder la naturaleza divina, asumió la naturaleza humana. Jesucristo posee dos naturalezas, la Divina y la Humana, unidas en la única Persona del Hijo de Dios. Jesucristo es Dios, porque es Hijo de Dios. Él se dejaba llamar Hijo de Dios; cuando Pedro se lo dice, Cristo contesta que eso se lo ha revelado el Padre que está en los cielos Jesucristo es hombre, porque también es hijo de la Virgen María, en cuyas entrañas formó Dios su cuerpo humano. Como tenía naturaleza humana, padeció necesidades humanas, como el hambre y sed; padeció dolor, lloró y también disfrutó del gozo y la alegría y en muchas ocasiones, en grado superlativo . Jesús, siendo 100% Dios, se manifestó como 100% hombre, teniendo ambas naturalezas en una sola persona. Jesucristo como hombre mientras estuvo en la tierra, aún siendo Dios, no operó en sus atributos divinos de omnipotencia, omnisciencia y omnipresencia, lo anterior es un misterio que no se puede explicar, pero que la Sagrada Escritura, a través de la carta a los Filipenses, capítulo 2 nos revela precisamente que <<Él, siendo de condición divina, no retuvo ávidamente el ser igual a Dios. Sino que se despojó de sí mismo tomando condición de siervo haciéndose semejante a los hombres y apareciendo en su porte como hombre>> (6-7). Jesús, al venir, aún cuando era 100% Dios y 100% hombre, se sujetó a vivir como el hijo del hombre, mas totalmente dependiente de la guía del Espíritu Santo el mismo. Esto no quiere decir que Él haya dejado de ser Dios, sino que se sujetó a sí mismo como siervo, y las obras maravillosas que realizó fueron precisamente bajo el poder del mismo Espíritu movidas por su fe extraordinaria, como y como todo cristiano, hoy en día, teniendo esa fe ‘puede hacer la obras que Cristo hizo y aun mayores’ (Cfr. Jn 14, 12). Ése es el Jesús que nos presenta el Evangelio de hoy, quien se conmueve ante la angustia de los novios y la petición de su madre, y transforma el agua en vino. Conozcámoslo como Él es para amarlo tal como es. Francisco Javier Cruz Luna Una oración Señor Jesús, que has querido darnos por medio del Bautismo una certeza de ser de los tuyos al pertenecer a tu Iglesia, ayúdanos a no traicionar nunca la Fe que nos has comunicado sino a dar testimonio de Ti, de tu Nombre y de tu Palabra en todos los ambientes en los cuales nos envías a diario.Todos los que hemos sido bautizados en tu nombre, somos ahora Hijos de un mismo Padre del cielo y habitados por el mismo Espíritu Santo que Tú nos das. MBS, fsp Temas Fe. Lee También Evangelio de hoy: ¿Acaso Dios encontrará fe en la tierra? Evangelio de hoy: Jesús se deja encontrar en nuestro sufrimiento Evangelio de hoy: El justo vivirá por su fe Evangelio de hoy: El inmenso abismo Recibe las últimas noticias en tu e-mail Todo lo que necesitas saber para comenzar tu día Registrarse implica aceptar los Términos y Condiciones