Sábado, 01 de Noviembre 2025
Suplementos | Los días de la Semana Santa son para meditar en la pasión, muerte y resurrección

Al alcance de la mano

Los días de la Semana Santa son para meditar en la pasión, muerte y resurrección del Señor

Por: EL INFORMADOR

La Semana Santa está a la puerta, es decir, la tenemos ya casi en las manos, como suele decirse… y cada uno podemos preguntarnos con seriedad y con sinceridad, cómo nos estamos disponiendo a vivir estos días y cómo nos estamos preparando a la misma.

No dudo que hay quienes sólo piensan en vacaciones y en una que otra fiesta.

Habrá quienes esperan estos días con verdadero sentimiento para llorar, como cada año, por la dolorosa muerte y pasión de Jesucristo nuestro Señor…

Y sin duda habrá también quienes se acercarán al Señor Jesús para vivir una vez más la oportunidad de aprender las lecciones de vida, que nos dejan estos días tan emotivos y tan significativos en nuestro vivir como “hijos de Dios”.

Ciertamente no se trata tan sólo de lavar los ojos con un poco de llanto. Se trata más bien de reconocer el infinito amor de Cristo Jesús, que no dudó en afrontar incluso una muerte tan dolorosa y humillante, para manifestarnos lo mucho que le interesó nuestra salvación.

Los días de la Semana Santa son, ciertamente, para meditar en la pasión, muerte y resurrección del Señor, pero no para quedarnos llorando un raro y luego seguir como si nada.

Estos días son para abrir las puertas a la fe y permitirnos entrar en la dinámica propuesta por Jesucristo nuestro Señor y cuestionarnos seriamente de qué lado estamos.

¿Estamos con Jesús o en su contra?

¿Vive el bien en nuestro corazón o seguimos la ruta del mal?

Si tenemos la ley de Cristo Jesús en nuestro corazón y le permitimos que Dios reine en Él, no tendremos espacio para egoísmos, envidias, agresiones, vicios y cosas peores, como a veces las vemos hasta por la calle.

Si el Espíritu Santo se ha instalado en el alma, no andaremos haciéndole el juego al demonio y ayudándole a realizar maldades.

El Domingo de Ramos

Este día tenemos la oportunidad de presenciar –o de participar– en una coreografía hermosísima. Es el recuerdo del día en que triunfante entró Jesús a Jerusalén y fue aclamado por las multitudes. Lo deseable es que no se quede allí, en una representación de teatro, en una comedia, en la pura emoción de un momento fugaz.

Hoy tenemos la oportunidad de abrir el propio corazón y decirle: “Ven Señor Jesús, entra en mi alma. Bendito el que viene en nombre de nuestro Padre Dios”.

Y no hay que tener miedo, porque  si dejamos entrar incondicionalmente al Señor en nuestra vida, algo o mucho va a cambiar, pero siempre será para algo bueno, para algo mejor, para ser mejores; para caminar con paso firme y sin temor hacia el futuro; para encontrar la verdadera alegría que el Señor promete.

Luego vendrán los días fuertes: jueves, viernes y sábado, donde encontraremos enseñanzas abundantes en los ejemplos de amor que Jesús nos regala.

Su vida y su muerte fueron un derroche de amor: Jesús, que era la vida, no tenía por qué morir, pero murió de la forma más dolorosa para decirnos y mostrarnos la grandeza de su amor.

Pero en la Vigilia Pascual podemos contemplar el milagro del Padre Dios hecho realidad. La resurrección es una realidad y promesa para todos nosotros los que optamos por vivir, aquí y ahora, la vida divina que Jesús nos comunica. Por eso decimos que hoy la gracia de Dios está al alcance de la mano.

Esta es nuestra esperanza, esta es nuestra alegría, este el mensaje que la Semana Mayor viene a renovar cada año, en cada corazón de todos aquellos que están dispuestos a continuar la obra del Reino de Dios en nuestro mundo.

María Belén Sánchez   fsp

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