Suplementos | Las presiones de la sociedad de consumo hacen del hombre un ser insatisfecho Acción y contemplación Presiones, represiones, agresividades y sociedad de consumo hacen del hombre un ser insatisfecho y angustiado Por: EL INFORMADOR 20 de julio de 2013 - 23:09 hs / • Una oración Señor Jesús, perdónanos, si decimos que te amamos y que queremos seguirte y a las primeras dificultades te damos la espalda y nos pasamos al otro bando, muchas veces con los que son declaradamente tus enemigos. Perdónanos también si dejamos que vayan lejos algunos porque nosotros no hemos sabido presentarles tu imagen y enseñado a invocar tu nombre. Como San Miguel de la Mora, queremos ser fieles a Ti y a tu Iglesia. Te lo pedimos como una gracia, por su Martirio y por su fe. Amén. María Belén Sánchez, fsp • Acción y contemplación Nunca como ahora, por la abundancia de noticias, de imágenes y de corrientes del pensamiento, el hombre ha estado fuera de sí mismo, del ambiente y de cuanto lo rodea. Presiones, represiones, agresividades, sociedad de consumo, hacen del hombre un ser insatisfecho y no pocas veces angustiado. El evangelio de este domingo décimo sexto ordinario presenta una escena sencilla de la vida de Cristo, y de ella se puede sacar la respuesta. Allí están la proporción, la fórmula, el equilibrio, la medida adecuada para liberar al hombre de su ignorancia y su angustia. Lo primero es abrir la puerta e invitar a Cristo a pasar y entablar con él un sencillo diálogo de amigos. Quien quiere encontrarlo empieza por tomar una actitud de fe y de esperanza; actitud fundamental para dar paso a realidades superiores; la gracia, la verdad, la justicia, el verdadero amor, la libertad, la trascendencia, la salvación. Todo encontrará, al encontrar a Cristo. La vida cristiana es un servicio a Dios y al prójimo, con muchas aplicaciones y ejercicios, tantos como lo son los carismas de cada uno de los seguidores de Cristo y las circunstancias en donde cada creyente ha sido plantado —árbol que debe dar frutos— según su propia naturaleza. El camino más acertado para conseguir el equilibrio entre acción y contemplación, ha de ser el de procurar un espíritu de oración, que es el trato con Dios, y animados con ese espíritu, ir al encuentro del hombre para servirle, para entregarse en bien de todos; porque la vida cristiana es amor y el amor bien entendido es servicio en múltiples aplicaciones. El silencio, la soledad, la contemplación, han sido factores de santidad en el correr de la Iglesia. Siempre las órdenes contemplativas han sido no sólo aprobadas, sino apreciadas con grande estima en la economía de la Iglesia. Y así otras más, que, fieles a la regla de San Benito (ora et labora) han armonizado los dos elementos. Por principio, oír la palabra de Cristo, orar, meditar; y luego, por amor al maestro, ir al encuentro del hombre, para hacerse un servidor de los demás, por amor a Cristo. José R. Ramírez M. • Orar y trabajar Quiéranlo o no algunos pensadores y filósofos modernos o contemporáneos, el ser humano es naturalmente bueno, ya que lleva el sello de quien es la bondad infinita, ya que Dios lo creó a su imagen y semejanza. Aunque nace cargando a cuestas la herencia de una naturaleza caída y con tendencia a lo malo, al pecado, el ser humano siempre buscará en el fondo de su corazón, hacer el bien. No digamos aquellos que han sido bautizados, y que por ese hecho, hayan sido liberados de ese pecado original, admitidos en la vida de la gracia, al morar en ellos, desde el mismo instante de su bautismo, el Espíritu Santo, quien hace presente a Dios Trino y uno en la vida cotidiana, y quien capacita, motiva e impulsa a la persona, a hacer sólo el bien. Es por ello que, toda persona normal, entendida ella como la que guarda una salud y un equilibrio buenos, tanto en lo físico, como en lo psicológico e incluso en lo espiritual, siempre en su vida aspirará a hacer algo en favor de los demás; los cristianos, a hacerlo por Cristo y para ayuda de los más necesitados. Se ha de tener bien presente que todo seguidor de Jesús, no es sino un instrumento de Él, que guiado por su espíritu, y poniendo todo su esfuerzo, es capaz de hacer las más grandes cosas, de producir los más grandes frutos. Es por ello que debe existir la plena y absoluta confianza en Él, ya que de Él dependerán los resultados. El Evangelio de hoy nos recuerda cómo de aquellas dos hermanas, María escogió la mejor parte, pero no para quedarse como adolescente enamorada, tan sólo admirando al Señor, sino para llenarse de Él, de su amor, de su gracia, y poderla volcar hacia los demás. ‘Primero es lo primero’, es por ello que es indispensable, si se quiere servir al Señor y los hermanos, que antes que nada, nos postremos a los pies de Él, estemos con Él, hablemos con Él y lo escuchemos, para luego proceder a la acción. San Benito, uno de los pioneros de la vida monástica, tenía una máxima para sus monjes que rezaba así: “Ora y trabaja”, y en ello resumía la espiritualidad de los monasterios fundados por él. Francisco Javier Cruz Luna Temas Fe. 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