Suplementos | Jesús dice: “Dichosos los pobres de espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos” ¿A Jesús o al mundo? El Evangelio de este domingo nos recuerda aquel sermón que Jesús pronunciara en el monte Por: EL INFORMADOR 31 de octubre de 2009 - 12:49 hs Al coincidir hoy la festividad de todos los santos, es decir, de aquellos que ya gozan de la bienaventuranza eterna, el Evangelio de este domingo nos recuerda aquel sermón que Jesús pronunciara en el monte. Se le conoce como el “Sermón del Monte” o el “Sermón de las Bienaventuranzas”, y es un itinerario a seguir para llegar a la santidad. Pues bien, la palabra “bienaventurado”, que corresponde a la traducción original, y que también se traduce como “dichoso” o “feliz”, no significa solamente el experimentar la dicha, la felicidad puramente humanas, por más intensas que éstas sean, sino que tiene un significado mucho más trascendente. Tan es así que se les llama “bienaventurados” a aquellos que ya gozan de la presencia de Dios, es decir, de los santos. Es por ello que si no se sabe o no se comprende esto, tampoco no se comprenderá la trascendencia de estas afirmaciones de Jesús, que son como una plataforma para su auténtico seguimiento, para el auténtico “ser discípulos” de Él. De ahí que muchos, incluso declarándose cristianos, optan por vivir conforme a las que, para los fines de esta reflexión, llamamos “bienaventuranzas del mundo”. Veamos brevemente cuáles son algunas de ellas, poniéndolas en contraposición de las divinas, las de Jesús: Jesús dice: “Dichosos los pobres de espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos”. El mundo afirma: “Dichosos los que acumulan bienes sin medida y ponen toda su confianza en ellos, creyéndose reyes de un reino ficticio y pasajero”. Jesús declara: “Dichosos lo que lloran, porque ellos serán consolados”. El mundo, por su parte, proclama: “Dichosos los que no tienen motivos para llorar; o si los tienen, se aguantan, porque el llorar es de los débiles, de los pusilánimes, de los perdedores”. Sigue diciendo Jesús: “ Dichosos los que sufren, porque ellos heredarán la tierra”. El mundo, por el contrario, asegura: “Dichosos los que no padecen sufrimientos y los que, para evitarlos, utilizan todo tipo de evasiones, como el alcohol, las drogas, las diversiones enajenantes, el sexualismo, etc.; todo lo que estimule los sentidos y hagan olvidar o ahogar el dolor y el sufrimiento”. Jesús continúa: “Dichosos los que tienen hambre y sed de justicia, porque ellos quedarán saciados”. A su vez el mundo proclama: “Dichosos los que saben tranzarse al que se deja, porque ‘el que no tranza, no avanza’; la felicidad está en lograr lo que te has propuesto, en alcanzar tus metas, no importa cómo, así pisotees a tus semejantes, los oprimas, los explotes, los engañes y defraudes”. Jesús es enfático al decir: “Dichosos los misericordiosos, porque ellos alcanzarán la misericordia”. El mundo contradice: “Son dichosos todos aquellos que sólo les importa su propio bienestar, y las penurias y el sufrimiento de los demás ni a calor les llegan. Si te ofenden o te hacen daño, serás feliz si te vengas y te desquitas; porque perdonar es de los cobardes, de los corazones enclenques”. Jesús asegura: “Dichosos los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios”. El mundo: “Tú encontrarás la felicidad llevando a cabo tus malos deseos, desbordando tus más bajas pasiones, mientras más te asemejes a los animales”. Jesús afirma también: “Son dichosos los que trabajan por la paz, porque ellos se llamarán los Hijos de Dios”. El mundo en cambio: “Dichoso si te das a respetar por medio de la violencia, si agredes a todo mundo para conseguir lo que quieres, pues eres como un dios”. Finalmente, recordemos que también Jesús aseveró que: “Dichosos ustedes cuando los insulten y los persigan y los calumnien de cualquier modo por mi causa. Estad alegres y contentos, porque vuestra recompensa será grande en el cielo”. El mundo afirma que es preferible negar la existencia de un Dios y de su revelación, a arriesgarse a ser perseguidos y hasta sufrir ataques o la muerte, porque el cielo es un mito, un invento de los ilusos; el cielo está aquí en la tierra”. Tú, ¿a quién le crees y le obedeces? ¿A Jesús o al mundo? Francisco Javier Cruz Luna cruzlfcoj(arroba)yahoo.com.mx Temas Religión Fe. Recibe las últimas noticias en tu e-mail Todo lo que necesitas saber para comenzar tu día Registrarse implica aceptar los Términos y Condiciones