México | En 2011 se llega a la representación 168 de la pasión Siguen miles a 'Jesús' por Iztapalapa En algunas calles, los devotos caritativos reparten naranjas o sandías o aguas. Ayudan a paliar la insolación de los caminantes Por: SUN 21 de abril de 2011 - 19:07 hs CIUDAD DE MÉXICO (21/ABR/2011).- Iztapalapa se vistió con túnicas y huaraches. Los pobladores de esta delegación del oriente del Distrito Federal siguen, esperan y admiran a Jesús, quien camina incansable bajo el rayo del sol. Es la tradición iztapalapense. El escenario es el mismo, la historia se repite como cada año. En 2011 se llega a la representación 168 de la pasión y muerte de Jesucristo. Esta vez, Gilberto Morales, de 20 años, lleva consigo, en su espalda, 168 años de tradición acumulados. Quizás la antigüedad de la escenificación sea más pesada que los 98 kilogramos de la cruz que mañana arrastrara a cuestas rumbo al Cerro de la Estrella. A paso lento, pero firme; serio, pero sin fruncir el ceño, Jesús caminó desde las 15:00 horas para hacer su primera escala en el Santuario del Señor de la Cuevita. Recorrió algunos barrios de su natal Iztapalapa. Se mostró listo para su vía crucis de mañana. Fue un desfile de hombres, mujeres, niños, de la mano de sus padres, y ancianos disfrazados. Una colorida caminata por las antiguas calles que se abren con el sonido de las trompetas de soldados plateados que encabezan la procesión. La mayoría son jóvenes, quienes muestran una fe arraigada. Tan arraigada como su origen, el que no ocultan. Son cuatro mil 500 actores que mantienen viva la tradición. En las calles, en los alrededores del centro de la delegación, las banquetas acumulan a la gente. Los rostros son distintos, es una colección de expresiones, de miradas, de gestos de expectación. Las actividades se detienen. Guardan silencio. Por Iztapalapa el tiempo no pasa. El ritmo cambia. Los habitantes se amontonan en balcones, quicios y ventanas. Buscan la sombra, la racha de viento. Colocan sillas para esperar a la procesión. Comen, beben, aguardan. En la Semana Santa, en Iztapalapa no hay otro asunto más importante. Las vialidades cercanas están cerradas. Todo Iztapalapa se vuelca de lleno a la tradición, mientras cientos, miles de policías y personal de Protección Civil y otras agrupaciones de emergencia cuidan que nada se salga de cauce. El calor no es impedimento. Es penetrante, sí. La aridez es característica de esta región de la ciudad. El calor sólo acompaña a Jesús en su peregrinar. El piso se calienta, el asfalto se adhiere a las suelas de los zapatos y a las plantas de los pies de los nazarenos que caminan descalzos. Es su penitencia, es su deseo, es la tradición. En los cuellos de algunos, cuelga una cruz inclinada, el símbolo del Jesús iztapalapense, que también se vende en las esquinas a tres por diez. En algunas calles, los devotos caritativos reparten naranjas o sandías o aguas. Ayudan a paliar la insolación de los caminantes, de la ola de fieles que caminan en torno, detrás, adelante, de Jesús, siempre sereno, siempre tranquilo. La peluca y el maquillaje esconden su verdadero rostro de joven de 20 años. Su altura es imponente. Los espectadores comentan si será capaz de soportar los casi 100 kilos del madero de su condena. Lo comparan. Jesús ya llegó y salió del Santuario. El padre, veloz, lo bendijo, igual que toda su comitiva. Los roció con agua bendita y los animó a continuar su recorrido. La gente sólo observa, busca a sus familiares entre los actores. Los persigue, los acompaña en el caminar bajo el rayo del sol. No hay amenaza de lluvia, el sol no desciende. La caminata continúa. Y así avanza Jesús, por las calles que ya lo conocen, por los ocho barrios de Iztapalapa que le abren sus brazos para mantener vigente la costumbre. Lo acompaña el arrastrar de pies, el lloriqueo de los niños fastidiados por el calor, las cámaras fotográficas o de video, profesionales o caseras, que buscan captar un instante, una expresión. Atrapar la foto. A las ocho de la noche, Jesús lavará los pies de sus discípulos, subirá al Monte de los Olivos, Judas lo traicionará, lo venderá y Jesús será arrestado. Al menos eso dicen las sagradas escrituras. Temas Estados Iztapalapa Distrito Federal Recibe las últimas noticias en tu e-mail Todo lo que necesitas saber para comenzar tu día Registrarse implica aceptar los Términos y Condiciones