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Jueves, 12 de Diciembre 2019
México | .

Prostitución Infantil en México

Por Jennifer Camarena

Por: EL INFORMADOR

Como es bien sabido, la prostitución es un oficio quizá tan antiguo como la misma humanidad, quizá algunos aspectos y razones de ésta se han ido modificando a lo largo de la historia, pero siempre ha sido vista como un camino fácil que tantos hombres y mujeres eligen para subsistir, pero ¿será siempre una elección? Y sobre todo ¿es en realidad un camino fácil?

Desde hace ya varios años, no solo hemos escuchado hablar de hombres y mujeres que se dedican a ofrecer favores sexuales a cambio de una remuneración económica y la gran mayoría de ellos lo hacen por elección propia, ¿pero qué hay de aquellos grupos vulnerables de la sociedad que son obligados a vender su cuerpo a cambio de nada?


Entre los tipos más graves y detestables de violencia contra los niños figura la explotación sexual, especialmente la prostitución. Es comparable a la tortura en cuanto al trauma causado al niño y constituye una de las formas más graves de violentar sus derechos. Está en aumento a escala mundial y constituye un sector rentable que produce anualmente beneficios netos por un monto de cinco mil millones de dólares de los tan solo en  los EU.

La prostitución infantil, se define como "la acción de contratar u ofrecer los servicios de un niño para realizar actos sexuales a cambio de dinero u otra contraprestación con esa misma persona o con otra". Cabe destacar que en virtud de esta definición, la prostitución infantil no la "comete" el propio niño, sino la persona que contrata u ofrece sus servicios.

La inmensa mayoría de estos niños provienen de zonas marginales (incluso algunos son vendidos por sus propios padres), o escaparon de sus casas por encontrarse en muy malas condiciones de vida.

Es entonces cuando lo cómplices de éste delito se encargan de localizar a posibles víctimas aprovechándose de las privaciones económicas de los menores al ofrecerles algún tipo de trabajo o ayuda económica y un vez que han logrado ganarse su confianza son llevados a un establecimiento de la red donde quedan en manos de sus “dueños”.

Otras veces, los niños son raptados de sus propios hogares, a la salida de la escuela o mientras transitan por las calles cerca de sus casas, entonces son llevados a lugares de prostitución donde son encerrados, golpeados, privados de agua y alimentos, abusados sexualmente y drogados, además son vigilados todo el tiempo para evitar cualquier posible intento de escape, y conforme pasa el tiempo siguen siendo obligados a drogarse para aumentar su rendimiento, para mantenerlos bajo control y hacerlos dependientes a las personas que los prostituyen.

Lamentablemente, una vez que un niño ha caído en esto, las huellas que la experiencia deja en sus vidas es imposible de borrar, los niños tienen muy pocas posibilidades de escapar y si  no son liberados por la policía pueden terminar siendo vendidos en el extranjero, pueden ser asesinados cuando se les considera inservibles o caen en una sobredosis.

El futuro de los niños que sobreviven a estas condiciones y llegan a librarse de ellos es de lo más triste y desolador, pues terminan siendo drogadictos de por vida, se convierten en delincuentes o continúan prostituyéndose a cambio de droga o comida, contagiados por alguna enfermedad de transmisión sexual o en algunos casos termina en suicidio, pues intentemos imaginar el concepto de la vida que estas condiciones y experiencias terminan provocando en esos niños, que se ven a sí mismos como seres que no merecen nada, que no valen nada.

Desafortunadamente, este terrible  “negocio”, al igual que todos se encuentra sometido a la ley de la oferta y la demanda, mientras haya personas dispuestas a pagar por los servicios sexuales de un niño, habrá otros que se dediquen a reclutarlos, para satisfacer a clientes dispuestos a pagar por ello.
Una realidad es que la mayoría de los niños y niñas explotados termina muriendo de SIDA, o contagiados por alguna enfermedad venérea como consecuencia de las relaciones que son obligados a mantener. Se calcula que en el año dos mil murieron más de 50mil menores a causa del SIDA.

En algunos países del primer mundo como Estados Unidos y Canadá se prostituye en la actualidad a cerca de cien mil menores (se calcula, que tan solo en la ciudad de Nueva York se prostituye a 20 mil menores). Al menos otros 100 mil son explotados en la "industria" de la pornografía infantil.

Pero ¿a qué se debe la prostitución infantil?

La utilización popular del término "pedofilia" engloba a todas las personas que se involucran en relaciones sexuales con niñas y niños. La pedofilia, una preferencia sexual por niñas y niños pre-púberes, no constituye un delito en sí mismo. Sin embargo el acto de mantener relaciones sexuales con una niña o niño es lo que constituye un crimen. Sin embargo, una persona que explota o abusar sexualmente de un niño o niña no es necesariamente un pedófilo, la mayoría de las veces solo busca sacar provecho de este “negocio” tan lucrativo y al mismo tiempo, cruel.
Los pedófilos y las personas involucradas en este crimen provienen de todas las profesiones y clases sociales, se pueden encontrar en cualquier país. Pueden ser heterosexuales u homosexuales, y aunque la mayoría de delincuentes sexuales de menores son hombres, también pueden ser mujeres.

Desafortunadamente, las medidas tomadas por la mayoría de los gobiernos en el mundo no han sido suficientes para terminar con esta forma tan cruel de violencia hacia los niños y en muchos de los casos los mismos gobiernos de los países se encuentran involucrados en redes de prostitución y pornografía infantil.

Sin embargo, la solución a esta problemática, no solo depende de los gobiernos, organizaciones y autoridades, sino de nosotros como sociedad en conjunto, esta es una práctica deplorable, y como seres humanos, no podemos permanecer indiferentes a esta situación, basta con ponernos unos instantes en el lugar de los miles de padres a los que les han sido arrebatados sus hijos con estos fines, imaginémonos por un momento en sus situación, y seamos conscientes de que cualquier niño en el mundo se encuentra en peligro de caer en manos de personas sin escrúpulos que se dedican a comercializar con ellos.

Todos podemos contribuir a terminar con esto, cuidando no solo de nuestros hijos, sino de los demás, denunciando ante las autoridades competentes cuando se conozca de alguien que se encuentra involucrado en este tipo de prácticas, informando a los niños de este enorme riesgo, ayudando a crear albergues para niños desamparados donde se les brinde cuidados y oportunidades de superarse como personas, exigiendo a nuestros policías y gobernantes que hagan algo para impedir que esto siga ocurriendo, hacer que las leyes para proteger a la niñez se cumplan, fomentar el respeto y autoestima en nuestro niños, porque si bien, es cierto que son el futuro del mundo, nuestra semilla en la tierra y el rastro de nuestro paso, entonces, ayudemos a construir un mundo mejor para ellos y enseñémosle a mantenerlo con el ejemplo, de lo contrario ningún padre tendrá el derecho de decir que ama a sus hijos y es capaz de hacer cualquier cosa por ellos.

Es sin duda una tarea difícil, pero ya en innumerables ocasiones se ha demostrado que trabajando en conjunto, se pueden lograr resultados increíbles.

Por Jennifer Camarena Meza, estudiante del Tecnológico de Monterrey, campus Guadalajara.

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