Jueves, 23 de Octubre 2025
México | La inseguridad reina en Nuevo León: Nexos

El centro de diversión operaba fuera de reglamento

Los habitantes viven con miedo e indefensos ante una guerra entre los grupos que se disputan el territorio

Por: EL INFORMADOR

Habitantes regios, detrás de la línea de restricción, dialogan con militares que resguardan la zona de la masacre. REUTERS  /

Habitantes regios, detrás de la línea de restricción, dialogan con militares que resguardan la zona de la masacre. REUTERS /

MONTERREY, NUEVO LEÓN (26/AGO/2011).- Cuando el periodista Luis Petersen Farah escribió para la revista Nexos apenas hace unos días sobre la inseguridad en Nuevo León, lejos estaba de imaginar lo ocurrido ayer en el Casino Royale. Un ataque armado dejó 53 víctimas, según el último parte del gobernador Rodrigo Medina.

La violencia se ha enseñoreado en este pujante Estado en los recientes años; todo por la lucha del poder entre las bandas de narcotraficantes. Al respecto, el periodista precisaba en la revista: “Los asesinatos en Nuevo León han rebasado cualquier marca. Este año van 910, de los cuales 870 se atribuyen al conflicto del crimen organizado. Tres veces más que en 2009. Y ni comparar con el paraíso que era hace una década. El contraste es duro en todos los delitos y los expertos dicen que es por eso que se siente más. ¿Será? Aunque sin duda también porque la violencia no está escondida. La zona metropolitana de Monterrey es lugar de persecuciones y balaceras, de ejecuciones y de hallazgos de cadáveres descuartizados o colgados en medio del movimiento urbano. Claro que la sensación de vulnerabilidad está en todas partes.

“Monterrey está sacudida como nunca antes. Ni las crisis económicas ni las trágicas crecidas del Río Santa Catarina habían sido tan devastadoras. No es que se haya convertido en una ciudad fantasma. Es activa y pujante como ha sido, basta con ir a ver. Pero esta vez, con el atorón económico hace dos años, con la destrucción que dejaron las lluvias del huracán ‘Alex’ hace uno y con la violencia del narco y su creciente inseguridad, los regiomontanos no tienen para dónde hacerse. Los hábitos han cambiado. Las carreteras son fuente de temores. Las recomendaciones de no viajar después del atardecer se cumplen puntualmente. Abundan las historias, corroboradas y no corroboradas, de retenes de los cárteles, de secuestros y robos violentos. Y en gran parte de la zona metropolitana, que concentra el 90% de la población del Estado, salir de noche dejó de ser una opción. El Barrio Antiguo, un conjunto de manzanas en el primer cuadro de la ciudad remodelado hace 16 años y convertido en uno de los lugares más concurridos de la vida nocturna, está literalmente vacío. Es quizá el ejemplo más elocuente del nuevo retraimiento de la ciudad. Uno a uno han cerrado definitivamente los cafés, los bares, los antros. Al Café Iguana le tocó extender el acta de defunción del Barrio: se había mantenido abierto hasta que hace semanas una balacera a sus puertas dejó tres muertos”, escribió Petersen Farah, director editorial multimedia de Milenio Monterrey.

“Más de 60% de los robos de auto se llevan a cabo en pleno trayecto y con arma de fuego. El año pasado, ya muy violento, esta cifra no llegaba a 30%. No hay cerradura ni alarma ni perro ni candado ni bastón que valga. Rápido, sin ciencia. Llevado a cabo por la delincuencia organizada o por una delincuencia generalizada que se ha desatado en el río revuelto, el robo de automóviles ha rebasado a la autoridad. Según la Procuraduría del Estado, en 2008 se robaban 911 autos cada mes en Nuevo León. Pero el robo metió el acelerador: en 2009 el promedio mensual subió a mil066, el año pasado a mil 291 y este año a mil 755: sólo el 30 de mayo, día récord, se llevaron 104 vehículos.

“Más asusta el secuestro. En este caso las estadísticas de denuncia no son medida, pero algo dicen las cifras si las comparamos con las del año pasado: en 2010 se denunciaron 18 secuestros. En lo que va de 2011, 32. Cualquier hipótesis acerca del número real de secuestros por cada denuncia es escalofriante.

“El Ejército patrulla abiertamente la ciudad. Aquí eso no es un problema, es una solución: así es percibido por la población y por la gran mayoría de los liderazgos de todo tipo. Es evidente que las calles no están vigiladas por la Policía. Las corporaciones municipales y estatales dejaron de funcionar, fueron infiltradas por el narco bajo la consigna de plata o plomo, después de un largo e irresponsable descuido de las autoridades que dejaron pasar las cosas como venían”.

Para Luis Petersen, en Monterrey las cosas llegaron a su punto máximo: “La reconstrucción de las instituciones de seguridad y de justicia se ha convertido en la prioridad número uno de los gobiernos. El gobernador Rodrigo Medina se ha propuesto llegar en su mandato a tres policías por cada mil habitantes, según recomienda la ONU; dejar el Estado con14 mil agentes, entre municipales y estatales, todos con pruebas de control de confianza aprobadas. El reto no es menor: el número de policías de confianza en la actualidad, de todos tipos y rangos, apenas pasa de cuatro mil. Se trata de reclutar, formar y aprobar a casi 10 mil en los cuatro años que restan de su administración. Hay que recordar, además, que en dos años ha habido dos mil 500 bajas, voluntarias o forzadas, de las corporaciones. Incluyen a 59 policías muertos por violencia. (…)”.

Concluye el periodista tapatío: “La violencia, tan sorpresiva, urge a Monterrey a tocar fondo, a enfrentarse a sus viejas insuficiencias y taras. A replantearse”.

A todo eso, ahora hay que sumarle el peor ataque del crimen organizado.

CLAVES
Tierra de cárteles

1
El Sur, Oriente y Norte de la zona metropolitana de Monterrey es controlado por los Zetas.

2 El cártel del Golfo disputa el territorio con” Los Zetas”. Incluso se han detectado células del cártel de Sinaloa que han entrado a la ciudad a combatir.

3 Los distintos grupos criminales han hecho de las zonas marginales de Monterrey lugares de reclutamiento. Se trata de jóvenes entre 17 y 26 años, en su mayoría hombres, aunque cada vez hay más mujeres que son empleadas como informantes o como sicarios.

4 Los lugares de la zona metropolitana de Monterrey que estaban controlados por “Los Zetas”: San Pedro Garza García y Guadalupe (al sur), Apodaca (Oriente) y San Nicolás de los Garza y General Escobedo (Norte), mientras que el Poniente y partes del Centro de la capital regia las compartían con otros cárteles como el del Golfo y el de Sinaloa antes de que se declararan la guerra.  

5 En Guadalupe y Apodaca ocurre el mayor número de hechos violentos.

Fuente: Publicación Pulso 360, revista de negocios. Fecha de publicación: 11 de julio.

Empresa cobijada con amparo judicial
El centro de diversión operaba fuera de reglamento


El Casino Royale de Monterrey había violado el reglamento municipal de desarrollo urbano, pero operaba gracias a un amparo judicial.

De acuerdo con el testimonio del alcalde regiomontano, Fernando Larrazábal Bretón, el 4 de mayo el Ayuntamiento procedió a clausurarlo al constatar que estaba edificando fuera de la norma municipal.

El 10 de septiembre de 2007 la Secretaría de Desarrollo Urbano otorgó el permiso de construcción del edificio, pero al poco tiempo, según la versión oficial, la operadora Atracciones y Emociones Vallarta, S.A. de C.V. comenzó a construir más allá de la superficie autorizada.

En su página web, Casino Royale señala: “Hemos construido etapas de mejora continua en las cuales trabaja un gran equipo que está detrás de todas las satisfacciones de clientes y empleados”.

Actualmente en Monterrey operan 12 casinos irregulares y, como el Royale, bajo el cobijo de recursos legales girados en juzgados federales.

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