México | POR JULIO JUÁREZ GÁMIZ Comunicar con las armas Fue un error enviar militares a patrullar las calles en donde el crimen organizado impone sus propias leyes desde hace años Por: EL INFORMADOR 31 de marzo de 2010 - 04:31 hs La “guerra” contra el narcotráfico se ha desarrollado en dos frentes: uno simbólico, definido por la cobertura de los medios de comunicación, y otro factual, mediado por los hechos violentos que experimentan diariamente miles de mexicanos. La interacción entre ambos frentes define en gran medida las percepciones que la ciudadanía tiene sobre el tema. En cuanto al frente mediático, la administración calderonista ha perdido la batalla hasta el momento. Mucho han cuestionado desde Los Pinos el papel de los medios al momento de cubrir el tema del crimen organizado, pero han sido los estrategas de comunicación del Gobierno los primeros en complicar las cosas. Fue un error enviar militares a patrullar las calles en donde el crimen organizado impone sus propias leyes desde hace años. Haber llevado éstas y otras acciones a los medios con la intención de mostrar un Estado fuerte ha tenido un efecto contrario en la cobertura del tema. Un monitoreo realizado en tres noticieros de televisión (Tv Azteca, Televisa y Canal 11) por Ciudadanos en Medios Democracia e Información, A.C., detectó que cuatro de cada 10 notas presentan imágenes de armas de fuego y que una cuarta parte de las notas relacionadas al crimen organizado son detenciones realizadas por autoridades federales, es decir, actos planificados por el Gobierno de Calderón. El tradicional montaje mediático al momento de presentar supuestos delincuentes en hangares de la Procuraduría General de la República (PGR), o el infame caso de adornar con joyas y billetes el cuerpo acribillado de Arturo Beltrán Leyva, son ejemplos de cómo las instituciones del Estado mexicano han creado más indignación que tranquilidad al momento de comunicar sus acciones. Si quienes manejan la estrategia de comunicación en esta guerra piensan que mostrar a un detenido cabizbajo con un reluciente helicóptero blanco de fondo va a aplacar la ansiedad de la ciudadanía, se equivocan. Investigación sobre el efecto de los medios de comunicación indica que la reacción psicológica inicial frente a un arma de fuego es una amenaza para quien recibe el mensaje. Se percibe la hipótesis de que ajusticiar rufianes revertirá la incertidumbre y el dolor que causan las muertes de víctimas inocentes. La violencia es la peor apuesta para comunicar las estrategias del Gobierno federal para combatir el crimen organizado. Los índices delictivos van en aumento y los casos documentados en los medios muestran la abrumadora realidad de la narcoguerra. Es cierto que estos hechos suceden en determinados municipios, sin embargo, la violencia simbólica de lo que sucede en lugares psicológicamente “remotos”, como Ciudad Juárez o Monterrey, comienza a vencer la resistencia de muchos por ver estos hechos como algo lejano y distante. Regresando a la responsabilidad comunicativa del gobierno federal, no se puede apelar a detenciones hollywoodescas para luego exigir silencio por parte de los medios. Es cierto que estos últimos aún no han logrado conciliar intereses comerciales con criterios editoriales que respondan a un fenómeno violento. Hoy más que nunca, es el Gobierno federal el que ha elegido comunicar con las armas. Temas Crimen Organizado Rotonda Julio Juárez Gámiz Recibe las últimas noticias en tu e-mail Todo lo que necesitas saber para comenzar tu día Registrarse implica aceptar los Términos y Condiciones