Jueves, 18 de Abril 2024

Los bosques cercanos a Guadalajara para acampar esta temporada de frío

¡Ya llegó el frío! Checa algunos de los bosques más cercanos a Guadalajara para pasar una noche de fogata y memorias bajo las estrellas 

Fausto Salcedo

1

La Primavera

ESPECIAL/ Gobierno del Estado de Jalisco

El mayor pulmón de la zona metropolitana de Guadalajara, el bosque de la Primavera es un oasis en medio del caos cotidiano de la ciudad. Aunque con los años se reduce a causa de incendios forestales, inmobiliarias y gobiernos voraces, y urbanismo desmedido, basta adentrarse unos cuantos metros dentro de sus arboledas para sentir que la metrópoli desaparece. 

A la Primavera puede accederse por dos lugares principalmente; desde Mariano Otero, o yendo hacia Tequila-Tepic. Dentro del bosque existen ríos, cascadas atornasoladas de agua hirviente, senderos difíciles para los ciclistas, y también es posible acampar en sitios específicos. 

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2

Cerro Viejo

ESPECIAL/ Gobierno de Tlajomulco

Cerro Viejo es la tercer montaña más alta de Jalisco, tan sólo por debajo del Volcán de Fuego y el Nevado de Colima. Más aún: ascendiendo a la cumbre de Cerro Viejo, es posible atisbar el volcán como un coloso recóndito y azul en el límite del horizonte.

Cerro Viejo se encuentra en Tlajomulco, y puede verse desde cualquier parte de Guadalajara como una cordillera serpenteante e inmensa. Es un área natural protegida, y también entre sus faldas y bosques silenciosos y de árboles enormes es posible acampar. 

ESPECIAL/ Gobierno de Tlajomulco

 

3

Bugambilias

 

Vista de Guadalajara desde el cerro de Bugambilias. ESPECIAL

Si bien es una zona residencial, muchos tapatíos acostumbran escaparse a Bugambilias los fines de semana debido a la gran vegetación presente en la cumbre del cerro, y desde donde es posible contemplar la zona metropolitana de Guadalajara hasta la Barranca de Huentitán; es un bosque legítimo.

En Bugambilias existen también senderos específicos para los amantes del ciclismo, y es una opción ideal y económica para quienes desean pasar una noche bajo las estrellas sin gastar demasiado dinero, y sin alejarse tanto de la ciudad. 

 

4

Bosque de Maple

Uno de los encantos más extraños e inusuales de Jalisco, y que parece contrastar con la lógica de la geografía misma, es el bosque de maple que corona una cadena montañosa del norte de nuestro estado, ubicado dentro de la sierra que comprende desde Talpa de Allende, hasta las calles empedradas de San Sebastián del Oeste. 

El bosque de arce es una de las áreas naturales protegidas de Jalisco, y es la reserva de árboles de maple más grande de México, que ocupa apenas un 2% del territorio nacional. Tiene unas 150 hectáreas de extensión, y más de 23 millones de años de existencia, pero fue relativamente desconocido hasta que investigadores de la Universidad de Guadalajara descubrieron que en nuestras montañas recónditas había presencia de árboles que se consideraban característicos del norte siempre gélido. 

El otoño eterno del bosque de maple se encuentra a 190 kilómetros de distancia de Guadalajara, y aproximadamente a 16 kilómetros de Talpa de Allende. 

5

Mazamitla

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Ubicado a 124 kilómetros de Guadalajara, en la región Sureste de Jalisco, Mazamitla es por excelencia uno de los destinos boscosos de Jalisco. Uno de los pueblos mágicos de México, es una localidad de calles empedradas, techos de tejas, cerros boscosos, y donde el aire huele a frío y leña quemada.

Demás atracciones para los turistas incluyen paseo a caballo, una cascada local, y deportes más extremos para quienes disfrutan de la aventura entre los árboles. 

 

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6

Tapalpa

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Tapalpa es otro de los pueblos mágicos de Jalisco y de México, y se encuentra a 140 km de Guadalajara. Se encuentra a 2 mil metros sobre el nivel del mar, en la cumbre de una cordillera que bordea la extensión grande de la Laguna de Sayula, y es un pueblo rodeado de árboles y de cerros nublados, de calles empedradas y humedecidas, y casonas donde parece que se petrificó la vida en algún instante del tiempo.

En Tapalpa es posible conocer las enormes piedras desconocidas, atisbar el agua cayendo de la cascada, y escuchar en el viento transparente el quieto murmullo del bosque. 

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