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Domingo, 24 de Junio 2018
Jalisco | Menores infractores en Vallarta carecen de tratamientos psicológicos.

Reo confía en cambiar para reincorporarse a la sociedad

José, a quien se omite su nombre real por razones obvias, no recibe atención psicológica, “sólo estoy aquí encerrado y cuando creen conveniente nos sacan un rato al patio”.

Por: EL INFORMADOR



PUERTO VALLARTA, JAL.- Tiene a penas 17 años de edad, es su segunda ocasión que es detenido y remitido al Centro de Menores Infractores de la localidad, esta ocasión fue porque se robó un cilindro de gas en su colonia, “pero cuando salga ahora así voy me voy a poner a chambiar”, prometió.
A punto de brotar las lágrimas, acepta su error pero confiesa estar solo, triste al no ver a sus familiares, pero sobre todo el recordar que ha sido señalado, una y otra vez porque “soy la oveja descarriada... mis hermanas son el ejemplo y a mí sólo me señalan”.
José, a quien se omite su nombre real por razones obvias, no recibe atención psicológica, “sólo estoy aquí encerrado y cuando creen conveniente nos sacan un rato al patio”.
Este menor infractor se encuentra en el dormitorio número 2, donde espera su sentencia por parte del Juez Regional Para Jóvenes Menores Infractores, pero lo que más hace mella en su estado emocional es que “sólo vino una vez mi papá pero ya no regresó, sólo me trajo ropa”.
José ha estado en el Centro Preventivo por segunda ocasión, “la primera, tenía 15 años, y fue porque un compañero lo agarraron con droga, y sólo por andar con él (lo detuvieron). Aún cuando no estaba consumiendo”.
 “Ahora sí voy hacer algo bueno por mí. De hecho estaba chambiando de ayudante de carpintero. Quizá fue un error juntarme con puros lacras, pero ya no lo voy hacer. Ahora sí, saliendo de aquí a chambiar. ¿Novia? Antes sí tenía ahora ya no”. “Me voy a superar, sólo estudié la primaria, pero sí voy a estudiar... lo haré por mí y por mis papás”... y en eso le brotaron las lágrimas.
El encierro a los menores provoca estrés, desesperación “por la hiperactividad que tienen; su energía es mucha, y el encierro los motiva a hacer cosas desesperantes. La verdad es que es un peligro que estén encerrados sin ninguna actividad, donde la mente se mantenga ocupada”, comentaron expertos del Centro Preventivo, quienes denunciaron “no hay las condiciones reales para una rehabilitación de los menores”.

EL INFORMADOR/ LORENA MOGUEL/11-02-2008 JRMB

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