Domingo, 26 de Octubre 2025
Internacional | Día de sepulturas y reclamos de justicia en Brasil

Tras incendio mortal en disco detienen a cuatro

La ciudad de Santa María vive el dolor por el entierro de la mitad de los 231 muertos del siniestro del domingo

Por: EL INFORMADOR

Familiares de una de las víctimas del incendio en la discoteca Kiss rompen en llanto frente al ataúd que será enterrado. XINHUA /

Familiares de una de las víctimas del incendio en la discoteca Kiss rompen en llanto frente al ataúd que será enterrado. XINHUA /

SANTA MARÍA, BRASIL (29/ENE72013).- Mientras Brasil llora a sus 231 muertos (dos menos de los anunciados el domingo) y de las cenizas de la discoteca Kiss aún sale humo tras el incendio del domingo en Santa María (Río Grande do Sul), la Policía ya tiene a cuatro detenidos, como presuntos responsables del siniestro que mantiene en luto nacional al gigante del Cono Sur.

La Policía arrestó ayer a dos de los dueños de la discoteca y a dos integrantes de una banda de música sospechosos de provocar el peor incendio en el país en las recientes cinco décadas.

Cabe recordar que la madrugada del domingo, en medio de numerosos indicios de negligencia, músicos lanzaron fuegos  artificiales dentro del local atestado de jóvenes universitarios, lo que ocasionó el siniestro con los resultados fatales conocidos, y que tras el recuento de la Policía suma a 82 hospitalizados, 30 de ellos en condiciones de gravedad. Sobrevientes denunciaron puertas bloqueadas por agentes de seguridad que  pretendían cobrar la entrada, pese al fuego y que al menos un extintor no  funcionó. La Policía señaló que la única puerta de salida puede ser demasiado estrecha para permitir el escape en una emergencia.

Los detenidos son el empresario brasileño Mauro Hoffmann y su socio Elissandro Spohr, conocido como “Kiko”, y dos integrantes del grupo musical Gurizada Fandangueira, la banda que tocaba en el momento en que comenzó el fuego y a la que se atribuye el origen del incendio.

La discoteca no contaba con los permisos válidos  para operar. “Está vencida desde agosto. La licencia es necesaria para el funcionamiento normal de la casa”, dijo el comandante del Cuerpo de Bomberos de la Región Central del Estado de Río Grande do Sul, teniente coronel Moisés da Silva Fuchs, al portal de noticias G1.

Ayer, varios ataúdes, algunos envueltos en las banderas de los clubes de futbol de las víctimas, fueron alineados en la morgue improvisada en el gimnasio municipal de la ciudad de Santa María, una ciudad de 260 mil habitantes.

Los conmocionados habitantes del lugar comenzaron a enterrar desde primera hora de ayer a sus muertos, muchos de ellos estudiantes universitarios. Según autoridades alrededor de 50% de las víctimas fue sepultado.

Amigos y familiares de las víctimas pidieron esclarecer las responsabilidades, dando inicio a una secuencia de investigaciones policiales, demandas y recriminaciones que podría extenderse por años.

Con información de AFP/EFE

CRÓNICA

Entre los escombros


La discoteca Kiss todavía ayer expelía un penetrante olor a humo y exhibía un panorama caótico, que evocaba las escenas de terror de la madrugada del domingo cuando 231 personas murieron en un incendio.

La Policía Civil abrió el cordón de aislamiento y permitió a la prensa acercarse hasta la puerta de la discoteca y escudriñar brevemente hacia la oscuridad de sus adentros.

En la misma puerta, de color rosa con círculos plateados, todavía se pueden ver rastros de la fiesta universitaria celebrada en la noche del sábado, como vasos de cerveza, envueltos en la espuma blanca que usaron los bomberos al llegar al local.

También permanecían en el lugar un par de banquetas altas, de cuerpo de metal y asiento revestido rojo, tal vez usadas por los agentes de seguridad, a los que algunos testigos acusan de tratar de cerrar las puertas para evitar que nadie se fuera sin pagar.

Detrás de la barra se veían varios frigoríficos de color rojo, que en Brasil siempre se suelen programar bajo cero para servir la cerveza casi al punto de congelación.

Del techo de la discoteca se desprendían pedazos de la cobertura que, según los primeros indicios, se incendió debido a las chispas de unas bengalas usadas.

En el suelo del único acceso a la discoteca también se veía el rastro de la investigación: guantes de plástico blancos dejados enmarañados por cada esquina y enormes bolsas de basura en un rincón.                

EFE

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