Viernes, 31 de Octubre 2025
Internacional | Junta Militar pide paciencia a ciudadanos

Suman cinco muertos y mil 500 heridos por disturbios en Egipto

Se cumplen ya tres días de los choques luego de un partido de futbol; ahora las riñas vuelven a las calles

Por: EL INFORMADOR

El CAIRO, EGIPTO (04/FEB/2012).- La Policía en la capital egipcia lanzó gases lacrimógenos y disparó con escopetas contra grupos de manifestantes enardecidos por los mortíferos desórdenes en un partido de futbol, en el segundo día de disturbios callejeros que han dejado al menos cinco muertos y más de mil 500 heridos en todo el país.

Los manifestantes volvieron a protestar contra la pasividad de la fuerza pública al no impedir la muerte de 74 personas en Port Said, en el Mediterráneo. En los últimos 15 años, ha sido el peor hecho de violencia relacionada con el futbol en el mundo. Las tensiones a lo largo de Egipto han aumentado tras los disturbios, avivando el enojo de los manifestantes hacia las fuerzas militares que tomaron el poder tras el levantamiento que derrocó al entonces presidente Hosni Mubarak en febrero del año pasado.

La cifra de muertos por los incidentes violentos del viernes llegó a cinco.

En respuesta a la crisis, el consejo militar emitió un comunicado el viernes en el que señaló que el país está pasando por “la fase más peligrosa e importante en la historia de Egipto” y pidió a los egipcios unirse frente a la discordia.

Los manifestantes volvieron a ocupar las calles de El Cairo, Alejandría, Suez y varias ciudades del delta del Nilo pidiendo a gritos la dimisión del consejo militar presidido por el mariscal de campo Hussein Tantaui, al que acusan de haber torpedeado la transición del país a la democracia. En muchos casos, las protestas generaron enfrentamientos con las Fuerzas de Seguridad.

En la capital, manifestantes con cascos y máscaras antigases se abrie    ron paso por las saturadas de humo y gas lacrimógeno en dirección al Ministerio del Interior, un blanco frecuente de los manifestantes por ser responsable de las acciones de la Policía. Al caer la noche, un edificio de oficinas del Gobierno ubicado frente al Ministerio de Interior se incendió, generando densas nubes de humo negro.

El primer ministro Kamal el Ganzouri exhortó a los intelectuales del país a intervenir para frenar la violencia y publicó en la página del Gabinete en la red social Facebook que temía que los manifestantes busquen irrumpir en el Ministerio del Interior.

Cerca de mil 500 personas marcharon hacia el Ministerio de Defensa mientras coreaban “el pueblo desea ejecutar al mariscal”, en referencia a Hussein Tantaui.

Un funcionario médico dijo que un manifestante murió por heridas de perdigones disparados desde las inmediaciones del Ministerio del Interior, en el centro de El Cairo. La fuente guardó el anonimato por miedo a las represalias.

Choque en partido, reacción por opresión

Lo ocurrido durante el partido entre los equipos de Egipto Al Masry y Al Ahly es una reacción violenta contra la opresión que vive ese país, una sensación presente en los aficionados que, sin exculparlos, también buscan espacios para expresar su enojo.  

El coordinador del Posgrado en Antropología Social de la Universidad Iberoamericana (UIA), Roger Magazine Nemhauser, consideró que no es sorprendente lo acontecido en un estadio de fútbol en Egipto, sólo refleja los efectos de la historia reciente de la dictadura militar, donde la población expresa las tensiones políticas entre la sociedad civil y el Estado.  

Explicó que la riña durante el encuentro entre ambas escuadras pudo ser provocada como reflejo de los resentimientos regionales entre Puerto Said y El Cairo.

El académico detalló que El Cairo es la ciudad más importante del país en términos económicos y representa la sede del Gobierno, mientras que la otra se tiene la percepción de que sus habitantes son explotados por la capital. 

TELÓN DE FONDO
La violencia después de la “Primavera Árabe”


Un año después de que Egipto se sumó a los países tocados por la revolución que hoy es conocida como “Primavera Árabe”, parece que se niega a dejar atrás la violencia: mientras parte de la población espera a que vuelva la estabilidad social y el gobierno militar que controla al país ceda el poder a mediados del año, otros sectores, principalmente los jóvenes que alimentaron las revueltas de 2011, lucen listos para reaccionar contra las fuerzas policiales.

Egipto está en esta espiral desde 2010, pero 2011 fue el año en que la sociedad civil consiguió un cambio histórico: el 11 de enero pasado, el presidente Hosni Mubarak —quien gobernaba desde 1981 a la cabeza de un régimen denunciado, sobre todo en los últimos años, como represor— renunció a su cargo tras 18 días de protestas continuas, en las que murieron 297 personas. El anuncio fue recibido con júbilo en la Plaza Tahrir de El Cairo, pero afectó al resto del país africano: cientos de miles de personas festejaron el cambio.

Mubarak fue el segundo gobernante expulsado de su cargo en la oleada de la “Primavera Árabe”, protagonizadas por grupos ciudadanos y jóvenes. Pero a Egipto le quedó el reto de la reconstrucción de su Estado. El Ejército asumió el poder a través de una junta temporal que prometió cederlo el 30 de junio; mientras tanto, mantuvo la Ley de Emergencia de los tiempos de Mubarak que había ofrecido derogar y propició cientos de juicios contra activistas. En noviembre de 2011 se repitieron los levantamientos, mientras Mubarak pasó varios meses en la cárcel, acusado de conspirar para matar a manifestantes en febrero.

Temas

Recibe las últimas noticias en tu e-mail

Todo lo que necesitas saber para comenzar tu día

Registrarse implica aceptar los Términos y Condiciones