Internacional | El ex mandatario vuelve a la escena política Lula da Silva regresa con renovados bríos Tras superar el cáncer de laringe que lo afectó el año pasado, retornará y obliga a replantear el escenario para 2014 Por: SUN 9 de abril de 2012 - 05:09 hs Inacio Lula da Silva (derecha), bromea con Ronaldo, ex futbolista profesional. REUTERS / BUENOS AIRES, ARGENTINA (09/ABR/2012).- El mundo político brasileño sufre desequilibrios. Los candidatos que perfilaban para 2014 se ven obligados a replantear sus esquemas y proyectos y los postulantes a gobernaciones y prefecturas (alcaldías) en los comicios de octubre próximo que ostentan tan sólo 3% pueden saltar como favoritos. No es fruto del cambio climático, ni de la crisis económica global o de la falta de estatura de estadista de la presidenta Dilma Rousseff. Es “el efecto Lula”. Luiz Inacio Lula Da Silva, el mito viviente de la política brasileña, se curó del cáncer de laringe que padecía y hoy regresa a la política activa. Apenas enterarse de que del cáncer de laringe ya no quedan rastros en su cuerpo, Lula salió de inmediato a anunciarlo, en el mismo Hospital Sirio Libanés, de Sao Paulo, donde se sometió a todas las sesiones de radio y quimioterapia —“esa bomba de Hiroshima que metieron dentro de mi cuerpo”, como calificó Lula el agresivo tratamiento—. Todo está en orden, dijo. Recibió visitas como la de su antecesor y contrincante político, Fernando Henrique Cardoso, y hasta atendió a la prensa para narrar lo que fue su vida de enfermo, con 16 kilos menos, rapado y después de perder su legendaria barba pero no las mañas, quien fuera cinco veces candidato a la presidencia y dos veces presidente. Apareció públicamente para dejar en claro que antes que un mito es un ser humano y que le tiene miedo a la muerte pero más miedo “tenía de perder la voz”, que en su caso “es como si me mataran”. Y es esa voz la que desde la semana próxima se escuchará en los recovecos del poder mucho más que en conferencias internacionales a las que, asegura, no volverá, al menos no como tenía pensado al dejar la presidencia. También se dejará ver, como ya lo anticipó, en varias reuniones con Hugo Chávez, en Brasil, adonde el presidente venezolano espera ir en los próximos días si la salud se lo permite, y en Caracas, adonde el ex presidente brasileño espera ir “el mes próximo para que hablemos de la política regional”, tal como se adelantó en la conversación telefónica que ambos mantuvieron el pasado miércoles. Pero la voz de Lula se oirá con más fuerza en las reuniones del Partido de los Trabajadores (PT) de Sao Paulo, donde participará de lleno en la candidatura de Fernando Haddad a la prefectura, como primera espada en la campaña. “Muchos me decían que estaba loco cuando apoyé a Dilma. Tengo olfato para esto y creo que Haddad dará la sorpresa. Sao Paulo no puede seguir de esta manera”, advirtió Lula en su primera entrevista tras conocerse su enfermedad que publicó el matutino Folha de Sao Paulo. Haddad posee una intención de voto de 3% y Lula decidió poner su nombre, su historia y todo eso que se conoce como el voto de la solidaridad con el enfermo a favor de su partido en Sao Paulo, donde ya consiguió el apoyo de partidos aliados para su postulante. Una demostración de que el cáncer no atacó sus células de animal político. “Lula vuelve de donde nunca se fue. Él es por prestigio, por su afinidad con la gente, por sus dotes comunicativas, clave en la política de Brasil. Para la presidenta, en cambio, esto aparece como un cuchillo con dos mangos. Es importante hacia adentro del Gobierno pero para lo que Dilma planificó que sería su gobierno puede ser un problema”, expresa la analista Eliane Cantanhede. Lo que se negocia Por ejemplo, en el PT nadie observa a Lula no negociando con los aliados la crisis que se generó en el Congreso y que costó el cargo a los líderes de las bancadas. ¿Pero acuerda Lula con Rousseff todos los movimientos para limpiar al Gobierno de la corrupción?, se pregunta gente cercana a la mandataria, teniendo en cuenta que muchos de los siete ministros que ya vieron rodar sus cabezas tenían el apoyo del ex mandatario. Por lo pronto, la presidenta ya alertó a todo el mundo que “no tengo problemas de discutir y disentir con Lula”. Ahora que sus médicos dicen que lo peor ya pasó, que no quedan rastros del cáncer de laringe, contraído con pasión y esmero gracias a sus casi 25 cigarrillos Café Creme diarios de los últimos años, Lula recuerda lo peor de estos meses. “Hubo momentos cuando me daban la radio en que hubiese preferido estar en coma. Pero el peor fue cuando me lo comunicaron. Había acompañado a mi esposa a una consulta y como todos me decían que tenía la garganta hinchada me sometí a estudios. Los médicos estaban con cara de velorio y no sabían cómo decírmelo. Les dije: Yo ya pasé por tener que comunicar la muerte de alguien, así que adelante, hablen”. “Cuando me lo dijeron, dije: bueno, entonces vamos a tratarlo”, acotó. Jura que en muchos pasajes de su tratamiento entendió “lo que tuvo que haber sufrido José Alencar (su vicepresidente), fallecido en diciembre último, fruto de un cáncer”, que rezó y que recibió visitas de líderes de otros credos que no son el católico. Reconoce que “no debo hacer locuras y seguir un tratamiento con médicos” y se esperanza con que en poco tiempo podrá “volver a comer pan sin hacer sopas, con cáscara y todo” porque la garganta todavía duele. Pero la garganta no le impide hablar, convencer y lo que mejor sabe y más le gusta: hacer política. Los que lo conocen, en broma pero con un gran anclaje en la realidad, sostienen que el ex mandatario es capaz de “hasta haber negociado con el cáncer”. Lo cierto es que el viejo gladiador está de regreso y no suele conformarse sólo con lucirse en el coso. Todos, incluso la presidenta, deberán comenzar a revisar sus planes. Lula siente que se ganó el privilegio de bajar y levantar el pulgar. No de ahora que está recuperado sino desde los tiempos en que era un hombre pobre que había llegado de lejos y de muy abajo, y se granjeaba las primeras adhesiones. Por eso, y siempre que la salud le responda, ya empiezan a hacerle lugar también en el palco principal. Con Dilma, ¿alternancia de candidaturas? Antes de su enfermedad, Lula aparecía como el candidato natural a volver a la presidencia en 2014. Su popularidad, sus altas mediciones en las encuestas (que con el cáncer se dispararon a la estratósfera), así lo indicaban. Su amigo Frei Betto, quien desde hacía años aseguraba que Lula sería presidente nuevamente después de Dilma, con la enfermedad comenzó a dudarlo. Lula, fiel a su estilo, no dice palabra y se compromete a ayudar a “mi compañera, Dilma” para que sea “la mejor presidenta de la historia”. Dos periodos en el primer cargo del paísDe aquí y de allá Lula da Silva ha sido presidente de Brasil dos veces; su último mandato terminó en 2010. Fumaba 25 cigarrillos diarios. Aprendió a leer hasta los 10 años de edad. A los 12 años tuvo que trabajar como bolero y vendedor callejero para poder sobrevivir. En 1980 funda el Partido de los Trabajadores (PT). Siendo presidente, Lula visitó 80 países. En 2011 le detectaron cáncer en la laringe y se sometió a un tratamiento que le hizo perder más de 10 kilos. Entonces se retiró temporalmente de la vida pública. La prensa brasileña reveló que además de rodearse de los mejores médicos, Lula consultó a un médium para tratar su cáncer. Temas América Latina Brasil Luiz Inácio Lula da Silva Lee También Fallece Junior Dutra al realizarse cirugía estética en manos de dentista sin licencia José Jerí asume como presidente de Perú Congreso de Perú destituye como presidenta a Dina Boluarte Chivas viaja con ‘Chicharito’ y Robinho al amistoso ante América en Estados Unidos Recibe las últimas noticias en tu e-mail Todo lo que necesitas saber para comenzar tu día Registrarse implica aceptar los Términos y Condiciones