Domingo, 26 de Octubre 2025
Internacional | El ascenso de partidos “ultra” en el Viejo Continente es una señal de la inconformidad

La izquierda renace en Europa por crisis económica

El ascenso de los partidos “ultra” en el Viejo Continente es una señal de la inconformidad ante los ajustes fiscales promovidos desde Bruselas

Por: EL INFORMADOR

François Hollande, el mandatario electo francés, saluda a ciudadanos después de conocerse los resultados oficiales. REUTERS  /

François Hollande, el mandatario electo francés, saluda a ciudadanos después de conocerse los resultados oficiales. REUTERS /

PARÍS, FRANCIA (08/MAY/2012).- El consenso democrático europeo de la era poscomunista y de la posguerra, se ha roto. El respaldo institucional a un modelo político sustentado en los contrapesos entre partidos ideológicos moderados (la socialdemocracia y la democracia cristiana), ha perdido legitimidad social y los viejos fantasmas del extremismo europeo vuelven a los parlamentos y a tomar fuerza en la opinión pública. Ya sea la popularidad electoral de Marine Le Pen en Francia, líder del ultraderechista Frente Nacional; el ascenso del voto autonómico en el País Vasco o en Cataluña o simplemente el empoderamiento de partidos como el de los Auténticos Finlandeses en un país con marcada tradición democrática, son señales inequívocas de que la moderación ya no está apagando la sed de cambio de los votantes europeos.

El programa de austeridad fiscal, promovido por la canciller alemana Angela Merkel, ha ampliado la brecha entre el Norte y el Sur europeo. Mientras Escandinavia, Alemania, Dinamarca e incluso Holanda, gozan de estabilidad macroeconómica y alta credibilidad crediticia, naciones como España, Portugal y el dramático caso de Grecia, se han vuelto más obedientes a la prima riesgo que a los parlamentos (hasta Bélgica muestra desajustes de su balanza fiscal y de pagos). La prima de riesgo, un reflejo en los mercados de las posibilidades de que un país incumpla sus obligaciones crediticias, pone y quita gobiernos, ya lo vimos en España y, en gran parte, también los mercados fueron el verdugo del primer ministro Silvio Berlusconi. A Europa aterriza la era de los administradores, la etapa de los tecnócratas que no tienen capital político que derrochar, sino que tienen la encomienda de canalizar las duras reformas fiscales que obliga Bruselas a los miembros irresponsables de la Unión Europea. Bien dicen en la Comisión Europea, si la Unión quisiera en estos momentos ser parte de la comunidad europea, con los criterios esbozados en sus tratados, lo más seguro es que sería categóricamente rechazada.

La austeridad, que los conservadores reclaman como necesaria para volver a tomar el rumbo fiscal confiable de la Unión Europea y que los socialdemócratas juzgan de contraproducente, se ha implantado como regla de oro en Europa. “La austeridad no debe ser entendida como castigo” ha dicho François Hollande, nuevo presidente de Francia. Incluso, economistas ganadores del Premio Nobel, como Paul Krugman o Joseph Stiglitz, consideran que los ajustes son brutales y que limitan el crecimiento de la Unión Europea a mediano plazo. Dichos economistas sostienen que la mejor forma para salir de la crisis es inversión pública, recordando aquella frase de John Maynard Keynes: “En recesión el Estado debe de emplear incluso abriendo y tapando hoyos”. El Estado de Bienestar con sus amplios tentáculos que garantizan cobertura en materia de salud y una educación universal, están en tela de juicio.

La Unión Europea tiene una debilidad estructural que limita las posibilidades de los países para salir de la crisis: no tienen poder para devaluar su moneda. Países como España, con amplia deuda privada, aunque con niveles manejables de deuda pública, podrían simplemente devaluar su moneda y convertir la deuda a niveles más manejables. Portugal e Italia, por el contrario, sufren de niveles incontrolables de deuda pública, por lo que necesitan en mayor medida un respaldo crediticio como el del bono europeo, que disminuya las tasas de intereses y permita controlar la deuda.

En menos de una década, Europa ve como el sistema benefactor de la posguerra se desmantela ante las exigencias de ajuste. El ascenso de la ultraderecha y la ultraizquierda griegas; el mensaje de que entre comunistas y xenófobos-nacionalistas franceses, conquistaron a tercera parte de los galos; una Alemania que gira a la izquierda en algunas provincias, y una Escandinavia que no está dispuesta a refrendar su clásica vocación por la moderación política, son pistas de la nueva fascinación de los europeos con los extremos del cartesiano ideológico. Es la respuesta de la ciudadanía europea a los ajustes fiscales y la manifestación de su descontento ante la vulneración de su autonomía nacional, presa de intereses del mercado y divorciada de los problemas sociales.

La canciller alemana, Angela Merkel, dijo ayer que recibirá al presidente electo de Francia “con los brazos abiertos” inmediatamente después de que asuma su gobierno el 15 de mayo. Augura que trabajarán bien e intensamente.

FRENTE A FRENTE

Posiciones

''
Falta fijar nuevas perspectivas, impulsar nuevos proyectos y proteger a los ciudadanos ''

François Hollande
, presidente electo de Francia.

''No es posible renegociar el pacto fiscal firmado por 25 de los 27  estados miembros de la Unión Europea ''

Steffen Seibert
, portavoz del Gobierno alemán.


SEGUNDO GOBIERNO DEL  AÑO

El socialdemócrata Victor Ponta es el nuevo primer ministro de Rumanía

BUCAREST, RUMANIA
.- Cambio de estafeta en Rumanía.

El Parlamento designó al socialdemócrata Victor Ponta como nuevo primer ministro de Rumanía, 10 días después de que el presidente conservador, Traian Basescusu, le designara para formar un nuevo Ejecutivo y superar la crisis provocada por la caída del anterior Gobierno.

Ponta y su gabinete, formado principalmente por miembros de la coalición Unión Social Liberal (USL) (socialdemócratas y liberales), obtuvieron el apoyo de 284 de los 460 diputados y senadores de la Cámara, informó la televisión pública TVR.

Ponta, líder del PSD (Partido Socialdemócrata) sustituye en el cargo al conservador Mihai Razvan Ungureanu, cuyo gabinete cayó el pasado 27 de abril debido a una moción de censura del USL, tras apenas tres meses de actividades.

Rumanía suma así su segundo cambio de Gobierno en lo que va de año y muda de color político tras casi ocho años de primeros ministros de centro-derecha, a tan sólo seis meses de unas elecciones legislativas que tienen a la USL como gran favorita.

“Para el futuro Gobierno es esencial el respeto a los compromisos asumidos con los socios y las instituciones internacionales, pero, en igual medida, el respeto de los compromisos con los rumanos”, declaró Ponta ante el legislativo, en referencia a los acuerdos de gobiernos anteriores con el Fondo Monetario Internacional (FMI).

La figura más destacada del Gobierno de Ponta es el ministro de Finanzas, Florin Georgescu, un tecnócrata no miembro de la USL y que hasta la fecha era vicegobernador del Banco Nacional.

Profesional respetado y con experiencia, Georgescu será el encargado de negociar con el FMI la aplicación de los compromisos de austeridad asumidos por Bucarest.

Uno de los puntos clave del programa de gobierno de Ponta se refiere a la continuidad de los acuerdos con el FMI, que han llevado a la aplicación de duras políticas de austeridad, muy criticadas por Ponta cuando estaba en la oposición.

Rumanía recibió en 2009 un crédito internacional de 20 mil millones de euros por dos años de la troika compuesta por el FMI, la Unión Europea (UE) y el Banco Mundial (BM).

Desde 2011 tiene vigente con esas instituciones un acuerdo crediticio preventivo por dos años, que le permite acceder, en caso de necesidad, a cinco mil millones de euros.  


PERFIL

Con la ley en la mano


Ex fiscal y antiguo líder de las juventudes del Partido Social Demócrata (PSD), el nuevo primer ministro de Rumanía, Victor Ponta, de 39 años, promete otra política para el país.

De discurso europeísta y de sensibilidad ecologista, Ponta, quien entró en política hace una década de la mano del entonces jefe de Ejecutivo de su partido, Adrian Nastase, aboga por una nueva forma de gobernar que “respete las leyes”.


LA AUSTERIDAD DIVIDE

Grecia vive crisis parlamentaria

ATENAS, GRECIA
.- Una tras otra. El líder de la conservadora Nueva Democracia (ND) y vencedor de las elecciones griegas del domingo, Andonis Samarás, anunció que no ha logrado el suficiente apoyo para formar un Gobierno con mayoría absoluta, tras haber concluido la ronda con los partidos políticos.

“Hemos hecho todo lo que hemos podido para formar Gobierno, pero (los demás partidos) no han aceptado”, dijo Samarás, al diario “Kathimerini”.

“Fuimos los primeros en avisar de las consecuencias del programa (de austeridad), fuimos los primeros en decir que podría suponer un riesgo de ingobernabilidad”, se excusó Samarás, quien achacó la pérdida de votos de las formaciones políticas tradicionales a los duros recortes que han aprobado obligadas por Bruselas.

EFE

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