Domingo, 26 de Octubre 2025
Internacional | A pesar de dar este paso, los universitarios hacen un llamado a no regresar a clases

Estudiantes chilenos aceptan dialogar con el Gobierno

A pesar de dar este paso, los universitarios hacen un llamado a no regresar a clases y hacer un paro nacional mañana

Por: AP

Una estudiante se enfrenta a las autoridades chilenas, en Santiago de Chile. EFE  /

Una estudiante se enfrenta a las autoridades chilenas, en Santiago de Chile. EFE /

SANTIAGO DE CHILE (28/SEP/2011).- Los universitarios decidieron iniciar un diálogo condicionado con el Gobierno para mejorar la alicaída educación chilena, pero advirtieron que seguirán con las movilizaciones, llamaron a los estudiantes a no regresar a clases y a un paro nacional para mañana.

Los 36 dirigentes de las federaciones de las universidades estatales estuvieron reunidos todo el día en un campus académico de Santiago hasta que lograron un acuerdo entre los que favorecían las negociaciones y quienes se oponían.

“Queremos dejar claro que el inicio de este diálogo no condiciona nuestra forma de movilización. El regreso a las actividad académica dependerá de la voluntad que el Gobierno tenga para responder efectivamente a las demandas del movimiento...”, dijo un comunicado leído por Camila Vallejo, vocera de los dirigentes.

Los jóvenes exigen una educación pública igualitaria, gratuita y de calidad, el fin del lucro en las entidades privadas que reciben aportes estatales y el retorno al Estado de las escuelas administradas por las municipalidades.

El reclamo de los estudiantes cuenta con un apoyo ciudadano que supera 75%, lo que ha derribado la popularidad de Piñera a un inédito 22%, según un sondeo.

Los dirigentes también solicitaron que el Gobierno transparente las partidas destinadas a la educación contenidas en la ley del presupuesto, antes de que sea enviada al Congreso el próximo viernes.

Los dirigentes, reunidos en la Confederación de Estudiantes de Chile, Confech, además llamaron a los estudiantes y a la ciudadanía a participar activamente en un paro nacional convocado para mañana.

Tras una serie de desencuentros con las autoridades, el Gobierno nuevamente retrocedió en sus posiciones y otorgó nuevas garantías, solicitadas previamente por los estudiantes, que se tradujeron en esta aceptación condicionada al diálogo por parte del movimiento estudiantil.

El último gesto del Gobierno lo informó el ministro de Educación, Felipe Bulnes, quien anunció una prórroga de 60 días en el envío al Congreso del proyecto para transferir desde las municipalidades al Estado la administración de las escuelas, una de las demandas más importantes para los estudiantes secundarios que integran el fortalecido movimiento estudiantil. Los jóvenes se reunieron el sábado para decidir sobre el diálogo, pero dos situaciones incidieron en la cita: una carta que les envió Bulnes, ofreciéndoles nuevas garantías, y un apagón total que afectó a más de la mitad de los chilenos y que obligó a interrumpir la sesión.

Las conversaciones, que inicialmente empezarían a comienzos de septiembre, nunca se concretaron porque el Gobierno rechazó de plano dos exigencias solicitadas por los universitarios: paralizar la tramitación y el envío al Congreso de proyectos de ley referidos a la educación y cambiar las fechas límites de cierre del año escolar y del semestre académico.

ANÁLISIS
Orestes E. Díaz Rodríguez
Chile: A las puertas del desenlace


Una inesperada caída del servicio eléctrico que provocó un apagón que afectó a 9.8 millones de chilenos no pudo impedir, sin embargo, que se viera finalmente un cambio en la actitud del Gobierno. El ministro de Educación les envió a los líderes juveniles dos mensajes electrónicos en los que el poder Ejecutivo acepta de forma diáfana, todas  las condiciones demandadas por los estudiantes para retornar a la mesa de diálogo. ¿A qué obedece el giro?

Casi cinco meses de protestas han terminado por aguzar los sentidos del Gobierno. El movimiento estudiantil goza de enorme simpatía internacional, y dentro del país ha provocado que el Presidente pierda el apoyo de casi el 50% de los electores que lo respaldaron 18 meses atrás en  las urnas.  Chile es el país de la OCDE donde es más cara la educación exceptuando a Estados Unidos.  La  demanda de  educación pública y gratuita  es sencillamente justa. Mientras más se extienda la protesta mayores posibilidades existen de que en ambos polos de la confrontación se impongan las posiciones más extremas, y que la inconformidad social se contagie  a otras áreas y escenarios imprevisibles.

¿Entonces, llegó el desenlace? Todavía no. En el campo estudiantil se alzan dos dificultades. La primera tiene que ver con las características de la formación ideológica de los principales líderes juveniles. No es un secreto que son comunistas, entonces  la inflexión del Poder Ejecutivo permitirá ver si la meta final del movimiento se circunscribe realmente a los marcos de las reivindicaciones educativas, o la intención más íntima es la de propiciar el descalabro del Gobierno.

El segundo obstáculo apunta a saber, cuál es realmente el apoyo con que cuentan los líderes estudiantiles moderados sobre  las bases que serán consultadas. El giro hacia las negociaciones es mucho más fácil en el Gobierno por ser una unidad de acción pequeña y profesional. En la gran masa estudiantil los meses de enfrentamiento agudo pueden  haber potenciado una radicalización. Las bases bisoñas serían más propensas a escuchar a las voces extremistas y a tener ideas exageradas sobre su propia fortaleza, poniendo en riesgo lo alcanzado. En realidad, tampoco el apagón impide ver que para los fines del movimiento  llegó el momento más difícil.

Orestes E. Díaz Rodríguez, maestro de la Universidad de Guadalajara.

www.orestesenrique.wordpress.com

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