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Miércoles, 22 de Noviembre 2017
Internacional | Por tercera vez en la historia, un Papa entró hoy en el Cenáculo

El Papa rezó el Regina Coeli en el Cenáculo, el lugar de la Ultima Cena

Dijo que los cristianos de Oriente Medio están contribuyendo de manera responsable, a pesar de las dificultades y restricciones, a la consolidación de la paz en la región

JERUSALÉN.- Benedicto XVI visitó hoy el Cenáculo, el lugar de la Última Cena de Jesús, donde dijo que los cristianos de Oriente Medio están contribuyendo "de manera responsable, a pesar de las dificultades y restricciones, a la consolidación de la paz" en la región.

Por tercera vez en la historia, un Papa entró hoy en el Cenáculo, primera sede de la Iglesia naciente, donde Jesucristo instituyó los sacramentos de la Eucaristía y el orden sacerdotal, durante la Última Cena con los Apóstoles.

Después de que lo visitara en 1964 Pablo VI y nueve años después de que Juan Pablo II oficiara misa en ese lugar, hoy Benedicto XVI rezó el Regina Coeli (que sustituye al ángelus en tiempo de pascua) junto con los patriarcas, obispos y la Custodia Franciscana de Tierra Santa.

Tras expresar su satisfacción por pisar el lugar "donde según la tradición Dios abrió su corazón a sus discípulos y celebró el Misterio Pascual", según dijo, el Papa resaltó la labor que hacen los cristianos en Tierra Santa, donde son una exigua minoría entre la mayoría musulmana y judía.

"Los cristianos en Oriente Medio están contribuyendo, como ciudadanos leales y responsables, a pesar de las dificultades y restricciones, a la promoción y al consolidación de un clima de paz en la diversidad", dijo el Papa.

El Obispo de Roma, al que se vio contento de estar en ese lugar sagrado para los cristianos, pero que pertenece al estado israelí, expresó su afecto y solidaridad a los cristianos "que viven en situación de inseguridad humana, sufrimiento diario, miedo y esperanza".

El Pontífice animó a los cristianos a no abandonar Tierra Santa "y echar raíces en la tierra de sus antepasados" y a ser "mensajeros y promotores de paz".

Benedicto XVI pidió a los fieles de todo el mundo que apoyen a la comunidad cristiana de Tierra Santa, a la que expresó su gratitud por el servicio que ofrecen a los peregrinos que la visitan.

Tierra Santa es una maraña de pequeñas comunidades católicas, que sólo llegan al 1,81 por ciento de la población.

Desde el siglo III se asegura que el Cenáculo fue el lugar donde Jesús celebró la Última Cena antes de ser crucificado.

Destruido por los persas en el 614, fue restaurado y nuevamente destruido por los musulmanes.

Cuando llegaron a Tierra Santa los cruzados construyeron una basílica de tres naves, que incluía Sala Superior y una capilla inferior en memoria del Lavatorio de Pies que realizó Jesús.

En el año 1524 los musulmanes se apropiaron del lugar y en el año 1551 un decreto de los otomanos privó a los franciscanos, que desde hacia años se encargaban de su custodia, de la Sala Superior, donde según la tradición se celebró la Última Cena.

Después, el Cenáculo fue convertido en mezquita y actualmente el edificio pertenece al Estado de Israel. En la parte de abajo hay un monumento a los judíos y la tumba de David.

Pablo VI rezó en 1964 en Sala Superior, que ha sido restaurada, pero en la cual se aprecian los restos de la mezquita.

Tras la visita al Cenáculo, el Papa oficiará esta tarde una misa en el Valle de Josafat, cercano al Monte de los Olivos.

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