Domingo, 26 de Octubre 2025
Internacional | Una medida política, más que económica

Con la expropiación de YPF, Cristina divide al mundo

Según ''The Economist'' la medida satisface la “sed de dinero” y para ''The Financial'' frena la caída en la producción de crudo

Por: EL INFORMADOR

Simpatizantes de la presidenta de Argentina celebran la aprobación del proyecto de ley de expropiación de las acciones en la petrolera.  /

Simpatizantes de la presidenta de Argentina celebran la aprobación del proyecto de ley de expropiación de las acciones en la petrolera. /

ARGENTINA (07/MAY/2012).- Cristina Fernández de Kirchner no es reconocida por su moderación y su centrismo. Sus decisiones, por lo general, han polarizado a la opinión pública internacional, y la expropiación de la empresa Yacimientos Petrolíferos Fiscales (YPF) que la Cámara de Diputados convirtió en ley el pasado jueves, no es la excepción.

Las explicaciones sobre la nacionalización son tan contrastantes como ideológicas. Están los que creen que es un acto más del populismo de la señora presidenta y, del otro bando, quienes creen que surge de una genuina preocupación por la soberanía energética.

Algunos datos sirven para ilustrar que, muchas veces, la verdad se encuentra en el medio de estos argumentos.

El semanario inglés The Economist, conocido por su apego a la doctrina neoliberal y su crítica a la presidenta argentina por el tema de las Islas Malvinas, tituló su reportaje de esta semana: “Cristina Fernández sacrifica la relación de su país con sus inversionistas más importantes para satisfacer su sed por dinero y nacionalismo simbólico”.

En una nota dura donde acusa a Cristina Fernández de tomar decisiones políticas en un ámbito que tendría que ser regido por el razonamiento económico, el semanario inglés cita a directores de empresas que señalan que Argentina está en camino de convertirse en un “Estado paria internacional”, con todo lo que esto significa: menos acceso a crédito, baja confianza de las instituciones internacionales, poco eco en las reuniones del Grupo de los 20 y más cercanos a los intereses de Hugo Chávez. De esta manera, la influyente publicación inglesa advierte que “muchos YPFs están por venir”, lo que claramente alude a una tendencia de la presidenta por nacionalizar y expropiar empresas.

En el caso del diario The Financial Times, la cobertura resulta más equilibrada. Por un lado, en un reporte redactado por el economista Mario Rapoport, ilustra las ventajas de la nacionalización: la inversión de Repsol-YPF en productividad y eficiencia energética era sumamente baja; en menos de 10 años Argentina pasó de ser exportador de petróleo a importador; la producción de petróleo había caído dramáticamente en Argentina, y la oportunidad de que las provincias intervinieran en el proceso de generación de energía.

En el mismo tenor, la publicación anglófona, publicó un artículo de Martín Redrado, quien fue presidente del Banco Central de la República Argentina (BCRA) durante la presidencia de Néstor Kirchner y parte del primer periodo de Cristina Fernández.

El ex funcionario fustiga la decisión argumentando que todo surge de una mala concepción de la política energética y señaló que orientaciones políticas como ésta, destrozan la competitividad de las empresas argentinas, bajando productividad y eficiencia energética.

La opinión nacional


En Argentina la decisión, en términos generales, fue recibida con beneplácito, pero no así por todos los medios de comunicación.

Mientras la izquierda política y en la prensa celebró la vuelta al nacionalismo energético y a empalmar las políticas energéticas con el resto de América Latina, el diario La Nación, un periódico conservador vinculado a intereses de sectores ganaderos, identificó a Axel Kicillof, viceministro de Economía, como el gran articulador y constructor del proceso de nacionalización.

Kicillof, doctor en Economía por la Universidad de Buenos Aires (UBA), tiene una trayectoria en defensa de la intervención del Estado en el mercado y es proclive a favorecer un modelo de planificación centralizada.

Cristina Fernández tiene la mayoría legislativa y la legitimidad social para rápidamente consolidar este proyecto de nacionalización.

NUMERALIA

Oro negro

82% Es el porcentaje de reservas de petróleo que se encuentran en manos de paraestatales. Solamente Irán, Rusia, Venezuela y Arabia Saudita controlan 41% de las reservas mundiales de petróleo.

9%
Es el porcentaje de países que disponen de amplias reservas de petróleo y que han decidido liberalizar completamente el mercado energético.

350 mil millones de barriles de petróleo, casi 70% de los nuevos hallazgos petrolíferos han sido producto de exploraciones realizadas por petroleras estatales.

2010
Fue el año que se llegó al pico de producción, punto más alto de eficiencia productiva; ahora, las petroleras no tienen la capacidad de reponer la oferta energética tan velozmente.


OPINIÓN


Petróleo en crisis, el mundo en crisis

Susana Chacón (Secretaria de la sección mexicana del Club de Roma)

La seguridad energética marca nuevamente una alerta. Argentina es el nuevo caso en el que su sector energético obliga a tomar decisiones de fondo en las últimas semanas.

El 4 de mayo se nacionalizaron formalmente las inversiones que la empresa española Repsol tenía con Yacimientos Petrolíferos Fiscales de la Argentina (YPF). Muchos factores explican esta decisión. Menciono algunos:

Después de un proceso de cuatro meses que comenzó en noviembre de 2011, se decidió nacionalizar. El 16 de abril, la presidenta Cristina Fernández de Kirchner, en el último momento de la Cumbre de las Américas en Cartagena, regresó a Buenos Aires para dar esta noticia y mandar una propuesta al Congreso. El Senado la aprobó 10 días después, el 26 con 63 votos a favor, tres en contra y cuatro abstenciones. El 3 de mayo pasó por la Cámara de Representantes con una mayoría histórica nunca vista en dicho país: 207 votos en favor, 36 en contra y tres abstenciones. La presidenta ratificó su popularidad ante la medida y el apoyo de los argentinos. Y sí, su presidencia se reeligió en octubre con una mayoría de 54%. Un mes después se dio a conocer el descubrimiento de los nuevos yacimientos Vaca Muerta. Desde ese momento el presidente Barack Obama felicitó a la presidenta Fernández y varias de las petroleras de Estados Unidos buscaron entrar en al país. Esta es una de las razones por las que la percepción del Gobierno argentino sobre Repsol cambió. Empezaron a tener conciencia del valor de los nuevos yacimientos y de la falta de control que tendrían sobre los mismos mientras que Repsol mantuviese 51% de la propiedad y no cambiara sus políticas de inversión. Desde entonces se les dieron varias alertas para que incrementaran los montos de inversión en exploración y producción energética en los yacimientos argentinos, pero ellos resolvieron mantener tan sólo sus ganancias financieras sin incrementar a fondo su inversión. Repsol prefirió invertir en aguas profundas en el Golfo de México, en Brasil o en Libia, pero no en Argentina.

Por otra parte y dado que el antiguo gobierno del presidente Menem le dio la entrada a Repsol en 1999, después de privatizar la industria energética, en 2008 el gobierno de Néstor Kirchner le sugirió que del total de sus acciones vendieran 25% a la familia Esquenazi, gran amiga de los Kirchner. Repsol no tuvo opción. Los tuvo que aceptar como socios a pesar de que no contaban con los recursos necesarios para llevar a cabo la adquisición de 25%. Después de la nacionalización, Repsol ya no será dueño, pero los Esquenazi mantienen su porcentaje.

Es un hecho que Argentina era autosuficiente en petróleo y gas en el año 2000, hoy tiene un gran déficit, por lo que tiene que importar ambos a pesar de ser productor. Pese a que Repsol representa tan sólo una tercera parte del sector energético, hoy se le culpa de ser el causante de esta crisis energética y del déficit.

La medida de nacionalizar en pleno 2012 llama la atención. Todo país tiene ese derecho, en especial para mejorar el desarrollo nacional, pero sin alterar el derecho nacional, el internacional público y el internacional privado; es interesante que Argentina no está nacionalizando 100% de la industria energética. Nacionalizó sólo una empresa. Esto es señal de que la medida no responde a un plan estratégico de energía, sino a intereses particulares. Máximo Kirchner, hijo de la presidenta es gran amigo del segundo más importante encargado del sector, Áxel Kicillof, viceministro de Economía, quien controla parte importante de las decisiones energéticas.

Se dice también que América del Sur tiene una oportunidad de oro que no puede desperdiciar. Los yacimientos de Argentina, Brasil, Bolivia, Colombia y Venezuela representan la segunda reserva mundial de energéticos después de las del mundo árabe. Es cierto que de todos, el único Gobierno que no tenía control sobre los recursos era el argentino.  La decisión argentina actual es muy distinta. Los países industrializados están molestos. Han pedido que se expulse a Argentina del G-20. Señalan que un país que no respeta las instituciones y que viola los compromisos sin ninguna certeza jurídica, no debe ser miembro. A México le tocará un rol interesante, ya que así como en el primer momento rechazó la medida argentina, ahora como anfitrión le tocará ejercer una labor diplomática al respecto en este marco del G-20.








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