Sábado, 11 de Octubre 2025

LO ÚLTIMO DE Ideas

Ideas |

#soybienburra

Por: Paty Blue

Ocurrió que, por una falla logística en el envío de unos recuerditos del bautizo de mis nietos, quienes recibieron las aguas lustrales en California, sin contar con la augusta presencia de su oronda abuela, mi enfiestada hija me hizo llegar un paquete conteniendo unas tarjetas de regalo de las que algunos de los que sí pudieron asistir (y los odio por eso) obsequiaron a los inconscientes homenajeados.

De entrada, agradecí el gesto de hacerme partícipe de la celebración compartiendo con su ignota ascendiente algo de lo mucho que recibieron, pero al percatarme de que la tienda donde podían cambiarse tan coloridos documentos ni siquiera existe en nuestra localidad, comencé a sospechar que más bien se trataba de un lamentable error provocado por el ajetreo del pomposo jolgorio. Así que me di a la tarea de notificárselo a mi hija para proceder al retache de los citados vales a sus legítimos propietarios.

Habiendo expuesto el problema a la tienda de marras, mi ilustre heredera me instruyó para proceder a deshacer semejante entuerto; bastaría, me dijo, con que tomara con mi teléfono una foto de las tarjetas y se las enviara por el feis, cosa que con gusto y celeridad habría hecho, si no me lo hubiera impedido esa rampante estulticia que agobia mi vida, como moradora extemporánea del planeta globalizado y cibernético, y que me obliga a vérmelas con un aparato de comunicación que cada vez que crece en inteligencia, vuelve más notoria mi estupidez.

Juro que hacía buen rato que no me sentía tan inútil y desvalida como ese día y en las semanas subsiguientes, cuando he sido circunstancialmente sometida a una tanda de operativos para los que no estoy preparada y que, además, exponen mi rudimentario bagaje para convivir sanamente en sociedad, o me instan a recurrir a la pericia de mi nieto mayor para salvar el trance, con la vasta experiencia adquirida en sus primeros catorce años.

Algunos días después de tan bochornoso incidente, una conocencia me solicitó enviarle unos datos por whatsapp (ni siquiera sé si así se escribe) y acabé haciéndoselos llegar en persona; otra me sugirió ingresar al blog de cierto y muy notable poeta urbano, pero me quedé en babia, porque se olvidó de adjuntarme el instructivo puntual para hacerlo; uno más me comentó que quién sabe quién había “tuiteado” un chiste buenísimo que me perdí, no sin lamentar que existan personas que anden haciendo esas cosas.

A mis apreciados pupilos, ya nomás los saludo y les pregunto cómo les ha ido en clases porque, si me detengo a platicar, aquello se vuelve un monólogo sobre aplicaciones, procedimientos y términos que me obligarían a ser yo quien tome asiento en el pupitre. Honestamente, me siento a oscuras y manoteando sin atinar; vivo con la sensación de que la educación básica que recibí cuando correspondía, debe ser urgentemente reemplazada por otra más básica de hoy en día, para no acabar hablando sola o segregada por mi supina ignorancia cibernética que a cada rato hace trizas mi proverbial aplomo. ¿Alguien sabe de una escuelita que me pueda recomendar?

Recibe las últimas noticias en tu e-mail

Todo lo que necesitas saber para comenzar tu día

Registrarse implica aceptar los Términos y Condiciones