Ideas | Ydemás Por: Diego Petersen 22 de agosto de 2011 - 02:10 hs Ydemás Para M.N. y demás Ydemases Las formas políticas dicen muchas cosas, muchas más de las que parece. Con los años, el desgaste de las fórmulas hace que ya no reparemos en qué significan, mucho menos en lo que dicen. Le llamamos “honorables” a los cuerpos colegiados, como los ayuntamientos o el Congreso, cuando en la práctica la fama es todo lo contrario. Los políticos se dirigen los unos a los otros “con todo respeto”, cuando lo menos que se tienen es eso. Pero lo más patético de las formas huecas de la política es sin duda el presidium, esta idea de que siempre tendrá que haber alguien presidiendo lo que sea, aunque en la realidad no presidan nada ni sea necesario que alguien presida. En el discurso político el mundo se divide en tres: los honorables miembros del presidium, los “y demás funcionarios que nos acompañan”, y al mero final los amigos todos. Los primeros tienen nombre y cargo, los segundos sólo cargo, el que sea pero cargo, y los terceros, los amigos todos, son los que no tienen nada, están ahí porque quieren (los menos) pero para nadie son importantes, o porque son acarreados, es decir tampoco son importantes pero tienen que llenar las sillas. Amigos todo son, pues, todos aquellos que no son amigos de nadie o lambiscones de todos. Pero el grupo más sufridos dentro de los actos públicos es sin duda el que componen los “Ydemás”. Esos tienen que ir a fuerza porque, aunque en ningún lugar lo diga y no esté dentro de sus obligaciones. En la práctica esta es su actividad principal como funcionarios públicos: asistir a los actos protocolarios del jefe. Decía don Armando Morquecho que a los informes de gobierno había que ir 10% a escuchar y 90% a que te vieran. En el caso de los actos públicos cotidianos el 10% de escuchas sale absolutamente sobrando. La función principal de los funcionarios es llenar las sillas, aplaudirle al jefe, hacerle sentir que es inmejorable y que a todos les importa lo que tiene que decir. Una de las formas verbales más discriminatorias es la de ingreso a Estados Unidos. Ahí el mundo se divide en dos: citizens (ciudadanos) y all others (todos los demás). Si quisieran ser amables pondrían usar visitors (visitantes), pero no, hay que dejar claro que en este mundo sólo hay dos posibilidades: si no eres citizen eres parte de los all others, los de segunda. Pues bien, la única peor que all others es la de los “Ydemás”, aquellos cuya importancia no les da para tener nombre propio. La lista se pasa con la vista, ni siquiera por número como se hacía algún tiempo en las escuelas masivas (uno, presente; dos, presente… 40, presente; 41, chifliza; 42, presente). Para colmo, mientras que para los miembros del presidium estar ahí se considera parte fundamental de la chamba, los “Ydemás” tienen que regresar a la oficina a sacar lo que, en teoría, sí es su chamba. No sean gachos, dijo uno de ellos, la cola también es perro. Recibe las últimas noticias en tu e-mail Todo lo que necesitas saber para comenzar tu día Registrarse implica aceptar los Términos y Condiciones