Sábado, 15 de Noviembre 2025

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Vida de película

Por: El Informador

Por Eduardo Castañeda H.

Quién sabe desde cuándo, pero nuestros recuerdos y varios momentos de nuestra vida son como de película, o al menos así los percibimos. Tanta ida al cine, tanta televisión, tanta ficción audiovisual nos ha hecho un tipo de humanos cuya existencia pasa por ese tamiz de las imágenes creadas por otros. Casi para cada cosa que hacemos hay una referencia a algún filme, a alguna escena, a un diálogo, así no sea un hábito acudir a las salas.

Las películas forman parte de nuestros días más que nunca y sin embargo, en los medios de comunicación generalistas y la mayoría de los especializados, lo que vemos es un periodismo que de lo único que se encarga es de aceitar la máquina del “marketing”, bailando al ritmo que marcan las distribuidoras, explorando poco en terrenos donde crecen las propuestas que se salen de la corriente principal.

No se trata de hablar de cine “comercial” y “no comercial”, lo cual es una tontería, porque cualquier productor de películas quiere por lo menos recuperar lo invertido, y si esa película “no comercial” ya llegó a nuestros cines o a nuestra pantalla, pues ya hizo una chambita comercial importante.

Lo bueno sería que las personas tuvieran más oportunidades de encontrarse con información sobre buenas películas, tratada a profundidad y con la misma parafernalia gráfica con la que se habla de las que van dirigidas al gran público. De esa manera se estaría sirviendo a quienes ya les gusta ese tipo de cine y se puede llamar la atención de quienes no están familiarizados con ese tipo de arte.

Es lo mismo que con la literatura. Las novelas que valen más la pena son las que nos tocan fibras, las que remueven cosas en nosotros, las que parece que nos cambian la vida, las que nos hacen también pasar un buen rato y nos dejan ligeros, llenos de frescura inteligente.

Todo esto viene a cuento porque la cadena Blockbuster acaba de anunciar la apertura de un complejo de salas de cine en el sur de la ciudad, allá por Bugambilias y El Palomar. La empresa que se dedica también a la renta de películas y que está quebrada en Estados Unidos, le entrará ahora la exhibición de filmes. Es el segundo complejo que instala en el país; el primero está en el Estado de México.

La oferta de espacios para películas dirigidas al gran público crece. Eso suena muy bien. Los datos oficiales más recientes, del Censo de Población y Vivienda de 2010, señalan que en el país había en ese momento 4,010 salas de cine, y que de los 112 millones de personas que éramos, cinco de cada 10 vivían en un municipio con al menos un cine. Además, la Encuesta Nacional de Hábitos, Prácticas y Consumo Culturales 2010, realizada por el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes, señala que de las personas que van al cine, casi seis de cada 10 lo hacen en complejos de más de 10 salas.

Es un buen momento para los exhibidores y para el público que, con todo y piratería, prefiere la gran pantalla. Sin embargo, ese otro cine, el que es un poco más complejo, sigue arrumbado en horarios y con pocos espacios en este tipo de multicinemas. De película sería un centro de exhibición con muchas pantallas y amplios recursos publicitarios, donde sólo se proyectara ese cine. Seguro estaría lleno.

Lo bueno sería que las personas tuvieran más oportunidades de encontrarse con información sobre buenas películas, tratada a profundidad

 

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