Suena la música. Levantados ya estamos. Y seguimos envueltos. Esperamos el momento. Y gritamos: ¡Mexicanos al grito de guerra! Nadie puede negar la emoción al comenzar a vibrar con el himno, porque no se trata simplemente de un canto. Es poesía fuerte. Son letras de nuestro nacionalismo. Es un signo de unión.Cambiar todo su texto, o en el mejor de los casos mutilarlo, o dejarlo de cantar en eventos oficiales, tal como se propone en un texto recientemente publicado en el diario Reforma titulado “El dedo de Dios”, me parece una barbaridad y un despropósito. La razón aducida: el himno menciona la palabra Dios, es belicista y de derecha. Además nació por indicaciones del más malo, malo, malísimo de nuestra historia: Santa Anna. Violenta la Constitución porque la misma el pacifista y laica, se afirma.Si a usted lector se le quedaron los ojos de plato con lo acabado de decir, le comento: me pasó lo mismo.Decía hace pocas semanas aquí: “Uno será de derecha si se siente más cómodo con las siguientes connotaciones. Positiva: desigualdad como diversidad. Negativa: desigualdad como jerarquía natural. De izquierda con las siguientes. Positiva: igualdad como justicia social. Negativa: igualdad como nivelación artificiosa.” ¿Qué demonios tiene que ver la desigualdad como diversidad o la igualdad como justicia social con el himno nacional? Absolutamente nada porque nada dice sobre ello. El himno no es ni de derecha ni de izquierda.Luego. El himno de Santa Anna ya no lo es. De 10 estrofas ya solo quedan cuatro además del coro. Ninguna mención queda sobre el caudillo. Luego da igual su origen. Es una falacia ad hominem trasnochada. ¿Guerrerista? Sí lo es, pero está justificado históricamente. Pero es un himno de defensa. Es un himno de advertencia. ¡Aquí nadie vuelve a invadirnos! es el mensaje principal. No se trata de una apología de la guerra o de una provocación a las demás naciones. La pérdida de más de la mitad del territorio e invasiones son la raíz y razón de nuestro nacionalismo tan fuerte. No en balde Juárez mató a Maximiliano con todas sus consecuencias. Mismo mensaje: aquí nadie se mete. ¿Contradice por eso la Constitución? Ni de chiste.Dice el himno. El dedo de Dios escribió como eterno destino de la patria; la paz. Pero si se nos invade, todos somos soldados. En ningún otro lado se hace otra mención de Dios. Como se dijo, el himno es poesía. ¿Ya no se valen las metáforas en ese género? ¿Afirmar metafóricamente nuestro pacifismo, a menos de ser invadidos convierte al himno en confesional? Por favor. Además el principio de laicidad —presupone la libertad de creer o no creer— sólo exige del Gobierno su neutralidad respecto de todo tipo de creencias. Mencionar a Dios repito, de forma metafórica ¿implica un apoyo a una creencia en particular? ¿Apoya a los católicos o a los evangelistas o a cualquier otra? No, y por ello no violenta dicho principio.Eso sí, tenerle fobia a la palabra Dios, está plenamente protegido por la libertad de creencias. Gracias a Dios.