Ideas | Simi y Dr. Legal, a 50 el abogado Por: Carlos María Enrigue 3 de septiembre de 2015 - 01:00 hs Simi y Dr. Legal, a 50 el abogado A la mera usted no está enterado, pero ha trascendido que el emporio de farmacias conocidas como Farmacias Similares, identificables por la simpática botarga que aguanta bailando 6 horas ininterrumpidas de reggaeton bajo el inclemente sol de Hermosillo, Sonora, ha decidido que no fue suficiente arrebatar un poco del pastel del gremio médico dando consultas a cincuenta pesos; ahora, va tras los abogados con un nuevo servicio que al parecer se denominará “Dr. Legal”, quienes por la misma cantidad resolverán sobre temas que van desde el cobro de una tanda hasta fusiones de corporaciones multinacionales. Sin embargo, se estima útil advertirle de lo siguiente: i. El licenciado que lo atiende no es propiamente una botarga. Así, por más que lo esté despachando una persona que trae el traje del simpático bigotón, no va a coincidir con el sujeto que en la audiencia aparezca, impecablemente trajeado pero con unas mancuernillas del Cruz Azul. Por ello, si le pide que le muestre su cédula profesional, haga favor de no preguntar por qué en lugar de llamarse “Dr. Legal” el interfecto aparece como Brayan Romualdo Berlanga. ii. Es posible que le proponga “hacer la diligencia en caliente”. Supongamos la siguiente escena: usted tiene en sus manos un pagaré de su comadre quien se le ha estado escondiendo durante los últimos dos meses; cansado, decide ir con los que saben y resolver el entuerto de la letra de manera apropiada. En cuanto usted relata los hechos, observa que el lic. se pone de pie, y, en un solo movimiento, se quita el cinturón mientras le dice “vamos por ella”. No tiene usted nada que temer, pues debe saber que los cintarazos son solo una medida disuasoria y por más que tenga en el extremo libre una hebilla con una escena gallera, la cobranza nunca va a escalar a un tema de lesiones. iii. Terminada la consulta le van a ofrecer otro producto. Uno podría pensar que, agotado el tema de los múltiples fideicomisos, el licenciado Simi simplemente lo acompañaría hasta la puerta donde se despedirían agradeciendo ambas partes la visita y los servicios. Sin embargo, sin que sea tema del “lic.” sino por políticas de la empresa, él está obligado a decirle que por cinco pesos se lleva además unos chocolates – para enfatizar este deber hay un letrero que advierte que si no se los ofrecieron, su consulta será gratis. iv. Puede que se lo encuentre jugando rayuela. Los servicios de consulta, en ocasiones, van a tener espacios de tiempo muerto, por lo que usted no debe extrañarse, mucho menos sorprenderse, si entra al privado del “lic.” y se lo tuerce a medio juego de rayuela contra Vivanco el de almacén. A esto, cabe aclarar que el “lic.” simplemente disfruta de actividades lúdicas que no son precisamente la lectura de obras de Cortazar, pero que en cambio le permite hacerse de recursos adicionales, cosa mucho más redituable que andarse haciendo el culto. v. Puede existir un pacto entre Simi y Laura. Así, si de repente le empieza a insistir en que acudan a métodos alternativos de solución de conflictos, usted debe de desconfiar puesto que, indirectamente, lo pueden estar montando a una aparición en el programa “Laura en América” donde su Q será el grito “¡Que pase el enamorado!” y donde se enterará que el malnacido del licenciado Simi metió cámaras a su casa y vendió los derechos de su historia. Pd. En medio de tanta tragedia da gusto saber que volvieron los Flipys de Gamesa. En algún lugar del mundo, el Dr. Zedillo derrama una lágrima. Recibe las últimas noticias en tu e-mail Todo lo que necesitas saber para comenzar tu día Registrarse implica aceptar los Términos y Condiciones