Ideas | Río Tonaya Por: Vicente García Remus 7 de agosto de 2011 - 02:00 hs En el Cerro el Devisadero, halla por Babilonia, bajan cantando alegría los arroyos: La Palma y Las Moras, que se unen antes de pasar por el rancho La palma, rincón que disfrutó Jesús Pinal, quien decía: “A buena hambre, gordas duras”. Rancho que perteneció a Vidal Vizcaíno. Al sur del Cerro la Palma, se suma al torrente serrano, el arroyo Bermúdez, y al llegar a la ranchería El Aguacate, se suma el arroyo de igual nombre, y pasando el poblado, el Arroyo el Tigre, sitio donde el caudal empieza a denominarse “Tonaya”. Al oeste del Cerro el Mezcalillo, corren los arroyos: Piedra Blanca y La Lunanca. Luego de la cautivadora Mesa las Ollas, desembocan los arroyos: El Tacamo y Las Ollas. Y después el río bordea el espectacular Cerro la Aguja, que ostenta de bellas piedras, conocidas como Las Bufas. En Metapan, se funde el Arroyo las Piedras del Amolar, que baja por la ladera sur del Cerro el Otate Chino, a un costado del encantador poblado de San Rafael. Al oriente del cerro Rincón del Tigre, corre el Arroyo los Tepames, y en la misma orientación del Cerro la Huerta, baja el arroyo de similar nombre, al que se le adhieren los arroyos: San Rafael y La Carbonera. El Arroyo la Huerta engruesa al Tepames que al entrar a la hacienda Santa Gertrudis, toma su nombre. Pasando la hacienda de atractiva capilla, se le junta el Arroyo las Atarjeas y más adelante el Alpisahua. El arroyo Santa Gertrudis se pierde en el río Tonaya, poco antes del poblado El Cerrito, y después se suman los arroyos: El Camposanto y La Tomatera, así es como varios bizarros arroyos van formando el hermoso río Tonaya. Una fresca mañana, Nicolás y yo partimos de Tapalpa a Tonaya, estrenamos el precioso camino pavimentado a San Gabriel, nos detuvimos a admirar unas bonitas nubes bajas, que envolvían a Jiquilpan y a San Gabriel, nubes que contrastaban con el follaje aledaño y los cerros en lontananza. Después del río Jiquilpan, empezamos a apreciar lomas azules, magueyales por doquier, que nos dieron la bienvenida a Tonaya, tierra del mezcal. Atravesamos el caserío, y pasando la destilería “El Costeño”, fuimos sorprendidos por el cautivador río Tonaya, gran cantidad de agua, un tanto marrón, se extendía en un claro de unos veinte metros, con buena corriente y una profundidad de unos 60 centímetros, el espejo estaba enmarcado por un insólito bosque de sauces, los troncos orilleros acariciaban el agua. Nicolás y yo nos emocionamos de nuestro encuentro con el río, que serpenteaba y embellecía al poblado con su esencia. Seguimos con dirección a El Carricito, y a pocos potreros recorridos, nos desviamos a la derecha, por una brecha que se acerca al río, donde hay una baja cortina de piedra, que forma una atractiva represa, en el embalse se reflejaban los diversos follajes, contemplamos un buen rato aquel pintoresco rincón. Seguimos nuestro paseo por el insólito y vibrante cañón Tonaya, al pasar pon Tenango, apreciamos su arroyo, después entramos a Paso de San Francisco, donde un fabuloso bosque de centenarias higueras acompañaba al río, cruzamos el puente y caminamos por la vera del río para admirarlo de cerca con sus higueras, enseguida vimos a lo lejos la olvidada troja de la estancia. Continuamos nuestro andar, y a corta distancia vimos el río desde una loma, nos mostró un lecho algo rocoso, más adelante entramos a un potrero de ordeña, abrimos un falsete y observamos un fabuloso remanso, que nos invitó a despojarnos del calzado y a arriscarnos los pantalones, para percibir la suave corriente, la fina arena y la frescura de aquellas aguas. Posteriormente vimos el Arroyo el Huerto, que hacia un pequeño salto antes de mezclarse con el río. Caminamos por un playón para contemplar unos esplendidos peñascos, verticales y lisos, delimitados por agua, y arriba por ramas. José T. Lepe Preciado, puso en tinta: “Eran sus ramas una fiesta de pájaros, y éstas se extendían como manos que acariciaban el viento”. El río cambia de nombre, por Tuxcacuesco, al entrar al referido municipio, donde se le agrega el Jiquilpan y desemboca en el Ayuquila, afluente del Armería. Juan I. Matute y Cañedo citó: “El Río de la Armería conocido con este nombre en la parte que recorre el Estado de Colima, pero cuyos manantiales y principales afluentes nacen y recorren el Estado de Jalisco… sirve de límite entre las municipalidades de Tonaya y Tuxcacuesco; al pie del cerro de Tacotes de la municipalidad de Tonaya se le junta el río de Tecolotlán (Ayuquila)”. Recibe las últimas noticias en tu e-mail Todo lo que necesitas saber para comenzar tu día Registrarse implica aceptar los Términos y Condiciones