En esta Feria Internacional del Libro, sugiero leer a Elena Garro, gran escritora mexicana. Escribió novela, cuento y teatro. Como dramaturga: Andarse por las ramas, Los pilares de Doña Blanca y Un hogar sólido. Su novela Los recuerdos del porvenir, premio Xavier Villaurrutia en 1963, está cumpliendo 50 años de haberse editado, Testimonios sobre Mariana, Andamos huyendo Lola. Obras de teatro: El Juicio de Felipe Ángeles. Sus obras la distinguieron como: clásicas de la literatura mexicana contemporánea y pionera del realismo mágico, antes que Gabriel García Márquez. Asistí a la puesta en escena del monólogo, En busca de un hogar sólido, entrevistando a la actriz tanto como al dramaturgo. La actriz: Mónica Montes “Estudie teatro en la Universidad Autónoma de Querétaro, licenciatura en Artes escénicas. He trabajado con Leonardo Kostas desde hace cuatro años, en Chucho el roto escrita por él. Bajo su dirección es la tercera vez que trabajo para la puesta en escena de este monólogo del dramaturgo Guillermo Schmidhuber. Con Roma al final de la vía de Daniel Serrano, oriundo de Tijuana, ganamos la gira Centro Occidente, y estuvimos en ocho estados de la República. He trabajado con Uriel Bravo, Manuel Puente y llevo 15 años en el teatro. La dramaturgia actual busca ese teatro ágil más similar al cine. Indispensable es que conozcan la obra de Elena Garro no por ser esposa de Octavio Paz”. El Dramaturgo: Guillermo Schmidhuber “Conocí a Elena Garro en la casa de Juan Soriano en París, en 1981. Entablamos una amistad epistolar seguida hasta Cuernavaca donde residía la escritora. Elena me privilegio nombrándome su representante en julio de 1994 en el homenaje del que fue objeto en Puebla, su ciudad natal. Edita G.S el libro Retratos Teatrales donde el dramaturgo integra a manera de memorial las conversaciones y multitud de cartas de cada entrevista y forma su propio “retrato dialogado de Elena”. Representa la relación amatoria destructiva entre Elena Garro y Octavio Paz. Fragmentos: “En busca de un hogar solido”: —“¿Ha leído a ‘El poeta’ Octavio Paz? Bueno, ese fue mi marido, el no importa, solamente mi hija Helenita, la “Chatita”. Estuve en la cárcel, como lo oye, acababa de rentar un departamento, olvide devolver la llave al casero, en Madrid, hay una ley que obliga el pago hasta que no se entrega la llave. Me salvo el alcalde que me conocía de mis buenos tiempos, él mismo llamó al poeta para pedirle que me pagara. ¡Imagínense! Me hubiera gustado verle la cara de disgusto cuando comprendió que la llamada no era precisamente para hacerle un homenaje. El futuro no existía, y el pasado desaparecía poco a poco, le platico a usted que tiene una cadencia al caminar igual a él, pasos de rumbo oscuro, también he vivido en lugares maravillosos, en un nido, mientras vivía con mis padres, a ellos no les gustaba Octavio, ahora veo que tenían razón, yo era una chica educada, hasta hablaba francés, Octavio era un tanto ordinario, yo le enseñé modales, tantos que hasta lo aceptaron en el cuerpo diplomático, así pasamos de pobres a vivir como millonarios en Paris. Vivimos en una casa que había sido de Molière . ¿Sabe quién fue Molière y Octavio Paz? Si no supiera quién soy yo es perdonable, por cierto, no me he presentado, soy Elena Garro. Soy escuchadora, las horas que lo escuché estaba mas dispuesto a hablar que a cumplir con asiduidad sus deberes de recién casado. Arriba de todo y de todos, tenía que llegar a ser ‘El Poeta’. Llegó a escribirme un poema erótico, es de lo mejor de su poesía, pero le aseguro que primero fue el poema que la gestación de nuestra hija. Y Octavio pretendió olvidarse de mí como un mal sueño, y yo he de recordar que fui su mujer todos los días de su vida. Primero fingí tener amantes, pero no era celoso, luego me inicié como escritora para llamar su atención, la calificaban Poesía en Voz Alta, ¿qué pensaría ‘El Poeta’? Que era poesía de voz baja. Escribí algunos cuentos y luego vino mi novela, Los recuerdos del porvenir”. La vida que vivimos no es suficiente sino supimos perdonar a tiempo. Guillermo Schmidhuber.