Por Emilio Fernando Alonso El historiador romano Josefo documenta en sus trabajos que los integrantes de las legiones romanas practicaban un deporte, al que llamaron Aspartum, que copiaron a su vez del epyskiros, que practicaban los soldados griegos, quienes lo habían visto cuando estuvieron prisioneros en un campo militar de los soldados mongoles del gran guerrero y conquistador Gengis Khan. Este deporte, antecedente del futbol actual, consistía en patear una pelota rudimentaria hecha de vejiga de res, rellena con cabellos de la crin y cola de los caballos que los soldados mongoles utilizaban para desplazarse, asolar y conquistar gran parte de Asia y Europa. El juego tenía como objetivo introducir el rudimentario esférico en un hueco hecho en una tela de seda sujeta por dos palos de bambú de gran altura, el hueco estaba en la parte superior de la tela, que hacía las veces de meta, y costaba mucho esfuerzo físico y cierta técnica conseguir introducir la pelota en ese sitio. No se permitía el uso de las manos, sólo podía impulsarse el balón con pies y cabeza, aunque los legionarios romanos, le agregaron el uso de las manos para dar vida al Calcio (juego de origen romano), que sigue practicándose en la actualidad, sobre todo en Florencia, como parte de un atractivo turístico. Dicha actividad física fue llevada por las Legiones Romanas a los diferentes sitios que el imperio logró dominar, como La Galia, hoy Francia, y la Isla de la Gran Bretaña, hoy el Reino Unido. Fue ahí donde los britanos y celtas, tomaron como ejemplo el Aspartumy de él nacería el rugby, que miles de años después daría paso, con nuevas reglas al futbol actual, deporte llevado a diversas partes del mundo por los ingleses, donde quiera que ellos tuvieran intereses económicos y militares. Así, en la historia del deporte y no sólo del futbol, los militares han tenido destacada participación. Por ejemplo, en Europa los partisanos (grupo miliciano de origen yugoslavo, que combatió a los nazis en la Segunda Guerra Mundial) fundaron uno de los equipos más fuertes y populares de la antigua Yugoslavia (el Partizán), que inclusive llegó a venir a nuestro país participando en los inolvidables torneos pentagonales y hexagonales, junto a equipos europeos de renombre como el Uda Dukla (checo), el Rapid, de Viena; Bayern Munich y Hamburgo, de Alemania, así como los sudamericanos, Santos, Botafogo, Vasco da Gama, Sao Paulo y Atlético Mineiro, de Brasil; Peñarol y Nacional de, Uruguay; así como también los grandes del futbol argentino: River Plate, Independiente y Boca Juniors, sin olvidarnos de los húngaros Ferencvaros y Upjest Dozsa, que en su tiempo maravillaron a la afición por su gran calidad, enfrentando a los equipos mexicanos Guadalajara, América, Necaxa, Atlante, Atlas y León. En el primer campeonato Mundial de Futbol en Uruguay 1930, el capitán del Ejército Mexicano, Óscar Bonfiglio, quién después llegaría hasta general, fue el portero del seleccionado azteca en ese evento. Muchos años después en España 82, el mayor Mario Rubio, quién llegaría a ser teniente coronel de las Fuerzas Armadas, representó a nuestro país como árbitro y un mexicano más, Antonio R. Márquez, estuvo en la Guerra de Corea con el Ejército de los Estados Unidos como voluntario y fue árbitro en el Mundial de México 86; sin olvidarnos del sargento José Pedraza, medalla de oro en la prueba de marcha 20 kilómetros en los Panamericanos de Winnipeg, Canadá en 1967 y plata en la misma prueba (marcha 20 kilómetros en los Olímpicos de México 68), y en equitación, Humberto Mariles Cortes, Alberto Valdés Ramos y Rubén Uriza Castro, quienes ganaron medalla de oro por equipo en los Juegos Olímpicos de Londres 1948 y Mariles además oro también en salto individual. Como podemos observar, han sido varios militares, figuras importantes del deporte, ya sea como fundadores de equipos que aún hoy figuran en el mundo, como CSKA de Moscú, equipo del ejército Ruso, el Dínamo de Bucarest, del ejercito rumano y el Nacional de Ecuador, cuadro que patrocinan las Fuerzas Armadas Ecuatorianas. En los Estados Unidos se recuerdan los casos de Rocky Bleier, corredor de los Acereros de Pittsburgh, quien combatiendo en Vietnam perdió la mitad de su pie derecho al ser herido por una granada arrojada por las fuerzas del Vietcong y al regresar, jugó varios años como bloqueador de Franco Harris a gran nivel en la NFL y por supuesto el boxeador de peso completo Ken Norton, quién estuvo en el cuerpo de Marines de su país, y pasó a la historia por fracturarle la mandíbula al gran Muhammad Ali en el tórrido combate que sostuvieron, y su hijo Ken Norton Jr. fue linebacker (apoyador de los Vaqueros de Dallas), posición que dominó a la perfección. Ellos, son sólo un ejemplo de los muchos militares que a lo largo de la historia han estado ligados al deporte.