Muchas personas que sufren del síndrome del tacaño, es decir cuando a pesar de tener suficiente dinero, prefieren no gastarlo en cosas buenas y se fascinan por comprar sólo ofertas.Ya vimos a los compradores compulsivos, pues el “compraofertas”, si me permiten esa expresión, es parte de una compulsión por comprar solo lo que considera barato, o que por alguna razón la tienda lo pone en descuento.La cuestión es que se fascina con sus compras en descuento y lo siente como un gran triunfo para su economía y su mentalidad. Porque además no va a comprar casi nada hasta que no lo tengan en.oferta.Le encantan las secciones de publicidad con ofertas y está dispuesto a comprar paquetes de productos, con tal de nutrir su fascinación por el ahorro. Son felices presumiendo que adquirió algo muy bueno y fino, pero le salió barato, como si fuera un trofeo. Hasta llegan a preguntar ¿Cuánto crees que me costo esto? Y le alegra cuando alguien dice cifras altas, para el decir que le costó mucho menos. Como si fuera una muestra de que es un comprador inteligente.También son capaces de posponer una compra de algo muy necesario, hasta que no la encuentre en oferta. Para los familiares es verdaderamente desesperante vivir con un compraofertas.Y peor aun cuando el padre de familia es así, y le impone su método a los hijos.Papá ya necesito unos tenis nuevos; pues hasta que no estén en oferta los que quieres, te los compro. Así es el drama con todo lo que se necesita comprar.Se emocionan comprando las frutas y verduras que están en descuento y sólo se fijan en los productos con descuento en los anaqueles.Son el opuesto del comprador compulsivo, pues este sale a ver que compra y no importa muchas veces si lo necesita o lo que cueste. En cambio el otro, encuentra su placer en no salir a gastar hasta que no este en oferta, compra sólo lo que necesita y el precio es lo más importante. Ambos hacen del dinero y de las compras un problema. Cada uno a su manera.