Ideas | La pobreza de los partidos políticos Por: Vicente Bello 5 de septiembre de 2011 - 02:00 hs El Congreso General estará hoy a cuatro días de que el Ejecutivo federal le haga entrega del paquete fiscal para 2012, compuesto por los Criterios Generales de Política Económica, la Ley de Ingresos, el Presupuesto de Egresos de la Federación y reformas en distintas leyes secundarias, como el Código Penal Federal entre otra media docena de normas, que tienen que ver con los presupuestos aquellos cada año. El secretario de Hacienda y Crédito Público, Ernesto Cordero, deberá apersonarse en San Lázaro el jueves próximo día 8, para entregar a la Cámara de Diputados lo que será la propuesta fiscal del Gobierno federal para un año muy especial, 2012, pues en su mes de julio se disputará con votos el poder institucional más grande de México, el de la Presidencia. Vendrán los presupuestos a la Cámara de Diputados —la Cámara por donde el Congreso de la Unión siempre recibe las propuestas fiscales anuales—, sin duda, con una carga de asuntos muy previsible, porque siendo 2012 un año eminentemente electoral, los partidos políticos no intentarán otra cosa que tratar de que los recursos públicos salgan para ser ejercidos del mejor modo posible para beneficiar a sus candidatos respectivos. El gasto social del 2012 será más que electorero. Por el lado del Gobierno federal —que es hablar del PAN y la Secretaría de Hacienda—, se intentará a ultranza canalizar los recursos para que, en beneficio de los panistas, sea repartido el mayor número posible de dinero por parte de delegados federales y secretarías del Gabinete presidencial. El PRI, que es el partido opositor que más gubernaturas tiene y, hoy, el que las encuestas colocan como el de mayores posibilidades de ganar la elección presidencial, busca incesantemente evitar que sea el Gobierno federal el que más recursos ejerza. Y, en cambio, sean los gobiernos estatales los que más lo hagan. Este fin de semana, algunos opositores como Mario di Costanzo, diputado del PT, calculaban que el Gobierno federal estaría proponiendo el próximo jueves una bolsa para gasto social de unos 300 mil millones de pesos. Toda, para remitirla al “combate” a la pobreza. Y en los intersticios de la discusión por los egresos, que se carga entre el 1 y el 15 de noviembre, cuando ya se hubo autorizado la Ley de Ingresos, desde ahora hay partidos políticos como el PRI que plantean una reasignación por 150 mil millones de pesos más, para gasto social. De lograrlo, será histórico el envío de 450 mil millones para ejercerlo socialmente. Todo ese dinero tendrá un destinatario: los millones de pobres, sobre todo los que considerados están en pobreza extrema. De este sector de pobres, por cierto, ya escuchará usted, lectora, lector, que se les mencionará mucho en los territorios del Congreso de la Unión, en las semanas por venir. Y es que si en algo es rico México todavía es en millones de pobres, que mientras más lo son más se convierten en potenciales votos para el partido político al cual pertenece el Gobierno (estatal o federal) que se los entrega. La pobreza de los mexicanos ha sido históricamente canjeable por votos. Los partidos políticos en México han aprovechado durante años la ignorancia atroz que, en materia política, tienen amplias franjas de la sociedad mexicana. Millones de empadronados siempre han sido fácil presa del chantaje sentimental ejercido por un sistema de partidos que tampoco ha encontrado otra manera más digna y más moral para interactuar con los ciudadanos. Terminan votando por el partido que les consiguió el recurso, muchas veces a sabiendas de que éste es un recurso del Estado mexicano, y no de un Gobierno, sea éste el federal o los estatales. Recibe las últimas noticias en tu e-mail Todo lo que necesitas saber para comenzar tu día Registrarse implica aceptar los Términos y Condiciones