Miércoles, 15 de Octubre 2025

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La estupidez humana

Por: Guillermo Dellamary

La estupidez humana

La estupidez humana

Un connotado filósofo italiano Carlo Maria Cipolla (1922-2000), en uno de sus libros, “Allegro ma non troppo”, nos sumerge en su visión de la estupidez humana. Y con gran estilo y talento nos hace ver que existen cuatro tipos de seres humanos.

Desde luego el inteligente, que beneficia a los demás y a sí mismo. Su opuesto, que es el estúpido, que perjudica a los otros y a sí mismo. El desgraciado, que beneficia a los demás, pero se perjudica a sí mismo, y el bandido, que perjudica a los demás para beneficiarse a sí mismo.

El enfoque nos traslada a comprender que los seres humanos más inteligentes son los que hacen el bien sin excluirse, en cambio los estúpidos hacen exactamente lo contrario, le hacen daño a los demás, incluyéndose.

Es una interesante visión, porque nos sensibiliza a ver resultados en lo que hacemos para los demás, pero sin descuidarse de hacer lo mejor para sí mismo.

No conforme con explicarnos las variantes de estupidez, nos pone en guardia para anticiparnos el gran reto que tenemos en la vida,  de cuidarnos de tantos estúpidos que viven en este planeta. Nunca hay que subestimar el número de estúpidos. Además, es una característica muy independiente de los otros rasgos de personalidad, porque el que quiere hacer daño, lo hace en forma por demás inteligente.

El que es estúpido, planea y desarrolla su capacidad de dañar a  personas o a grupos sin reparo alguno, y desde luego su estupidez la lleva consigo hasta el punto de también afectarse a sí mismo. Por lo que nunca hay que subestimar el potencial de hacer daño que tienen los estúpidos, pueden llegar a extremos tales, que uno desea no haberse topado en el camino con semejante capacidad de afectar a los demás. Por lo que asociarse con un estúpido, puede ser un error muy costoso.

En fin, los estúpidos son seres muy peligrosos para la humanidad, pues su capacidad de hacer daño y de no darse cuenta del que se pueden hacer a sí mismos, los coloca en el colmo de la estupidez, al  tener iniciativa y además creer que están haciendo lo correcto.

Acorde con la clasificación de Cipolla, los bandidos hacen daño para obtener beneficio de lo que le hacen a los demás, son egoístas y velan por sus propios intereses, sin importar lo que generan en los demás.

También los desgraciados, que hay muchos,  se creen muy caritativos al desvivirse por los demás y no ocuparse de también verse beneficiados por sus actos. Por eso hay que hacer el bien a todos, incluyendo a uno mismo.

Usted ubique su capacidad de hacer estupideces y trate de corregir el camino, pero lo que sí es muy cierto,  es que manténgase lejos de los estúpidos, de  seguro que le hará daño y de paso se lo hará a él mismo, y todavía es capaz de echarle la culpa de sus propias estupideces.

Acércate a los inteligentes, aléjate de los estúpidos.

No le hagas daño a nadie.

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